Las importaciones ya abastecen el 70% del mercado textil y el sector denunció “competencia fraudulenta”
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Estela Melgarejo, una veterana comerciante con cuatro décadas de trayectoria en el circuito comercial paraguayo, describe el impacto de la crisis económica argentina en sus ventas y advierte sobre las graves consecuencias que las tormentas de El Niño provocan en la infraestructura fronteriza.
Los mesiteros y dueños de bazares en el circuito comercial de Encarnación enfrentan un escenario complejo donde la economía y el clima juegan en contra. Tras ser reubicados hace años por las obras de la represa de Yacyretá, los trabajadores de la zona de frontera asisten hoy a un declive en las ventas debido a la pérdida del poder adquisitivo en los países vecinos y a los temporales que ahuyentan a los compradores de Posadas.
Estela Melgarejo atiende su bazar a metros de la aduana paraguaya y conoce de memoria los vaivenes del rubro. Su comercio ofrece indumentaria y calzado, pero la rotación de mercadería no basta para sostener los ingresos. Melgarejo fue clara al describir el panorama actual: “Últimamente el comercio está muy bajo”. Para la comerciante, la actividad local está atada de manera inevitable a la suerte de los visitantes que cruzan el puente internacional. “Siempre en la zona fronteriza depende de los que vienen del extranjero. Por ejemplo, acá viene argentinos, brasileños y ahora es poco la venta porque creo que también, así como nosotros estamos pasando crisis económica, no solamente en nuestro país, sino que a nuestro alrededor también está esa crisis”, analizó.
La dependencia del cruce fronterizo es casi total para estos comercios, ya que el consumo interno no logra compensar la ausencia de los compradores misioneros. Melgarejo remarcó que el cliente local tiene muy poca incidencia en la facturación diaria: “Todo depende de lo que compran (los argentinos), porque los paraguayos muy poco vienen a comprar. Cuando los argentinos están medio mal económicamente, nosotros también. Nos influye mucho la economía argentina”.
La historia de Melgarejo refleja el esfuerzo de los trabajadores que debieron adaptarse a las transformaciones urbanas y ambientales de la región. “Estoy trabajando así en esta forma como 40 años”, recordó sobre sus inicios en la antigua zona baja de Encarnación antes de ser trasladada. En aquel entonces, su negocio empezó de manera muy humilde: “Comenzé en la mesita en la zona baja y todo el tiempo se cambia. Hay mercadería que se vende, pasa de moda, vuelve, y así. Entonces, uno tiene que ir renovando siempre lo que se vende”.
A esta inestabilidad comercial se sumaron las inclemencias del tiempo, que complican el paso de los compradores debido a las falencias edilicias en los pasos fronterizos. La comerciante señaló las diferencias que sufren los usuarios al cruzar: “Siempre que cuando hay lluvia es más difícil, porque la gente viene de lejos y allá en la aduana argentina no hay lugar para que se quede la gente. Hay una galería chiquitita”. Esta falta de comodidades provoca que, ante cada tormenta, las ventas caigan de manera drástica.
El clima de Posadas funciona como un espejo de lo que ocurrirá horas después en Encarnación, y los comerciantes miran constantemente hacia la vecina orilla para anticipar los temporales. “Cuando en Misiones hay tormentas y tiempo feo, nosotros acá ya tenemos que prepararnos, porque sí o sí llega”, explicó Melgarejo. Las proyecciones meteorológicas para la región no son alentadoras y la comerciante alertó sobre las consecuencias del fenómeno de El Niño: “En todo este mes va a haber lluvia abundante y, aparte de eso, en cualquier momento va a haber tormenta, granizada, viento, puede ser eléctrica. Ese es el pronóstico que hay”.
Los destrozos de las últimas tormentas todavía están frescos en la memoria de los vecinos del circuito comercial, quienes sufrieron pérdidas materiales importantes. Melgarejo detalló los daños en la infraestructura urbana: “La vez pasada en la tormenta acá hubo mucho perjuicio. Por ejemplo, la zona de la playa San José fue desmantelado todo de punta a punta. Y acá en los comercios se cayeron los techos, los carteles, y muchos perjuicios hubo”.
Para la trabajadora, estas situaciones extremas forman parte de un proceso global que altera la rutina comercial de la frontera. “Cada vez es más fuerte la lluvia, cae como si fuera en balde”, describió con preocupación, al tiempo que recordó la sequía histórica del año anterior bajo el fenómeno de La Niña, cuando el calor extremo hacía imposible trabajar en la calle. “Es muy peligroso. Realmente sí te perjudica, pero contra la naturaleza no podemos hacer nada, nada más que resguardarnos”, concluyó.
