Este negocio ilegal supera en facturación a muchas de las mayores empresas de Colombia
Un estudio alerta que este fenómeno podría repetirse con los llamados minerales de transición, en los que Colombia tiene gran potencial.
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El superávit comercial de Argentina durante el primer semestre del año se quintuplicó (404%) hasta los 13.923 millones de dólares (12.238 millones de euros), según se desprende de un informe publicado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA).
El mismo muestra que las exportaciones avanzaron un 24,4%, hasta los 49.454 millones de dólares (43.469 millones de euros), mientras que las importaciones cedieron un 3,9% y cerraron el ecuador del año en 35.531 millones de dólares (31.231 millones de euros).
Los productos más exportados fueron el petróleo, con 4.693 millones de dólares (4.125 millones de euros); el maíz, con 4.171 millones de dólares (3.666 millones de euros); y la harina y 'pellets' de aceite de soja, con 4.161 millones de dólares (3.657 millones de euros).
Los principales destinos de exportación fueron Brasil, con 6.254 millones de dólares (5.497 millones de euros); China, con 4.891 millones de dólares (4.299 millones de euros); y Estados Unidos, con 4.859 millones de dólares (4.271 millones de euros).
Asimismo, China, con 7.983 millones de dólares (7.017 millones de euros); Brasil, con 7.650 millones de dólares (6.724 millones de euros); y Estados Unidos, con 3.284 millones de dólares (2.887 millones de euros), se perfilaron como los mayores proveedores de importaciones.
Después, el saldo comercial del sexto mes del año arrojó un resultado positivo de 2.194 millones de dólares (1.928 millones de euros), un 149% más, gracias a un repunte interanual del 24,5% en las exportaciones, que fueron de 9.055 millones de dólares (7.959 millones de euros).
Esta última cifra fue la segunda más alta del registro histórico, solo superada por los 9.578 millones de dólares (8.419 millones de euros) de mayo de 2026.
Por el contrario, las importaciones se anotaron una factura de 6.861 millones de dólares (6.031 millones de euros), un 7,3% más, y rompieron con una racha de dos meses consecutivos de retrocesos.
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Un estudio alerta que este fenómeno podría repetirse con los llamados minerales de transición, en los que Colombia tiene gran potencial.
La guerra entre Estados Unidos e Irán reabre un viejo frente en uno de los lugares más vulnerables de la economía mundial: las rutas por las que circula buena parte de la energía que consumen las principales potencias. El recrudecimiento de los ataques ha colocado bajo presión simultáneamente el estrecho de Ormuz, a la salida del golfo Pérsico, y el de Bab el-Mandeb, que conecta el mar Rojo con el océano Índico. El riesgo dejó de ser una amenaza teórica después de que los hutíes de Yemen anunciaran ataques contra dos petroleros saudíes en el mar Rojo. La ofensiva amplió una guerra hasta ahora concentrada alrededor de Irán y del golfo Pérsico hacia una segunda arteria fundamental para el transporte de crudo. La respuesta de Donald Trump fue prometer nuevos castigos contra Teherán y sus aliados, mientras el Ejército estadounidense completaba su decimotercera noche consecutiva de bombardeos sobre territorio iraní. Los mercados reaccionaron de inmediato. El barril de Brent, referencia en Europa, cerró el jueves en 100,69 dólares después de subir un 7% en una sola sesión. Se trata de su precio de cierre más elevado desde mayo y supone un incremento cercano al 40% desde el comienzo de la guerra a finales de febrero. El temor no se limita a que desaparezcan barriles del mercado, sino que también incluye el aumento de los seguros, los fletes y el tiempo necesario para trasladar cada cargamento. Del golfo al mar Rojo La nueva escalada altera el mapa energético de Oriente Próximo. Durante los últimos meses, el foco había estado situado sobre Ormuz, por donde salían las exportaciones de Arabia Saudí, Irak, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos e Irán. Las restricciones a la navegación obligaron a algunos productores a reducir su actividad y a buscar vías alternativas para colocar su petróleo en los mercados internacionales. Arabia Saudí consiguió amortiguar parte del golpe utilizando su oleoducto Este-Oeste, que transporta crudo desde los campos próximos al golfo Pérsico hasta el puerto de Yanbu, en el mar Rojo. La infraestructura tiene una capacidad cercana a los siete millones de barriles diarios, aunque solo alrededor de cinco millones estarían disponibles para exportaciones. Emiratos cuenta, por su parte, con una conducción hacia Fuyaira, situada fuera de Ormuz. Son las principales alternativas terrestres de la región, pero no pueden sustituir todo el volumen que normalmente navega por el estrecho. El problema es que el crudo enviado a Yanbu todavía necesita atravesar Bab el-Mandeb para llegar por la ruta más corta a los grandes compradores asiáticos. Los ataques hutíes amenazan ahora precisamente esa salida. La vía utilizada para esquivar el bloqueo iraní puede convertirse así en el segundo punto de estrangulamiento del conflicto. Los hutíes aseguran haber atacado con misiles y drones los petroleros saudíes Encelia y Layla. Al menos uno de ellos emitió una señal de socorro cerca del puerto de Jizán después de sufrir un incendio en la proa. Aunque no todos los detalles han podido confirmarse de forma independiente y el tráfico marítimo no se ha...