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Nevaco Global
6 de junio de 2026

"Trabajo forzoso": ¿cómo EE. UU. investigó y bajo qué ley habla de nuevos aranceles?

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En concreto, señaló que el compromiso del pasado año establece que la UE reconoce que Estados Unidos puede imponer aranceles hasta cierto nivel y que ofrece a Washington un margen para fijar esos aranceles.

El representante Comercial de Estados Unidos (USTR), Jamieson Greer, estimó este jueves que terminará "en semanas" la investigación que ha abierto para imponer nuevos aranceles a 60 economías, incluyendo la de República Dominicana, con el argumento de no hacer lo suficiente para impedir la entrada de productos hechos con trabajo forzoso.

"Estamos muy centrados en esta cuestión", explicó en declaraciones a la prensa Greer en París, donde participaba en la reunión ministerial anual de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Destacó que es "una investigación compleja" que busca analizar diferentes prácticas en numerosos países y a la pregunta de cuánto tiempo podría llevar, contestó que cree que será "cuestión de semanas".

Según Estados Unidos, "con base en la información obtenida durante las investigaciones y considerando el asesoramiento de los comités asesores pertinentes y del Comité de la Sección 301, el representante comercial ha realizado las siguientes determinaciones conforme a las secciones 301(b) y 304(a) de la Ley de Comercio (19 U.S.C. 2411(b) y 2414(a)): los actos, políticas y prácticas de cada una de las 60 economías incluidas en las investigaciones son irrazonables y obstaculizan o restringen el comercio de los Estados Unidos, por lo que son susceptibles de acción conforme a la sección 301(b) de la Ley de Comercio".

Y añade que, "con base en la información obtenida durante las investigaciones, incluidas las consultas confidenciales entre gobiernos, los comentarios del público, los testimonios recabados en las audiencias públicas, el asesoramiento confidencial de los comités asesores pertinentes y el Comité de la Sección 301, la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) elaboró un informe exhaustivo titulado 'Actos, políticas y prácticas de diversas economías relacionados con la falta de imposición y aplicación efectiva de la prohibición de importar bienes producidos con trabajo forzoso'".

En respuesta a las críticas de muchos de los socios a los que ha amenazado con estos nuevos aranceles, entre los que están los de la Unión Europea, pero también México y otros países latinoamericanos, el USTR hizo hincapié en que "nada de esto es nuevo, no es ninguna sorpresa" porque habían lanzado esta ofensiva hace ya un año con una investigación contra Brasil y hace una semana contra Vietnam.

Recordó que lo había planteado precisamente en la OCDE hace un año y que entonces ya había dicho que en su país estaban "muy preocupados" por la cuestión del trabajo forzoso, por la entrada de productos que lo utilizan en la cadena de suministros y por la incapacidad de los países para tomar medidas efectivas.

Greer repitió que es una herramienta que Estados Unidos había anunciado que iba a utilizar y forma parte de su política comercial.

Hizo una puntualización al ser preguntado sobre si estos nuevos aranceles se añadirían en el caso de la UE a los que los Veinsisiete habían aceptado en el conocido como el acuerdo de Turnberry, alcanzado el verano de 2025 entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

En concreto, señaló que el compromiso del pasado año establece que la UE reconoce que Estados Unidos puede imponer aranceles hasta cierto nivel y que ofrece a Washington un margen para fijar esos aranceles.

"Por supuesto -dijo-, vamos a tener en cuenta el acuerdo de Turnberry porque creemos que aborda muchos de estos problemas si se aplica por completo, si se aborda de forma adecuada. De forma que creemos que hay margen para integrar ese acuerdo en el marco de lo que estamos haciendo ahora, siempre y cuando la UE cumpla con el acuerdo de Turnberry".

El responsable comercial de Estados Unidos indicó que su país tiene desde hace 100 años una ley que prohíbe la importación de productos fabricados total o parcialmente con trabajo forzoso, que desde hace unos 10 años ha decidido ser enérgico en su aplicación y que "en gran medida", son los "únicos" que tienen "un nivel de ambición en la aplicación" de esa regla.

Admitió que hay países como la Unión Europea, Canadá o México que tienen leyes bastante similares pero, a partir de los análisis que han llevado a cabo, no las están aplicando adecuadamente.

No obstante, explicó que a esos países contempla imponerles un arancel del 10 %, mientras que a los que carecen de una ley sólida que prohíba la importación de bienes hechos con trabajo forzoso tendrán un 12,5 %.

Sobre el caso específico de la UE, comentó que la ley existe pero no se ha puesto en práctica todavía y que conforme los países modifiquen sus prácticas, Estados Unidos analizará esos cambios: "Queremos ver pruebas reales".

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