El enviado especial del presidente Donald Trump para el turismo, Nick Adams, rechazó las críticas a la imagen internacional de Estados Unidos y protagonizó un tenso intercambio con periodistas durante una conferencia de prensa en la cumbre global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), celebrada en Malta.
"Creo que ha difamado a Estados Unidos. Creo que lo que ha dicho es categóricamente falso", respondió Adams a un periodista estadounidense que cuestionó la polarización política, los aranceles y el deterioro de la percepción del país entre los viajeros extranjeros.
La confrontación expuso una de las principales contradicciones que enfrenta la administración Trump: mientras busca posicionar a Estados Unidos como el destino turístico más atractivo del mundo, las estadísticas muestran una caída de visitantes internacionales y distintos representantes de la industria advierten sobre las consecuencias de las políticas de Washington.
Adams, nombrado por Trump como "enviado presidencial especial para el turismo, el excepcionalismo estadounidense y la marca país", defendió las decisiones del gobierno y sostuvo que las preocupaciones sobre el trato a los visitantes extranjeros no reflejan la experiencia real de quienes llegan al país.
El enfrentamiento comenzó cuando el reportero, que explicó haber colaborado con organismos de promoción turística y residir temporalmente en el exterior, cuestionó la imagen que proyecta Estados Unidos en el mundo.
Sostuvo que la polarización política y las tensiones comerciales estaban perjudicando al turismo. También mencionó un mensaje de Adams en LinkedIn en el que había celebrado la imposición de aranceles del 50% a Canadá.
Adams respondió con dureza: "Voy a sorprenderlo diciéndole que estoy profundamente en desacuerdo con la inmensa mayoría de lo que acaba de decir".
Luego defendió la experiencia turística estadounidense y cuestionó la perspectiva del participante. "Estados Unidos sigue siendo el país más acogedor, más amistoso y más hospitalario del mundo", aseguró.
El funcionario también sostuvo que los desacuerdos comerciales entre gobiernos no deberían trasladarse a las decisiones de los turistas.
"Las negociaciones comerciales entre países siempre serán difíciles. Una negociación comercial es algo completamente diferente del sector turístico", afirmó.
La conferencia también incluyó preguntas sobre las condiciones de ingreso a Estados Unidos, uno de los temas que generan preocupación entre operadores turísticos y viajeros internacionales.
Un periodista mexicano preguntó cómo podía promocionarse al país como un destino acogedor mientras el Departamento de Estado insistía en que obtener una visa estadounidense era un privilegio.
Adams defendió la política migratoria sin anunciar modificaciones: "Nosotros determinamos quién entra a Estados Unidos y bajo qué circunstancias lo hace. Creo que cualquier país debería hacerlo".
El enviado presidencial sostuvo que no veía contradicciones entre las exigencias de ingreso y los esfuerzos para atraer visitantes.
Recordó que antes del Mundial de fútbol de 2026 existían temores de que algunos turistas fueran detenidos, sometidos a revisiones de sus teléfonos celulares o incluso deportados al llegar al país.