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Nevaco Global
24 de junio de 2026

Revolución geopolítica

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Cuando estamos a punto de concluir la etapa de grupos del mundial más grande de la historia, con 48 selecciones y 104 partidos en tres países simultáneos, hemos visto casi de todo, lo trivial y lo sorprendente: la espontaneidad del “pato merlin” y la disputa por su uso político; la mística del remo noruego y la sorpresiva actuación de los equipos africanos; un nuevo récord de atajadas y caer las marcas históricas de goleo Individual.

Mientras la pelota rueda, el mundo gira a gran velocidad hacia una revolución geopolítica y digital de pronóstico reservado. En tanto la fiebre mundialista afecta a Occidente y a una parte del mundo árabe y asiático, China se mantiene al margen de las canchas, pero más presente que nunca en la actividad futbolística.

A pesar de su descalificación a la justa del 2026, y la ausencia de más de dos décadas en Mundiales, hoy se sabe que “China envió todo al Mundial, menos el equipo”.

Soportados por su gran industria y su poderío económico, han consolidado la mayor red de suministros deportivos y son los mayores socios comerciales y patrocinadores de la FIFA; en el marco de colaboración de la Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI), pieza clave de su política exterior para unir a China con Asia, Europa, África y América Latina, construyeron infraestructura estratégica y los estadios de países como Cabo Verde y Costa de Marfil, lo que les permite avanzar en la red de corredores comerciales y aumentar su influencia en diversas regiones del mundo.

En tanto, en medio del desgaste en la guerra de Irán y el debilitamiento de su alianza con Israel, Estados Unidos no desaprovecha la oportunidad de ser la principal sede mundialista. Su política exterior busca consolidar el liderazgo regional en el continente americano, para ello: impulsa la industrialización en su territorio; ha intensificado la imposición de aranceles diferenciados; busca la modificación de plazos y condiciones en el tratado comercial México y Canadá (TMEC); y expresa cercanía y apoyo a los países que viven bajo regímenes autoritarios o experimentan cambios político electorales.

Los resultados de las elecciones en Colombia y en Perú, y las próximas elecciones es en Brasil, anticipan cambios de régimen político ante el agotamiento de los liderazgos y sistemas imperantes; la violacion sistemática de derechos humanos en Nicaragua y la profunda crisis económica de Cuba han sido objeto de señalamientos e intervenciones internacionales y son parte del nuevo acomodo mundial. Como se puede advertir, por distintas razones, las naciones menos favorecidas o en crisis política y económica, no están exentas de la presión y la ambición de las grandes potencias.

En medio de la vorágine de cambios, debe asegurarse el respeto a la dignidad e identidad de las personas, pueblos y naciones menos desarrolladas y emergentes.

La revolución tecnológica, comercial y geopolítica en curso, exige reglas mínimas de respeto y participación, ante el riesgo objetivo de deshumanización y desintegración de pueblos y comunidades enteras que hoy no tienen  acceso a los potenciales beneficios de este cambio de época.

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