Andalucía y el reto logístico
La reciente presentación del nuevo plan estratégico del Puerto de Algeciras ha vuelto a poner sobre la mesa una cuestión que trasciende al propio puerto: el reto logístico regional. Andalucía cuenta con algunos de los principales activos logísticos del sur de Europa, pero sigue pendiente de resolver un desafío esencial: conectarlos. La logística suele considerarse una actividad auxiliar. Es un error. Una red eficiente mejora la competitividad del turismo, facilita las exportaciones agroalimentarias, atrae inversiones industriales y energéticas y amplía el alcance de las empresas andaluzas. No es un sector más: es una herramienta capaz de multiplicar el valor de todos los demás. La comunidad dispone de activos de primer nivel. Algeciras constituye una referencia internacional. A su alrededor se articulan puertos, polos industriales, plataformas logísticas y proyectos estratégicos como la Base Logística del Ejército de Tierra en Córdoba. Andalucía no tiene un problema de activos. Tiene un problema de conexiones. La modernización de la Algeciras-Bobadilla sigue siendo imprescindible para desplegar plenamente el potencial logístico de la comunidad. Pero el desafío ya no consiste sólo en culminar infraestructuras pendientes. Consiste en construir una auténtica red andaluza capaz de convertir esos activos en una ventaja competitiva. Por eso la conexión ferroviaria entre Algeciras y San Fernando debe formar parte de las prioridades estratégicas de Andalucía. No como una reivindicación local ni como una demanda exclusiva del Campo de Gibraltar, sino como una infraestructura capaz de reforzar la resiliencia del sistema, mejorar la articulación territorial y fortalecer las conexiones del principal puerto español con el resto de Andalucía. La comunidad ya dispone de buena parte de las piezas. Lo que falta es conectarlas. La logística puede convertirse en uno de los grandes factores de competitividad de las próximas décadas. Pero para ello hace falta una red a la altura de esa ambición.

