Con las recientes cifras relacionadas con el aumento del desempleo y de la informalidad, junto al déficit fiscal, un estudio analizó el impacto que tendría potenciar el sector financiero para la economía nacional.
El análisis, elaborado por Clapes UC, proyectó que si Chile logra aumentar la participación del sector financiero desde el 3,1% actual hasta el 5% del PIB en diez años, la economía ganaría cerca de US$ 8.800 millones adicionales en actividad anual hacia 2035 y se crearían aproximadamente 62.000 nuevos empleos directos en el sector.
La remuneración mediana de esos puestos alcanzaría $1.212.023 mensuales, casi el doble de la mediana nacional.
El estudio, elaborado por el director de Clapes UC, Felipe Larraín, y Hermann González, coordinador macroeconómico del mismo centro, advierte que Chile cuenta con condiciones para liderar la exportación de servicios financieros en la región, pero que ese potencial sigue sin traducirse en resultados concretos.
Según el Índice de Oportunidad Global 2025, el país ocupa el lugar 40 a nivel mundial y lidera América Latina en percepción comercial, marco institucional y cumplimiento de normas internacionales.
Sin embargo, el sector financiero chileno representa actualmente cerca del 3% del PIB, el 2% del empleo total y alrededor del 6% de las exportaciones de servicios.
La distancia con los centros financieros de referencia es significativa, en Luxemburgo, el sector equivale al 25% del PIB, en Hong Kong, alcanza el 26% del PIB, y en Singapur, el 14%.
La investigación identifica el período 2020-2024 como un momento de retroceso para el mercado de capitales chileno.
El evento más disruptivo, según los autores, fueron los tres retiros extraordinarios de fondos previsionales, que totalizaron US$ 48.339 millones y debilitaron los pilares institucionales, tributarios y regulatorios del sistema.
Para alcanzar el escenario proyectado, el crecimiento real del sector financiero debería promediar un 7,7% anual durante la próxima década, lo que elevaría el crecimiento del PIB total desde 2,5% a 2,7% anual, con una contribución adicional acumulada de 2 puntos porcentuales durante ese período.
El estudio propone una agenda de seis ejes estratégicos. Los tres primeros —recuperación de la profundidad del mercado de capitales, un marco tributario más competitivo y reducción de barreras regulatorias para servicios financieros transfronterizos— tienen prioridad muy alta.
Los tres restantes apuntan a capital humano especializado, modernización de infraestructura financiera e innovación regulatoria.