Hidalgo se encamina a consolidarse como polo industrial para el centro del país
La entidad lideró el crecimiento fabril acumulado en los primeros cuatro meses del año en curso.
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«Millones escondidos y sin dinero en Estados Unidos y acá este tipo lloriqueando porque ‘un aire de censura’ lo dejó sin trabajo. Deshonestos. Ridículos».
En 1959, el Ministro de Economía Alvaro Alsogaray, uno de los padres fundadores argentinos del llamado “ajuste transitorio” (pedirle a la población sacrificios), prometió a su nación: “Hay que pasar el invierno” y después nos recuperamos. México tiene historia en eso; unos casos más patéticos que otros, sobre todo de las tres décadas malditas: 1970, 1980 y 1990.
En 1995, con millones de mexicanos atropellados por la miseria súbita, Ernesto Zedillo recurriría al clásico lloriqueo de “apretarse el cinturón” y de que viene la “medicina amarga”, pero es para curar. Mentiroso. Mentirosos todos. Nunca nadie debería olvidarlo. Fueron 14 millones de mexicanos los que cruzaron en meses hacia la pobreza. Los jóvenes deben entenderlo: las familias lloraban de angustia. No pasó hace mucho. Hubo suicidios entre los que perdieron todo.
¿Y saben a quiénes no les fue mal? A los políticos; a empresarios e intelectuales; a dueños de los medios. Para las élites, todo bien, todo chido. “¡Es un demócrata!”, aclamaban a Zedillo en aquellos años, y todavía lo entrevistan y le besan la mano al mismo tiempo. Ridículos. Lo amaban y lo siguen amando porque les regaló un paracaídas mientras millones nos íbamos al vacío en una aeronave en llamas.
Argentina va hacia allá. Otra vez. De la mano de neoliberales, ultraliberales, iliberales o libertarios, como quieran llamarle. De la mano de una bola de vendedores de humo con contactos en Washington y cómplices del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, capaces de venderle su madre al Presidente gringo a cambio de “cash”.
Que no se olvide. Argentina no aprendió su lección y acá, si se olvida, pueden repetirlo. Aprovechándose del olvido, pueden repetirlo. Presidentes de PRI y de PAN, en complicidad con élites que se enriquecieron en la fiesta macabra del saqueo, bailaban mientras millones arrastraban su desesperanza. Lo he visto, no lo olvido. Argentina toca en bucle una misma canción: la canción de la desesperanza. Escucho la tonada cómo toma fuerza y siento escalofríos.
Trump trata de una manera especial a la Presidenta de México. Y es porque ve lo que no le gusta, pero también ve lo que es innegable. Ve que tiene niveles que él no tiene en popularidad, y ve que está haciendo su tarea y lo que allá, para lograr ese trato especial, se le pide. Aunque le duela a periodistas, intelectuales, académicos, dueños de medios.
Hay muchas maneras de medir a Trump frente a otros mandatarios, afortunadamente, además de a Claudia Sheinbaum. Y de adivinar el rumbo de las cosas.
El 4 de octubre próximo, Lula le dará una lección inolvidable al Presidente de Estados Unidos porque pensaba que los brasileños se doblarían al ver brillar la moneda en el piso, como lo hicieron, por desgracia, muchos votantes argentinos. No sucederá. El promedio de encuestas dice que Lula está arriba por entre ocho y 10 puntos del junior Bolsonaro, y él no sube mucho, pero el ultraderechista trumpista baja fuerte. Hay tiempo para echarse al mediocre ultraderechista en la primera ronda. Hay tiempo para una picanha.
Ora lo otro: Argentina. Le dará otra lección a Trump, porque el curso que lleva ese barco es el desfiladero. No veo solución que no duela. El peso argentino en su peor nivel; regalan y regalan concesiones y la industria se diluye; la deuda en niveles récord. Ojalá no arrastre a la región cuando truene. Fue la directora gerente del FMI, a ver a Milei a Buenos Aires. Le dio un trato indigno en público. Le daba órdenes, harta del payaso a su lado. ¿Sabe qué hubiera pasado con esa mujer frente a AMLO o frente a Sheinbaum? ¿Imagina algo así?
Si en noviembre pierde Trump, tendrá que dedicar su tiempo a defenderse. Las payasadas de Milei no le harán gracia, estoy seguro. Pero tampoco puede hacer más: le regaló 20 mil millones de dólares en swaps y otros 20 mil millones limitados por Ley. Ahora tendría que ir al Congreso (el Congreso que perderá) para volver a rescatar a Argentina. No pasará.
Pero en México, Sergio Sarmiento llora conmovido con sólo imaginarse a un Milei en el poder e intelectuales como Héctor Aguilar Camín quisieran que adelantaran las elecciones para que su Salinas Pliego fuera Presidente, con el resultado que sea.
No les importa México. Les importan sus intereses. Y no se dan cuenta que el trumpismo se desmoronará antes que derrotar un proyecto anclado en la Nación.
Dijo Demetrio, tirando una piedrecita barranco abajo: “Mira esa piedra como ya no se para”.
Ojalá hubiera dicho: Ri-dí-cu-los. Ri-dí-cu-los y pa-té-ti-cos.
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La entidad lideró el crecimiento fabril acumulado en los primeros cuatro meses del año en curso.