Volver a la edición
Nevaco Global
31 de agosto de 2026

Cuando Shein no se llamaba Shein: la historia del imperio chino de la moda que (por fin) sale a Bolsa

Cargando análisis estratégico...

Nació en Nankín, se llamó SheInside, trasladó su sede a Singapur y, tras intentar cotizar en Nueva York y Londres, Shein llegará a la Bolsa de Hong Kong con 42.000 millones de dólares de ingresos y sus fundadores todavía al mando

Antes de ser Shein, la máquina china de hacer moda barata tenía otro nombre. Se llamaba SheInside, y se dedicaba a vender vestidos de novia por internet. En poco más de una década, la compañía ha construido un negocio de casi 42.000 millones de dólares que llega a unos 160 mercados y se prepara para debutar en Hong Kong valorada en alrededor de 26.500 millones de dólares. Una historia larga y llena de curiosidades, como la de su CEO casi invisible.

Shein es una de las marcas más reconocibles entre los consumidores jóvenes, pero su fundador es justo lo contrario. Sky Xu, también conocido como Chris Xu o Xu Yangtian, ha evitado las entrevistas y las apariciones públicas. Durante años dejó la representación externa de la compañía en manos de otros ejecutivos y no fue hasta febrero de este año cuando salió públicamente del segundo plano para intervenir en una conferencia organizada por el gobierno de Guangdong.

Lo poco que se sabe sobre él es que nació en 1984 en la provincia china de Shandong; que estudió Comercio Internacional en la Universidad de Tecnología de Qingdao; que antes de Shein trabajó en comercio electrónico y posicionamiento web, aprendiendo a detectar qué buscaban en internet los consumidores de otros países; que es un apasionado coleccionista de monedas antiguas; y que acumula una fortuna, según las estimaciones de Forbes, próxima a los 6.000 millones de dólares.

Tampoco fue siempre Sky. Durante buena parte de su carrera utilizó Chris como nombre inglés antes de cambiarlo. La documentación de la salida a Bolsa lo identifica como fundador, presidente, consejero ejecutivo y consejero delegado de la compañía creada oficialmente en 2012 en Nankín, en el este de China. Junto a él aparecen los cofundadores Maggie Gu, Molly Miao y Tony Ren, un núcleo que seguirá conservando el control efectivo de la empresa después de la oferta pública de venta (OPV).

En realidad, la historia de Shein empezó antes, en 2008, cuando Chris Xu comenzó a experimentar con el comercio electrónico internacional. Unos años después se materializó SheInside, una compañía que comenzó vendiendo vestidos de novia chinos a clientes extranjeros, antes de ampliar el catálogo a moda femenina general. La marca se convirtió en Shein en 2015, en busca de una denominación más breve y fácil de recordar internacionalmente.

Aquel año la compañía captó 47 millones de dólares, trasladó su centro de operaciones de Nankín a Guangzhou para acercarse a su creciente red de proveedores y adquirió Romwe, otra marcha china de moda online. Shein comenzó a pedir a sus proveedores pequeñas tiradas de las prendas. Si funcionaban, producía más. El resultado es que a principios de este año Shein incorporaba una media de 4.700 nuevos diseños al día y acumulaba más de dos millones en su plataforma.

Tampoco había tiendas. Frente a las enormes redes físicas de las grandes compañías textiles europeas, Shein vendía directamente desde sus centros de distribución y lo enviaba a los domicilios de los compradores. La mayor publicidad, además, estaba en las redes sociales, en los perfiles de los millones de jóvenes que compraban en su página web. Esto supuso una gran ventaja competitiva en costes y en momentos clave como la pandemia de 2020.

Shein llevaba años intentando dar el salto al mercado público. Primero eligió Nueva York. El proyecto terminó chocando con el deterioro de las relaciones entre Washington y Pekín y con el escrutinio político y regulatorio estadounidense sobre su las condiciones de su cadena de suministro. La compañía había presentado confidencialmente la operación a finales de 2023, pero las dudas sobre cuestiones laborales, el abastecimiento y su vinculación con China complicaron el estreno.

