A pesar de que Arabia Saudí está rodeado por uno de los mayores desiertos del planeta, en 2023 el país importó el equivalente a 5,2 millones de dólares en toneladas de arena de sílice y cuarzo. Los datos del Banco Mundial confirman que sus principales proveedores ese año fueron China, Bélgica y Estados Unidos.
Aunque suene muy curioso, esta paradoja tiene una explicación concreta en la física de los materiales. La arena del desierto árabe lleva miles de años sometida a la acción del viento, que ha ido puliendo sus granos hasta darles una forma redondeada y lisa. Esa suavidad los hace inútiles para la construcción de hormigón, que necesita un tipo de granulado muy diferente.
El hormigón estructural requiere granos angulares e irregulares que puedan trabarse entre sí y adherirse al cemento. Los granos redondos de la arena eólica del desierto arábigo no crean esa malla de cohesión porque se deslizan unos sobre otros, lo que genera microvacíos en la mezcla que debilitan la estructura final.
La arena apta para la construcción se obtiene en ríos, lechos lacustres, fondos marinos o canteras, donde el agua fragmenta los materiales de forma brusca y genera superficies con ángulos y rugosidades. El proceso es el opuesto al del desierto, ya que mientras el agua crea granos irregulares, el viento los alisa.
Arabia Saudí no carece de arena en términos de volumen. Carece de arena con las propiedades físicas que requiere la construcción masiva. Con el ritmo de urbanización que mantiene el país desde los años setenta, la demanda de material apto para hormigón supera con creces la disponibilidad local de arenas con la granulometría necesaria.
Los datos del Banco Mundial de 2023 detallan los cinco principales proveedores de arena de sílice y cuarzo hacia Arabia Saudí. China encabeza la lista con 1,35 millones de dólares, seguida de Bélgica (922.000 dólares), Estados Unidos (758.000 dólares), India (534.000 dólares) y los Emiratos Árabes Unidos (476.000 dólares). También aparecen entre los proveedores Egipto, Alemania y Noruega.
La diversidad geográfica de los proveedores refleja que la demanda no se cubre desde una única fuente regional. Para un material que parece abundante a simple vista, el país depende de una cadena de suministro internacional que abarca desde el este de Asia hasta el norte de Europa.
La demanda de arena apta para hormigón no va a moderarse en los próximos años, ya qu el Gobierno saudí tiene comprometidas, dentro del programa Visión 2030, inversiones en construcción e infraestructura que incluyen proyectos de gran escala. El más conocido era NEOM, una ciudad lineal en fase de ejecución pausada en el noroeste del país con un presupuesto anunciado de 500.000 millones de dólares.
La situación de Arabia Saudí ilustra un fenómeno mundial. El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) publicó en 2022 el informe Arena y sostenibilidad, según el cual el mundo extrae anualmente unos 50.000 millones de toneladas de arena y grava.
En términos comparativos, eso convierte a la arena en el segundo recurso natural más consumido del planeta, por detrás únicamente del agua, y el sector de la construcción es su principal demandante.
El informe del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente añade que el volumen extraído en un año bastaría para construir un muro de 27 metros de ancho y 27 de alto alrededor de toda la Tierra.
Asimismo, se detalla que la mayor parte de esa extracción procede de ríos, fondos marinos y canteras, los únicos entornos donde la arena se forma con la angularidad que el hormigón necesita. La arena de desierto, pese a representar la mayor reserva del planeta, queda excluida de ese circuito.
Esta empresa se ha acogido a las subvenciones del Gobierno de España cofinanciadas con el Fondo Europeo de Desarrollo Regional para las regiones ultraperiféricas para el transporte de mercancías en Canarias.”Una manera de hacer Europa”