La apicultura gallega afronta una campaña especialmente complicada. La producción media de miel se ha reducido a la mitad en los últimos cinco años, según la Agrupación Apícola de Galicia, mientras algunas explotaciones han llegado a perder entre el 50% y el 80% de sus colmenas. A la presión de la avispa velutina y la varroa se suma una meteorología que ha alterado las floraciones y una competencia exterior que coloca miel en el mercado a precios muy inferiores a los que puede asumir un productor gallego. El resultado es un sector que produce menos, gasta más y empieza a asumir que la miel, por sí sola, ya no garantiza la rentabilidad de una explotación.
"Para mí y para el 70% de los apicultores es el peor año en producción", afirma José María Seijo, presidente de la Agrupación Apícola de Galicia. Su valoración resume una campaña condicionada desde el invierno por una sucesión de circunstancias adversas.
Desde noviembre las lluvias se prolongaron y dificultaron la salida de las abejas y el aprovechamiento de las primeras floraciones. Hubo explotaciones que consiguieron recuperarse y pudieron aprovechar la floración del eucalipto. Pero la primavera volvió a traer precipitaciones y, después, temperaturas muy elevadas que aceleraron el secado de la vegetación.
"Para mí y para el 70% de los apicultores es el peor año en producción", afirma José María Seijo.
"Después de las últimas lluvias que hubo, ya ves que ahora mismo hay una sequía horrible, las floraciones se secaron completamente. La cosecha de castaño fue nula y a la de los carrascos le pasó lo mismo", explica Seijo. También la silva, cuya presencia se ha extendido en algunas zonas debido al abandono de fincas y que en años anteriores había proporcionado buenas cosechas, tuvo un comportamiento muy negativo.
Galicia presenta diferencias importantes entre zonas y una misma campaña puede dejar resultados completamente distintos según dónde estén situados los colmenares. María Esther Ordóñez Dios, presidenta del Consello Regulador da IXP Mel de Galicia, señala que "na zona da costa se esperaba bastante peor do que realmente foi, non se esperaba nada de recollida de eucalipto por exemplo, pero houbo un mes bo e inda se puido recolectar algo e se salvou algo a colleita".
Hace aproximadamente una década, Seijo tenía colmenas capaces de producir entre 40 y 50 kilos de miel, pero la situación actual está muy lejos de aquellas cifras: "Ahora estamos hablando de una media de 10 kilos por colmena, cuando hace cinco años eran 20 kilos", señala.
Si se toma de referencia esa producción, una colmena genera "alrededor de cien euros de ingresos", pero mantenerla implica alimentación, tratamientos, desplazamientos y vigilancia, además de las intervenciones necesarias para combatir la velutina.
"El coste, si no hubiese problemas, es de 3 a 4 euros por kilogramo. Si le sumas el alimento, la vigilancia, la eliminación de las velutinas, el tiempo que se pierde… el rendimiento actual es prácticamente con pérdidas", explica Seijo.
Y a la caída de la producción hay que añadir la pérdida de las propias colmenas. El presidente de la Agrupación Apícola de Galicia sitúa en algunas zonas la mortalidad entre el 50% y el 80%.
"Antes una pérdida normal era de un 5%, como máximo un 8%. Ahora estamos hablando de zonas con un 50% y hasta un 80% de mortalidad. Eso es terrible", afirma José María Seijo.
Una explotación que pierde la mitad de sus colmenas no solo deja de producir la miel correspondiente. También debe asumir el coste y el trabajo de reconstruir el número de colonias, al tiempo que el resto de gastos se mantiene e incluso, aumenta.
La avispa velutina se ha convertido en uno de los principales quebraderos de cabeza para los apicultores gallegos desde su llegada a la comunidad en 2012. Este año, además, su presencia se ha adelantado y la presión sobre las colmenas está siendo especialmente intensa.
Ordóñez Dios confirma que el cambio se ha percibido desde el inicio de la campaña: "Este ano hai máis cantidade de velutina e veu con adianto. Este ano viuse moitísima presión xa dende o principio e tamén na froita", señala.
Solo durante la primera semana de julio se registraron más de 2.500 avisos para la retirada de nidos en Galicia, alrededor del 10% del total de intervenciones realizadas durante todo 2025.