Pleno extraordinario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), donde fue aprobado el nuevo paquete de reformas económicas, el 17 de junio de 2026. Foto: Estudios Revolución.
El Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC) dio luz verde este miércoles a las reformas económicas anunciadas por el presidente Miguel Díaz-Canel, durante un pleno de la formación en el que trascendió también el respaldo del expresidente Raúl Castro a las medidas.
El espaldarazo del liderazgo político a las reformas sucede en medio de un severo agravamiento de la crisis en la isla, acorralada por la creciente presión de EE.UU. y su propia disfuncionalidad interna, y como previa a su presentación y casi segura validación este jueves por la Asamblea Nacional.
Según las reseñas oficiales el paquete presentado a debate en el pleno partidista cuenta con 23 “ejes fundamentales” y 176 propuestas. Sin embargo, esas propias reseñas no detallan las medidas en sí más allá de los rasgos generales ya avanzados por Díaz-Canel, lo que ha generado reacciones de expertos y ciudadanos en general sobre su contenido y alcance.
Poco después del inicio de la reunión, el PCC apuntó en sus redes sociales que las propuestas —que prometen liberalizar y descentralizar la economía cubana— surgen “como expresión de la lógica de desarrollo en el período histórico” y que, en ningún caso, “constituyen una desviación del proyecto socialista”.
Díaz-Canel anuncia reformas económicas: más autonomía municipal y empresarial
Para terminar de ratificar el respaldo del liderazgo cubano a las reformas, el general José Amado Ricardo Guerra, miembro del Buró Político del PCC, leyó una declaración de apoyo de Raúl Castro, referente político principal en la isla a pesar de haber abandonado ya todos sus cargos formales.
Castro “está plenamente de acuerdo” con las reformas económicas planteadas por Díaz-Canel y “convencido de que del análisis colectivo e incluso de las discrepancias, siempre salen las mejores ideas”, afirmó Guerra, también Secretario del Consejo de Ministros, citado por la agencia EFE.
El exmandatario, de 95 años, aún considerado oficialmente como “líder al frente de la Revolución”, convocó a enriquecer el debate y construir consenso en torno a las medidas. En tal sentido, llamó a los cubanos a ofrecer sus valoraciones e instó a los dirigentes a “actuar con los pies y los oídos pegados a la tierra, tomando muy en cuenta las opiniones y preocupaciones de la población”.
“Es lo que más conviene hoy a la Revolución”, afirmó, al tiempo que alertó que “tan o más importante que la aprobación de estas transformaciones es su implementación adecuada y oportuna, con prioridades bien definidas y la participación consciente de todo nuestro pueblo”.
🇨🇺| El General de Ejército, Raúl Castro Ruz, líder al frente de la Revolución, fue consultado y está plenamente de acuerdo con las propuestas de transformaciones presentadas, informó el miembro del Buró Político, general de división José Amado Ricardo Guerra, durante el Pleno… pic.twitter.com/yFbrGUf7MD
Díaz-Canel había adelantado el pasado 12 de junio el grupo de reformas que ahora recibió la aprobación del Comité Central, aunque sin detallar públicamente su contenido.
Expertos y medios internacionales, como EFE, han resaltado el crítico contexto del país como catalizador de los nuevos cambios y han subrayado que la premura para su tramitación por las autoridades cubanas resulta llamativa por inusual, especialmente en comparación con los largos procesos de gestación que llevaron otras reformas, como las de la década pasada.
Entre las medidas, compendiadas por la agencia española, destacan la entrada de nuevos actores en el turismo bajo modalidades inéditas; el fomento de la inversión extranjera directa, especialmente para cubanos no residentes en la isla; y la ampliación del rol del sector privado, todavía expuesto a numerosas cortapisas de control y desestimulo.
De acuerdo con lo esbozado hasta ahora, el paquete de medidas también contempla cambios para dinamizar la agricultura, el comercio exterior y el sector inmobiliario, así como la descentralización de decisiones y mayor autonomía para empresas estatales y municipios, que podrán decidir por sí solos inversiones extranjeras y emplear los fondos para su desarrollo local.