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Nevaco Global
20 de junio de 2026

Los líderes de la UE crearán nuevas herramientas de defensa comercial frente al incremento de las exportaciones chinas

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Durante una cena celebrada en Bruselas, los mandatarios discutieron estrategias para abordar el desequilibrio europeo y la posibilidad de reforzar los mecanismos existentes.

Los líderes de la Unión Europea (UE) acordaron el jueves que el bloque debe fortalecer sus medidas de defensa comercial para contener el incremento de las exportaciones de China, manteniendo al mismo tiempo la búsqueda de un “diálogo constructivo” con Beijing. El consenso se consolidó durante una reunión en Bruselas, donde las autoridades europeas expresaron su preocupación por la creciente dependencia de la región respecto al gigante asiático y el impacto sobre las cadenas de suministro.

El año pasado, el déficit comercial de bienes de la UE, integrada por 27 países, alcanzó los 360.000 millones de euros (unos USD 413.000 millones), reflejando que las exportaciones chinas superaron ampliamente a las del bloque europeo.

Durante una cena celebrada en la capital belga, los líderes discutieron estrategias para abordar este desequilibrio y la posibilidad de reforzar los mecanismos comerciales existentes.

Tras las conversaciones, un funcionario de la UE informó que los dirigentes encargaron a la Comisión Europea continuar el “diálogo constructivo” con los principales socios económicos, sin mencionar de manera explícita a China.

Además, solicitaron al órgano ejecutivo que “desarrolle y, en su momento, complemente el conjunto de herramientas en el ámbito de la defensa comercial” y garantice que el bloque cuente con “todos los instrumentos que necesita para defender sus intereses y reducir riesgos”

El funcionario no detalló cómo serían los nuevos mecanismos. Aunque las capitales europeas coinciden en el diagnóstico sobre la dependencia comercial, existen diferencias respecto a las soluciones, y varios mandatarios plantearon la importancia de priorizar el diálogo.

El presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, adoptó una postura conciliadora antes de la cena. “Necesitamos amigos, necesitamos relaciones equilibradas, necesitamos ser pragmáticos y necesitamos tender puentes tanto con grandes economías, potenciales aliados como es China, o con tradicionales aliados como es el caso de Estados Unidos”, declaró Sánchez a los periodistas.

Francia encabeza el grupo de países de la Unión Europea (UE) que solicita una respuesta más firme frente a las prácticas comerciales de China y presentó una propuesta para crear una “nueva herramienta de resistencia”. El mecanismo permitiría aumentar aranceles o imponer cuotas cuando el suministro de productos a Europa esté excesivamente concentrado en un solo país, al superar un determinado umbral.

El primer ministro de Países Bajos, Rob Jetten, al llegar a la cumbre en Bruselas, destacó: “El poder económico de China es grande y a veces también supone un obstáculo para los europeos. Hay que pensar muy bien cómo proteger nuestra economía, pero sobre todo cómo conseguir que las empresas europeas sean más competitivas, para que puedan hacer frente a esa batalla económica con China”.

Jetten advirtió sobre la posibilidad de represalias por parte de Beijng y señaló: “No debemos ser ingenuos, vivimos en un mundo en el que los distintos bloques están mucho más dispuestos a adoptar medidas comerciales entre sí”, aunque remarcó la importancia de no adoptar únicamente una visión de corto plazo.

El jefe de gobierno neerlandés, cuyo país sostuvo el año pasado un conflicto con China por el control de la empresa de semiconductores Nexperia, enfatizó la necesidad de actuar “de manera inteligente”. “A fin de cuentas, Europa y China también se necesitan mutuamente en muchos ámbitos”, concluyó.

Alemania, cuyo sector industrial depende en gran medida de la economía china, se mantiene en una posición más cautelosa dentro del debate europeo sobre medidas comerciales frente a Beijung. Sin embargo, el canciller Friedrich Merz mostró un cambio progresivo en su enfoque.

Aunque Merz no se refirió al tema al llegar a la cumbre de Bruselas, sí lo abordó el día anterior durante la reunión del G7. Allí denunció que “China mantiene una divisa infravalorada en una magnitud de entre un 25 y un 30% con respecto a otros espacios económicos”, lo que genera “una desventaja masiva” que debe ser discutida.

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