El segundo intento fue en Londres. En 2024 trabajó con sus asesores sobre una posible valoración cercana a los 50.000 millones de libras. El regulador británico terminó dando luz verde al proceso, pero faltaba la autorización de Pekín. A pesar de que Shein había trasladado su sede a Singapur en 2022, su extensa cadena de suministro continuaba anclada en China. Los aranceles de EEUU terminaron de complicar el proceso.

Hong Kong se convirtió finalmente en la vía definitiva, con una operación que culminará el 1 de septiembre. La compañía ofrece 280 millones de acciones y, según fuentes conocedoras de la operación, se dispone a fijar el precio en 48,5 dólares de Hong Kong por título. Eso permitiría captar aproximadamente 1.730 millones de dólares y situaría su valoración alrededor de 26.500 millones.

En 2022, en pleno entusiasmo por el crecimiento del comercio electrónico, una ronda privada llegó a valorar la compañía cerca de los 100.000 millones de dólares. Un año después seguía valorada en torno a 64.000-66.000 millones. Entre sus accionistas e inversores han figurado nombres como General Atlantic, Tiger Global, Boyu Capital y Tencent. Ahora su valor es un 70% inferior a aquellos máximos.

Shein prevé destinar alrededor del 80% de los fondos de la OPV a tecnología y a reforzar su marca y expansión internacional. Al mismo tiempo, pretende aprovechar la infraestructura construida durante estos años para trabajar también con otras marcas. La compañía está explorando adquisiciones y alianzas y ya compró en mayo la estadounidense Everlane por unos 100 millones de dólares, operación que actualmente está sometida a revisión de seguridad nacional en Estados Unidos.

En Europa y Estados Unidos, Shein se enfrenta a diversas investigaciones y actuaciones regulatorias. En Francia, las autoridades le impusieron en 2025 una multa de 40 millones de euros por prácticas comerciales engañosas, principalmente por descuentos que no reflejaban reducciones reales de precio. Y en Italia, la autoridad de competencia le impuso ese mismo año una multa de un millón de euros por declaraciones medioambientales «falsas».

Por su parte, en Estados Unidos, la Comisión Federal de Comercio (FTC) mantiene una investigación sobre las operaciones de Shein, cuyo objeto concreto no se ha hecho público, mientras que el fiscal general de Texas también ha emprendido acciones contra la compañía por cuestiones relacionadas con la seguridad de los productos y la privacidad de los consumidores. En la Unión Europea, la Comisión Europea mantiene asimismo una investigación al amparo de la Ley de Servicios Digitales.

Continúa la lectura estratégica

Accede a la nota completa y mantente a la vanguardia de los movimientos financieros globales.

Leer artículo en Nevaco Global

Nevaco Report — Monitoreo en tiempo real de mercados globales y análisis macroeconómico.

También podría interesarte

El enemigo canadiense (Roger Senserrich)
meneame

El enemigo canadiense (Roger Senserrich)

Este sábado apareció a orillas del Lago Ontario un cartelón enorme. En él, escrito en francés e inglés, aparecen las palabras “Lago Ontario, hoy y siempre.” No me meteré en política canadiense ni en la peculiar personalidad de Doug Ford, el primer ministro de la provincia de Ontario que presentó todo orgulloso este cartel. El jueves pasado, Trump hizo esto, firmando una orden ejecutiva cambiando el nombre del lago Ontario a “Lago América”. etiquetas : trump, canadá, lago ontario, aranceles, carney » noticia original (www.4freedoms.es)

31 ago 2026
Huila con mejores empresas
lanacion_co

Huila con mejores empresas

Luego de participar en el conversatorio empresarial organizado por la Cámara de Comercio del Huila, titulado ¿Cómo avanzar hacia un Huila más productivo, competitivo y generador de empleo formal?, una de las conclusiones más importantes para dar un salto en competitividad y crecimiento económico es la necesidad de lograr que las empresas del departamento crezcan y [...]

31 ago 2026