Volver a la edición
Nevaco Global
1 de octubre de 2026

Tras los conflictos por el petróleo, la guerra por el agua

Cargando análisis estratégico...

Las recientes declaraciones del Ministro de Energía y Presas de Sudán del Sur sobre la inminente construcción de la gran presa de Fula con una inversión de 2000 millones de dólares, que interrumpiría el cauce habitual del Nilo, implican una declaración de guerra a Egipto que ve amenazada su soberanía nacional.

El rio Nilo nace en el lago Tana de Etiopía y pasa por doce países, no es solo un río. Es el eje geoeconómico vital de Egipto del que obtiene el 95 % de su agua dulce, sosteniendo la agricultura del Delta y del valle, la seguridad alimentaria de más de 100 millones de habitantes y gran parte de su PIB. Sin un caudal estable del Nilo, Egipto se enfrentaría a un colapso económico y demográfico. Por eso, cualquier proyecto aguas arriba se percibe como una amenaza existencial a su soberanía hídrica y, en el extremo, como un acto de guerra que pone en riesgo la supervivencia nacional.

Sudán del Sur, por su parte, actúa desde una lógica de desarrollo de su soberanía. Un país joven, con un acceso a la electricidad inferior al 6% y que ha situado a la energía hidroeléctrica como un factor clave de su industrialización, electrificación de sus zonas rurales y como generación de nuevos ingresos mediante futuras exportaciones a Uganda. La presa de Fula, proyectada cerca de Nimule sobre el Nilo Blanco con un potencial estimado en torno a 1.080 MW, forma parte de un paquete de 34 proyectos aprobados en el marco del Consejo de Ministros de la Cuenca del Nilo.

La geoeconomía del Nilo ilustra cómo la geografía de un recurso escaso como el agua, determina las jerarquías de poder y obliga a equilibrar el desarrollo de la soberanía nacional con una interdependencia forzada. Sin unos mecanismos robustos de gobernanza compartida, las presas de Fula se transformarán en unos puntos de fricción y conflicto.

En la última década, las disputas por los recursos hídricos transfronterizos han pasado de ser asuntos ambientales o diplomáticos, a convertirse en unas herramientas clave de la geoeconomía estratégica. El control del cauce de los ríos mediante modernas presas, permite a aquellos estados que se encuentran aguas arriba influir en la productividad agrícola, la generación de energía, la estabilidad de precios de los alimentos y la capacidad de exportación de energía de los países vecinos que habitan aguas abajo.

La combinación del cambio climático con un crecimiento demográfico y la demanda creciente de electricidad verde han hecho estas rivalidades cada vez más intensas. Según los datos publicados sobre el seguimiento de los conflictos hídricos, los eventos relacionados con el agua han aumentado de una forma notable desde el año 2021, con picos en Asia meridional, Oriente Medio y África.

En este contexto, los conflictos entre los países fronterizos por el acceso y control del agua reflejan una transformación profunda de las relaciones internacionales ya que el agua no es solo un recurso natural, sino también un activo económico capaz de influir sobre la seguridad alimentaria, la producción energética, las cadenas de suministro y el crecimiento económico de un país. La agricultura de riego representa gran parte del PIB y del empleo en Pakistán, Egipto, Irak y Uzbekistán.

El control unilateral de los caudales, genera unas asimetrías de poder que se traducen en una presión diplomática, amenazas de represalias comerciales o incluso riesgos de una escalada militar. Veamos algunos casos de estudio relevantes.

Sin duda, la disputa más emblemática es la de la Gran Presa del Renacimiento Etíope sobre el Nilo Azul, una infraestructura que esta redistribuyendo el poder geoeconómico en la región. Etiopía inició su construcción en el año 2011 y completó el llenado y la inauguración oficial justo hace un año, con una capacidad instalada de alrededor de 5.150 MW.

Para Etiopía, la nueva presa es un proyecto de soberanía económica dado que busca multiplicar la generación eléctrica en un país con déficits crónicos, industrializarse, atraer inversión y exportar energía a los países vecinos. El embalse de unos 74.000 millones de metros cúbicos le otorga control sobre el flujo del afluente que aporta cerca del 60 % del caudal del Nilo.

Egipto depende del Nilo para obtener su agua dulce y su economía agrícola basada en el algodón, el trigo y el arroz, hacen de cualquier reducción de caudal una amenaza existencial.

Sudán del Sur ocupa una posición intermedia dado que puede beneficiarse de la regulación de las inundaciones y de la posible electricidad importada, pero teme los impactos en sus propias presas y en la seguridad de las estructuras. Las negociaciones trilaterales fracasaron para alcanzar un acuerdo vinculante sobre el llenado y la operación en los periodos de sequía. Etiopía ha operado de forma unilateral, priorizando sus intereses, lo que ha generado quejas por los descensos de caudal en Sudán del Sur y Egipto.

Etiopía pasa de ser un productor marginal a un actor con capacidad de influencia energética regional. Egipto, históricamente hegemónico gracias a los tratados coloniales de 1929 y 1959 que le garantizaban la mayor parte del agua, ve su posición debilitada. Egipto ha buscado alianzas en el Cuerno de África y el Mar Rojo para contrarrestar a Etiopía que anuncia planes de nuevas presas.

El resultado es un estancamiento que eleva los costes de oportunidad, una menor inversión conjunta, una mayor incertidumbre para los agricultores egipcios y riesgos de una inflación alimentaria que se suma a la incertidumbre de los fertilizantes que no llegan de Ormuz. La ausencia de un régimen de datos compartidos y de reglas claras de sequía convierte el agua en instrumento de presión política, más que en recurso cooperativo.

Otro de los casos de estudio sobre esta materia es el Tratado de Aguas del Indo firmado en 1960, con mediación del Banco Mundial y que asignó a Pakistán los ríos occidentales, Indo, Jhelum, Chenab y a India los orientales, permitiendo a Nueva Delhi el uso hidroeléctrico en los occidentales.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

Empresas vietnamitas fortalecen su capacidad exportadora en la era digital
vietnamplus

Empresas vietnamitas fortalecen su capacidad exportadora en la era digital

Las empresas vietnamitas buscan fortalecer sus marcas, cumplir normas internacionales y aplicar tecnologías digitales para impulsar sus exportaciones. Vietnam busca una participación más sustancial en cadenas de suministro globales Productos agrícolas vietnamitas transforman sus ventajas en valor y marca Vietnam avanza hacia un nuevo modelo de crecimiento basado en tecnología e innovación

1 oct 2026