El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, el general Dan Caine, pidió el 16 de septiembre de 2026 preparar a las tropas para combatir en un campo de batalla que va del fondo marino al espacio cislunar. Lo dijo en el discurso principal del último día de la conferencia Air, Space & Cyber de la Air & Space Forces Association (AFA), en el centro de convenciones Gaylord National de National Harbor (Maryland), ante una sala llena de aviadores y guardianes de la Fuerza Espacial.
El espacio cislunar es la región que rodea a la Tierra y a la Luna. La ley estadounidense lo define como el espacio que va desde la Tierra hasta la región en torno a la superficie de la Luna, incluida esta, según la sección 18302 del título 42 del Código de EEUU.
Según la transcripción oficial de la AFA, Caine pidió adaptarse ya para combatir, resistir y ganar en entornos disputados de todo el mundo.
Caine empezó recordando el 25.º aniversario del 11-S y las 184 vidas estadounidenses perdidas en el Pentágono. Desde entonces, explicó, la fuerza conjunta ha librado un tipo concreto de guerra.
Las tropas operaron en gran medida en un paradigma de contrainsurgencia, con ventajas decisivas en el aire, en el espectro electromagnético, la logística y la protección de la fuerza. La contrainsurgencia es la lucha contra guerrillas e insurgentes que no tienen aviación ni defensas capaces de disputar el cielo.
Para el general, los conflictos futuros obligarán a operar sin dar por supuestos un acceso sin oposición, unas retaguardias seguras ni un abastecimiento ininterrumpido.
Minutos después volvió sobre la idea y repitió que «el campo de batalla moderno de hoy opera desde el fondo marino hasta el espacio cislunar». Esta vez destacó los anuncios de esa semana del CSO, y añadió el ciberespacio y todo el entorno de la información.
El CSO es el jefe de Operaciones Espaciales, el general Douglas A. Schiess, que había tomado el mando de la Fuerza Espacial 12 días antes de subir a ese mismo escenario. En su discurso del 15 de septiembre, Schiess dijo que su servicio debe atender un dominio cada vez más disputado «desde la órbita terrestre baja hasta el espacio cislunar». Ese mismo día afirmó, según la transcripción de la AFA, que los guardianes operan hoy armas en órbita capaces de defender a la fuerza conjunta frente a ataques habilitados desde el espacio.
El lunes 14, el secretario de la Fuerza Aérea, Troy Meink, ya había reconocido en su discurso inaugural que Estados Unidos tiene armas de control espacial en órbita. Cuando el moderador le pidió que ampliara el dato, Meink respondió con un escueto no.
Caine dedicó buena parte del discurso a la velocidad: la información se mueve tan rápido que el tiempo de decisión de los mandos se ha comprimido de semanas a días, y a segundos. En la próxima guerra, añadió, la ventaja será para el bando «que pueda ver primero, comprender primero, decidir primero y actuar primero».
Para el general, ningún factor acelera tanto ese cambio como la inteligencia artificial (IA) y las capacidades cibernéticas. Puso un ejemplo del 8 de junio, cuando un helicóptero AH-64 Apache del Ejército cayó cerca de la costa de Omán y el Mando Central (CENTCOM) lanzó una operación conjunta de búsqueda y rescate.
Fue la primera vez que embarcaciones no tripuladas participaron en el rescate de militares estadounidenses. Venían de la Task Force 59, la unidad marítima no tripulada de CENTCOM, cuyos marineros usaron la IA para convertir datos masivos en una imagen marítima nítida y llegar hasta los dos soldados en el agua, contó Caine.
El segundo ejemplo llegó del frente ucraniano. Allí, drones FPV (de visión en primera persona, que el piloto guía viendo a través de su cámara) usan visión artificial con IA para seguir hacia el objetivo incluso sin GPS o con el enlace cortado.
Según Caine, en ciertos puntos de la línea del frente la esperanza de vida de un recluta ruso recién llegado es de apenas 20 a 30 minutos, el resultado de desplegar precisión de bajo coste rápido, adaptarla deprisa y escalarla en todo el campo de batalla.
De ahí sacó la consecuencia para sus propias tropas: deben asumir desde ahora que sus formaciones serán «cazadas por sistemas autónomos», interferidas en todo el espectro y rastreadas en tiempo real.