El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha revisado este viernes dos décimas a la baja el crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) español en 2025, hasta el 2,6%, al tiempo que ha elevado en otras dos décimas el de 2024, al 3,7%, y ha recortado en una décima la evolución económica del país en 2023, hasta el 2,4%, considerándose este último dato como definitivo.
El organismo ha realizado estas correcciones para el periodo 2023-2025 en el marco de la revisión ordinaria de las cuentas nacionales.
Tras estos ajustes, la estimación del PIB anual a precios corrientes de 2025 alcanza los 1.693.738 millones de euros, un 0,5% superior al nivel inicialmente estimado por Estadística.
En esta ocasión, el INE ha llevado a cabo la revisión ordinaria para los años 2023, 2024 y 2025 con mayor detalle de la información publicada en los datos definitivos (2023) que en los provisionales (2024) o de avance (2025).
Este proceso se realiza de forma coordinada con el Banco de España (en las cuentas financieras y las estadísticas de Balanza de Pagos y posición de inversión internacional) y con la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE) (en las Cuentas de las Administraciones Públicas).
El PIB registró en 2025 un crecimiento en volumen del 2,6%. En cuanto a la composición del crecimiento, se ha estimado ahora menor contribución de la demanda interna (3,4%, frente al 3,5% previo) y de la externa (-0,8%, frente al -0,7%).
Por lo que se refiere a la demanda nacional, la variación interanual del gasto en consumo final se ha revisado hasta el 2,9%, desde el 3,1% estimado previamente. Y el de los hogares e instituciones sin fines de lucro al servicio de los hogares se ha revisado tres décimas a la baja, hasta el 3,1%. De su lado, la tasa de variación del gasto en consumo final de las Administraciones Públicas se mantiene en el 2,4%.
Por su parte, la formación bruta de capital situó su tasa en el 6%, frente al 5,8% anterior. Esto se debe, principalmente, al crecimiento del 73% en términos corrientes de la variación de existencias en 2025, en línea con los aumentos registrados en otros países europeos como Alemania, Francia, Bélgica o el conjunto de la UE-27 (109,7%).
La variación de la formación bruta de capital fijo se ha estimado en el 5,4%, frente al 5,8% previo, debido a la revisión al alza del índice de precios del activo de la vivienda.
En lo que respecta a la demanda externa, el incremento de las exportaciones se desaceleró al 2,6%, frente al 3,6% estimado en marzo. Por su parte, las importaciones crecieron un 5,5%, frente al 6,2% previo.
El deflactor implícito del PIB se ha revisado del 2,9% de la estimación anterior al 3%. Teniendo en cuenta el efecto conjunto de las variaciones en términos de volumen y del deflactor, la variación interanual del PIB a precios corrientes se situó en el 5,7%, frente al 5,8% adelantado.
Con ello, el valor del PIB a precios corrientes para 2025 fue de 1.690.012 millones de euros, 2.860 millones más que el inicialmente estimado (un 0,2% más).
Teniendo en cuenta todo lo anterior y la estimación actualizada de los flujos de renta con el resto del mundo, se obtiene que la renta nacional bruta de España se situó en 1.693.738 millones de euros en 2025, un 6,2% superior a la del año 2024 y un 0,5% por encima de la estimada en marzo.
En cuanto al empleo, la tasa de variación en términos de puestos de trabajo se ha mantenido en el 2,8%. Por su parte, las horas trabajadas crecieron un 2% (frente al 2,1% previo) y la remuneración de asalariados un 7,2% (misma tasa que la anteriormente estimada).
La productividad —medida como el cociente entre la tasa de variación del PIB en volumen y la de las horas trabajadas— creció un 0,6% para el total de la economía, una décima menos que la estimación adelantada.