Qué compran afuera los proyectos RIGI y cuánto podría fabricar la industria argentina
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cronista
8 de noviembre de 2026

Qué compran afuera los proyectos RIGI y cuánto podría fabricar la industria argentina

Un trabajo de la cámara de fabricantes de bienes de capital identificó que el 66,9% de las importaciones relevadas corresponde a rubros con producción nacional.

Las grandes inversiones que promueve el Gobierno a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) abren una oportunidad para distintos sectores de la economía, pero también plantean un interrogante sobre cuánto de esa demanda se traduce en actividad para las empresas argentinas. Mientras los proyectos avanzan con compras de maquinaria y equipamiento en el exterior, la industria local busca ganar participación en esos negocios.

Un informe de la Cámara de Industriales de Proyectos e Ingeniería de Bienes de Capital (CIPIBIC) dimensionó esa discusión. Según el relevamiento, de los u$s 542,2 millones en importaciones acumuladas hasta septiembre, u$s 362,7 millones corresponden a posiciones arancelarias en las que la industria nacional registra producción. Es decir, el 66,9% de las compras externas relevadas se concentra en rubros que también tienen fabricación argentina.

China aparece como el principal origen de los bienes importados, con u$s 217,9 millones, equivalentes al 40,2% del total. Le siguen Corea del Sur, con el 13,2%, y Estados Unidos, con el 9,2%.

De los 25 proyectos aprobados bajo el régimen, 11 ya registraron importaciones. Para su análisis, CIPIBIC identificó 62 posiciones arancelarias correspondientes a productos que cuentan con fabricación nacional.

El dato, por sí mismo, no implica que todos esos bienes puedan sustituirse por producción local. La coincidencia en una posición arancelaria no garantiza que los fabricantes argentinos puedan ofrecer las mismas especificaciones técnicas que requieren los proyectos, ni que cuenten con capacidad para abastecer los volúmenes demandados y cumplir los plazos de entrega.

En diálogo con El Cronista, el director ejecutivo de CIPIBIC, Rubén Fabrizio, sostuvo, en cambio, que la industria argentina ya demostró que puede cumplir con los requerimientos técnicos de grandes proyectos energéticos.

Fabrizio recordó que la mayor planta de procesamiento de gas construida en la Argentina, en 2017, tuvo un 94% de provisión nacional. “Fue industria nacional, homologada, certificada, con la calidad que requería Tecpetrol”, señaló. Sin embargo, advirtió que la próxima planta de esas características se importará bajo el RIGI:

El directivo también planteó que los bienes electrometalmecánicos -el core de preocupación de CIPIBIC- representan alrededor del 10% del costo total de una obra petrolera y cuestionó que la discusión se concentre en reducir el precio de ese componente, pese a su aporte en valor agregado, empleo y desarrollo tecnológico.

La discusión sobre el abastecimiento local también llegó al interior del oficialismo. Durante el Coloquio de IDEA, Patricia Bullrich cuestionó que una minera pueda importar la totalidad de sus insumos. “No puede ser que una minera traiga el 100% de los insumos importados”, planteó, en una intervención que puso el foco en la necesidad de que las inversiones generen actividad para los proveedores argentinos.

Uno de los casos que alimentó esa preocupación fue el proyecto Rincón, de Río Tinto, en Salta. Según un relevamiento publicado por El Cronista, el desarrollo contemplaba unas 6000 toneladas de estructuras metálicas que estaban siendo cotizadas en el exterior, pese a que la industria local cuenta con fabricantes de ese tipo de productos.

El episodio expuso las dificultades para que las empresas nacionales participen de las compras de los grandes emprendimientos.

La posibilidad de sustituir importaciones por producción local también aparece en otros rubros del proyecto Rincón, aunque con distintos grados de desarrollo de la oferta nacional.

Un trabajo específico de CIPIBIC sobre ese proyecto identificó importaciones por u$s 45,02 millones correspondientes a dos posiciones arancelarias vinculadas con equipos de ósmosis inversa y aparatos para filtrar o depurar líquidos. La obra contempla una planta modular de ósmosis inversa para el pretratamiento del agua proveniente de Catuá. Frente a esa demanda, el relevamiento identificó 17 empresas argentinas y encontró oferta nacional en tecnologías de ósmosis inversa, ultrafiltración y nanofiltración, además de reactores químicos, bombas, válvulas, tuberías y tanques.

El propio estudio advierte, no obstante, que todavía deben validarse la escala productiva, las certificaciones y las condiciones de acceso de esas firmas a los procesos de contratación de Río Tinto y Worley.

El marco normativo del RIGI establece un compromiso mínimo del 20% de la inversión destinado a pagos a proveedores locales, según el artículo 49 del decreto reglamentario 749/2024. Sin embargo, ese porcentaje se calcula sobre la inversión total y no exclusivamente sobre las compras de bienes de capital.

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