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El gobierno de Brasil calificó este jueves como "injustificables" y con motivaciones políticas los nuevos aranceles del 25% impuestos por Estados Unidos a determinadas importaciones brasileñas, al tiempo que advirtió que evalúa responder con medidas recíprocas contra productos estadounidenses.
La reacción se produjo un día después de que la administración del presidente Donald Trump anunciara el nuevo gravamen, que entrará en vigor el próximo 22 de julio y que, según Washington, responde a presuntas prácticas comerciales desleales por parte de Brasil.
El ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Mauro Vieira, rechazó las acusaciones y aseguró que el país nunca abandonó las negociaciones con Estados Unidos. Además, denunció que funcionarios estadounidenses han presionado a Brasil para otorgar acceso preferencial a empresas de ese país en sectores estratégicos de la economía.
"Rubio lanza un ataque burdo y arrogante contra el jefe de Estado de una nación amiga", expresó Vieira, en referencia a las declaraciones del secretario de Estado, Marco Rubio, quien responsabilizó al presidente Luiz Inácio Lula da Silva de obstaculizar un acuerdo comercial por anteponer "su propio ego".
El gobierno brasileño sostuvo que la medida afectará alrededor de 3,000 productos, aunque todavía no define si activará la ley aprobada por el Congreso en 2025 que permite imponer aranceles de represalia y otras contramedidas comerciales.
En un comunicado, el gobierno de Lula rechazó las alegaciones de prácticas comerciales desleales y recordó que el 76% de las importaciones procedentes de Estados Unidos ingresaron libres de aranceles a Brasil durante 2025, mientras que el gravamen promedio aplicado a los productos estadounidenses fue de apenas 3.1%.
Asimismo, reiteró que recurrirá a los mecanismos de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Analistas señalaron que Brasil representa un caso atípico dentro de la política arancelaria de Trump, ya que Estados Unidos mantiene un superávit comercial con el país sudamericano.
Solo en el último año, las exportaciones estadounidenses hacia Brasil superaron las importaciones en casi 42,000 millones de dólares, una cifra que coloca a Brasil entre los países con mayor saldo favorable para Washington.
El nuevo arancel excluye algunos productos considerados estratégicos para la economía estadounidense o cuya restricción podría afectar las cadenas de suministro, entre ellos café, carne de res, naranjas, jugo de naranja y componentes para aeronaves.
La Confederación Nacional de la Industria de Brasil advirtió que la medida incrementará la incertidumbre para las empresas de ambos países y ejercerá presión sobre las exportaciones brasileñas.
Especialistas también vincularon el endurecimiento de la política comercial estadounidense con el escenario político brasileño, a pocos meses de las elecciones presidenciales de octubre.
Funcionarios del gobierno de Lula responsabilizaron a la familia del expresidente Jair Bolsonaro de influir en la decisión estadounidense, luego de que el senador Flávio Bolsonaro sostuviera reuniones con Trump, Rubio y otros funcionarios en Washington durante mayo.