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El vocero de la CAME, Salvador Femenia, aseguró que “falta una política hacia el sector PyME”, al analizar la situación de las pequeñas y medianas empresas, el impacto de la caída del consumo, las importaciones y el escenario que enfrenta el sector de cara a los próximos meses. Los últimos datos de la entidad muestran que las ventas minoristas PyME cayeron 0,2% interanual en agosto y acumularon una baja de 2,4% en los primeros ocho meses del año. “Evidentemente falta una política hacia el sector PyME”, sostuvo el dirigente y reclamó medidas más activas para las pequeñas y medianas empresas. -¿Cómo describiría la situación de las pequeñas y medianas empresas, y qué es lo que más les preocupa de cara a los próximos meses? -Estamos en un momento complicado por la baja del consumo y por la restricción que existe sobre la posibilidad de consumir. Eso realmente afecta a todo el comercio PyME y también a la industria, porque buena parte de lo que produce la industria PyME está destinado al mercado interno. Y, al no haber demanda en el comercio, tampoco hay demanda para la industria. Lo que nos preocupa hacia adelante es que esto pueda modificarse de alguna manera. No tenemos muy claro por dónde, pero evidentemente las restricciones y las problemáticas que venimos verificando desde hace meses continúan y no se modifican. Con lo cual, el escenario pareciera que, en el cortísimo plazo, no va a cambiar. -¿Qué señales están viendo los comerciantes sobre el consumo que todavía no aparecen en los números macro? -En las últimas paritarias, lo que se firmó puede estar más o menos en línea con la inflación, pero la mayoría de los gremios acumula un atraso hacia atrás de entre 10 y 12%. El Gobierno le puso un límite a las paritarias del 1%, estimando que había que firmar de acuerdo con la inflación esperada. Lo que pasó es que esa inflación esperada después fue bastante más alta. Lo transitamos durante todo el período preelectoral y eso produjo un atraso. Después, con el ajuste de tarifas, casi siempre por encima de la inflación, hay que destinar un mayor porcentaje de los ingresos al pago de las facturas de servicios públicos, y eso también deja menos disponible para el consumo. Evidentemente, la situación de endeudamiento y las tasas altas en relación con la inflación hacen que el crédito no sea una herramienta para el consumo, ni tampoco un argumento de venta para el comerciante. -¿Cree que las ventas online llegan a compensar la caída de las ventas en los locales físicos, como plantea un poco el Gobierno este proceso de reconversión del consumo? La reconversión del consumo es innegable, porque hay un crecimiento del sector de e-commerce, pero claramente no llega a compensar la caída del consumo físico. Hoy podemos determinar que el consumo total es una suma de los dos y que, dentro del consumo nacional, el comercio electrónico representa aproximadamente un 25%. Entonces, con ese porcentaje, de ninguna forma se puede inferir que compensa la caída del comercio físico en general. -¿Cómo impacta, en particular, la apertura de las importaciones y qué sectores están sintiendo con más fuerza esa competencia? La apertura de las importaciones impacta, sobre todo, a los productores de bienes que tienen similitud con lo que se importa. Vienen con una carga tributaria mucho menor a la que tenemos adentro y no podemos competir en estas circunstancias. Tenemos un costo argentino que no está resuelto y sentimos que, para esos sectores, evidentemente, la cancha está un poquito inclinada en contra. El sector que más impacto tienen con esto es el textil, claramente; es el sector más afectado por la ola de importaciones. Dentro de este tema, digamos que hay cierta ventaja para el consumidor, porque ve precios más baratos en algunos artículos. Se cumplieron recientemente 1000 días del gobierno del presidente Javier Milei. -¿Qué balance hace del sector? Estamos de acuerdo desde un principio con que había que corregir la economía, porque había muchos factores que estaban totalmente fuera de lo normal. La verdad es que este Gobierno agarró una situación, un escenario muy complicado, y creo que corrigió un montón de cosas. Estamos de acuerdo con la baja de la inflación y estamos de acuerdo con el equilibrio fiscal, pero evidentemente falta una política hacia el sector PyME, que realmente mueve gran parte de la economía, que es el gran motor de la economía. Y creo que el tema de las importaciones tendría que haber equilibrado un poco más la posibilidad de competir, más allá del esfuerzo que hizo cada uno en corregir sus costos. Había una inversión previa también en tecnología, pero no se puede competir con la carga tributaria que tenemos. -¿Qué escenario imagina para el sector de cara a los próximos meses, si no se recupera con fuerza el consumo? Ya hay un clima, o una sensación, de que se está empezando una competencia en el año electoral, sobre todo por lo que se ve en los movimientos políticos. Y creo que la gente, de alguna manera, no deja de comprar dólares, porque es una forma de cubrirse de cara a lo que puede venir. Siempre genera incertidumbre un proceso político. De cara hacia adelante, no vemos mucha posibilidad de que el escenario cambie. Más allá de que creemos que el Gobierno está tomando alguna medida, la oferta de créditos hipotecarios a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad, que va a fondear bancos para que tengan mayor plazo para créditos hipotecarios, puede reactivar algún sector de la construcción. También está el tema de los autos. Pero el consumo general todavía no tiene ningún incentivo a la vista como para que cambie la situación actual. -Si pudiera pedirle una sola cosa al presidente Javier Milei antes de las elecciones de 2027, pensando en el sector PyME, ¿Cuál sería la prioridad? Le pediría al presidente políticas más activas hacia la pequeña y mediana empresa. Hoy no las tenemos. La verdad es que necesitamos políticas [...] La entrada “Falta una política hacia el sector PyME”, el reclamo de la CAME al gobierno de Javier Milei se publicó primero en CHACODIAPORDIA.COM .