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Nevaco Global
1 de agosto de 2026

Chips, inteligencia artificial y poder: China abre una grieta en el monopolio tecnológico de Occidente - Diario y Radio Universidad Chile

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Tres movimientos en los últimos días encendieron las alarmas en los mercados y en Occidente, que ve cómo el desarrollo propio del gigante asiático en semiconductores e inteligencia artificial desafía los bloqueos sin pedir permiso.

En medio de guerras, tensiones políticas y un orden internacional cada vez más fragmentado, una parte decisiva de la competencia entre las potencias ocurre dentro de laboratorios, fábricas y centros de datos.

La inteligencia artificial, la robótica y las comunicaciones dependen de una misma base material, los semiconductores. Por eso, la disputa entre Estados Unidos y China no consiste solo en quién diseña el chip más rápido, sino en quién controla las máquinas y el conocimiento necesarios para producirlo a gran escala.

Esta semana, dos señales provenientes de China volvieron a encender las alarmas en Occidente. La primera fue el debut bursátil de ChangXin Memory Technologies, conocida como CXMT. Sus acciones se dispararon un 466% en su primera jornada y la empresa alcanzó una valoración que la ubicó temporalmente por encima de gigantes como Intel. Fue la segunda salida al mercado más lucrativa de la historia de la bolsa de Shanghái. Más que una simple euforia bursátil, el mercado leyó esta operación como una señal de confianza en la capacidad de China para reducir su dependencia de compañías extranjeras como Samsung, SK Hynix o Micron.

La segunda señal llegó por el lado de la producción industrial. Medios especializados como The Information y Reuters informaron que China comenzó a producir sus primeras máquinas nacionales de litografía ultravioleta profunda por inmersión, conocidas como DUV.

El nombre parece complejo, pero su función es sencilla: actúan como una imprenta microscópica. Proyectan luz sobre una oblea de silicio para dibujar los circuitos que luego formarán un chip. Cuanto mayor es la precisión, más transistores (interruptores microscópicos que abren o cierran el paso de la corriente) pueden instalarse y mayor puede ser la potencia del procesador.

Estas máquinas utilizan una fina capa de agua entre la lente y la oblea, lo que permite dibujar estructuras más pequeñas. Mediante varias impresiones sucesivas sobre una misma capa, China puede acercarse a procesos de 7 o 5 nanómetros. Pero cada pasada adicional aumenta el tiempo, el costo y la posibilidad de errores. Pekín puede fabricar chips avanzados sin contar con la tecnología occidental más sofisticada, aunque hacerlo resulta más lento, caro y difícil.

Pero lo relevante aparece al entender la importancia geopolítica e industrial que tiene este avance chino. La empresa neerlandesa ASML mantiene el monopolio de la fabricación mundial de equipos de litografía avanzada. Estados Unidos, con el aval del gobierno holandés, impulsó restricciones para impedir que China comprara sus máquinas más modernas y luego extendió los controles a determinados sistemas DUV. Washington buscó conservar uno de los principales cuellos de botella de la industria. Mientras China dependiera de equipos extranjeros, las sanciones podían frenar su producción o dejar sus fábricas expuestas a la falta de repuestos y mantenimiento.

Las nuevas máquinas chinas no eliminan de inmediato esa dependencia, pero dan un paso importante en una industria que Estados Unidos tampoco controla por completo. Las primeras unidades serán pocas y todavía deberán demostrar precisión, velocidad y confiabilidad. En esta industria no basta con fabricar un chip una vez. Lo decisivo es producir millones de unidades útiles y con costos competitivos. China todavía está lejos de reemplazar a ASML.

Sin embargo, el mercado no reaccionó solo a la cantidad de máquinas disponibles. Reaccionó a la posibilidad de que China haya iniciado un proceso de aprendizaje industrial propio. Cada unidad que llegue a empresas como SMIC, Hua Hong o CXMT permitirá detectar fallas, mejorar programas y acumular experiencia. Esa es la amenaza de largo plazo para Occidente, no que China sustituya mañana a ASML, sino que deje de depender completamente de ella.

Esto explica la caída de las acciones de ASML y de otras empresas vinculadas con equipos para semiconductores. Los inversionistas interpretaron que uno de los grandes monopolios tecnológicos puede comenzar a erosionarse. Si China sustituye importaciones por maquinaria propia, empresas occidentales podrían perder ventas y enfrentar mayor presión sobre sus ganancias.

China también presentó nuevos avances en inteligencia artificial, entre ellos el modelo Kimi K3 de Moonshot AI. Su importancia no está solamente en sus capacidades, sino en que fue presentado como un sistema de “pesos abiertos”, es decir, con toda la red neuronal de la IA ya entrenada. Esto permite que cualquier equipo desarrollador, empresa o gobierno pueda descargar el archivo binario del modelo, alojarlo en sus propios servidores, ejecutar inferencia sin pagar la API oficial (interfaz de programación de aplicaciones) y afinarlo con sus propios datos privados.

Mientras varias compañías estadounidenses protegen sus modelos mediante plataformas cerradas y suscripciones costosas, China impulsa herramientas más baratas y accesibles. Así busca expandir su influencia tecnológica, especialmente entre países que no quieren depender por completo de empresas estadounidenses.

La combinación de máquinas nacionales para fabricar chips y modelos de inteligencia artificial más baratos toca dos pilares del liderazgo estadounidense. Por un lado, amenaza el control occidental sobre el hardware. Por otro, presiona el precio del software. Si las empresas chinas ofrecen modelos suficientemente buenos con menos recursos y a costos menores, las compañías estadounidenses deberán justificar las enormes inversiones realizadas en procesadores, centros de datos y energía.

Ese temor llegó rápidamente a Wall Street. Buena parte del valor bursátil de empresas como Nvidia, Microsoft o Alphabet descansa en la expectativa de una demanda casi ilimitada por chips y servicios de inteligencia artificial. Pero si aparecen alternativas más baratas, si los modelos abiertos reducen la capacidad de cobrar precios altos o si China reemplaza proveedores extranjeros, la promesa de ganancias futuras se debilita. Como unas pocas tecnológicas tienen un peso enorme en el Nasdaq y el S&P 500, una corrección puede extenderse al resto del mercado.

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