Wall Street ha cerrado con signo mixto (Dow Jones:-0,18%; S&P500:+0,17%; Nasdaq:+0,40%) este viernes presionado por la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años, que vuelve a tocar el 5%, y con los inversores pendientes del precio del petróleo ante los riesgos para el suministro por el cierre del oleoducto saudí Este-Oeste. Esto, en la última sesión de una semana que ha estado marcada por la primera subida de tipos de interés de la Reserva Federal (Fed) desde 2023.
Así, los índices americanos han presentado un balance semanal mixto, con el Dow Jones retrocediendo un 1,69%, y el S&P 500 bajando un 0,08%. El tono positivo lo ha puesto el Nasdaq, con un avance del 0,72%.
Todo ello, con el crudo instalado por encima de los 100 dólares, pero lejos de sus máximos, con el barril Brent, de referencia en Europa, cotizando en 104 dólares y el West Texas en torno a los 102 dólares.
Sin embargo, Ipek Ozkardeskaya, analista sénior de Swissquote, pone el foco en que si no se produce un descenso sostenido de los precios del petróleo, "los productos refinados se mantendrán elevados y seguirán manteniendo las expectativas de inflación en niveles preocupantes".
"Las exportaciones de gasóleo y diésel tanto de Oriente Medio como de Rusia se han visto afectadas por las guerras. Sin un final a la vista, las restricciones de suministro se convertirán en un problema cada vez mayor, especialmente a medida que disminuyen las reservas mundiales de petróleo y las reservas estratégicas. En otras palabras, el tiempo se agota", añade.
De este modo, y en el plano geopolítico, el presidente de EEUU, Donald Trump, se reunirá con los países del Golfo el próximo martes para discutir los planes para Irán una vez finalice la guerra. Asimismo, en Renta 4 Banco destacan que "EEUU habría mantenido negociaciones secretas con representantes hutíes con la intención de evitar el bloqueo del estrecho de Bab el Mandeb (¿a costa de Arabia Saudí?)".
"Hemos visto cómo esta historia se repite a pequeña escala en múltiples ocasiones durante los meses transcurridos desde que comenzó el conflicto con Irán en febrero, y es probable que una caída más coordinada del precio del petróleo requiera pruebas más sólidas de progreso diplomático a corto plazo", comenta Russ Mould, director de inversiones de AJ Bell.
Con todo, las reservas de crudo han disminuido mucho más lentamente de lo que se temía y se mantienen en torno a los 7.900 millones de barriles, cómodamente por encima del nivel de estrés operativo. "Esto le da al mundo un tiempo valioso para encontrar una solución, pero probablemente no el suficiente para redirigir y restablecer el suministro de energía a los niveles previos a la guerra si los conflictos se prolongan. Por lo tanto, los riesgos para los precios del petróleo siguen inclinándose al alza. Es casi imposible hacer pronósticos precisos en este caso; en última instancia, se trata de geopolítica", indica Ozkardeskaya.
Pero, sin lugar a dudas, los bancos centrales han sido los grandes protagonistas de la semana. La Fed decidió subir los tipos de interés en 25 puntos básicos, hasta la horquilla comprendida entre el 3,75%-4,00%, ante el repunte de la inflación.
Además, el organismo trasladó al mercado un mensaje 'hawkish' y dejó la puerta abierta a más subidas de tipos. De hecho, el 'dot plot', o diagrama de puntos, apuntó a un incremento adicional en 2026.
"Todo parece indicar que la confirmación de que la Fed está dispuesta a combatir la elevada inflación, manteniendo su independencia frente a las presiones políticas, ha sido bien recibida por unos inversores que, además, constatan que la economía estadounidense continúa mostrando una mayor resistencia de la que cabría esperar en un entorno geopolítico tan complejo", valora Link Securities.
Este viernes ha sido el turno del Banco de Japón, que ha optado por el mismo movimiento, elevar las tasas en 25 puntos básicos, hasta el 1,25%, su nivel más alto en 31 años, ante el riesgo de que la inflación se desvíe al alza por encima de su objetivo del 2%.
No obstante, la reacción inmediata ha sido que el yen se debilita frente al dólar, debido a la disidencia de dos funcionarios. "La respuesta del mercado fue clara: una sola subida no basta; se necesitan más para que el tipo de interés del Banco de Japón se sitúe en un nivel cercano a la neutralidad. Por lo tanto, las declaraciones del gobernador del Banco de Japón, Ueda, son más importantes que la propia subida de tipos. La perspectiva de Ueda sobre la evolución de los riesgos inflacionarios y cómo interpreta que las preocupaciones fiscales se integran en este contexto será crucial para la futura dirección del par USD/JPY", apunta Ozkardeskaya.
El Banco de Inglaterra (BoE, por sus siglas en inglés), por su parte, se desmarcó este jueves al mantener los tipos sin cambios, aunque reconoció que la inflación de Reino Unido puede seguir subiendo en los próximos trimestres y haya que endurecer la política monetaria.
Las últimas sesiones también han estado marcadas por la inteligencia artificial (IA), después de que OpenAI y Anthropic pidieran ralentizar el desarrollo de los modelos más avanzados por motivos de seguridad.