Trump vuelve a bombardear Irán y la crisis en Ormuz entra en una fase crítica
Continúa la escalada de tensión en Oriente Próximo. Estados Unidos e Irán redoblan su pulso tras el colapso del preacuerdo de paz. En esta ocasión, la Administración Trump movía ficha en primer término, ordenando una nueva ronda de bombardeos contra objetivos iraníes después de que la Guardia Revolucionaria – según denuncian – atacara un buque mercante con bandera de Chipre en el estrecho de Ormuz. El enclave estratégico, que queda por enésima vez clausurado hasta nueva orden, vuelve como escenario principal en una semana en la que todo el camino construido hacia el armisticio ha saltado por los aires pese a los intentos de los mediadores por reconducir las relaciones hacia el campo de batalla diplomático. La ofensiva de los yankees supone la tercera operación militar lanzada esta misma semana contra territorio iraní, constatando el frágil andamiaje sobre el que se construyó el proceso de paz en la región que se abrió hace unas semanas con un endeble principio de acuerdo. El memorando de entendimiento, firmado por sendos países el 17 de junio, buscaba asentar las bases de una negociación durante sesenta días que concluyera en la rúbrica de un armisticio para destensar el escenario en Oriente Próximo. Esa tenue convergencia, ahora mismo, está prácticamente rota, habida cuenta de que se ha llegado a este escenario tras varias jornadas de intercambios de misiles, sanciones económicas y múltiples amenazas cruzadas. Todo ello mientras la comunidad internacional insiste en el cese de las hostilidades. Washington lanza el ataque En la sala de operaciones de la Casa Blanca se adoptó la decisión de bombardear nuevamente a Irán por orden directa del presidente. Así lo confirmó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), responsable de las ofensivas militares en Oriente Próximo. A través de un comunicado difundido en redes sociales, el mando militar explicó que la intervención se encuadró tras el ataque del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní al buque GFS Galaxy, un carguero con bandera chipriota que navegaba por las aguas del convulso estrecho de Ormuz. Fruto de ello, uno de los tripulantes permanece en paradero desconocido y la embarcación sufrió importantes daños, incluido un incendio en la sala de máquinas que impide continuar con su travesía. La Administración Trump explica que Teherán había recibido una nueva oportunidad para demostrar que respetaba el memorando de entendimiento, especialmente después de los incidentes de los últimos días contra otros buques mercantes. "Esta vez tampoco lo ha hecho", exponían en un comunicado que hacía las veces de justificación de esta nueva ofensiva militar. Una respuesta – dicen – orientada a degradar la capacidad iraní para atacar embarcaciones civiles que cruzan el enclave marítimo. Ormuz, de nuevo en el centro La réplica de la República Islámica ha sido el cierre del estrecho de Ormuz, disparando aún más la preocupación internacional al entender que se vuelve a la casilla de salida. De nuevo, el petróleo en jaque, pues es el punto de paso de aproximadamente una quinta parte del crudo que se comercializa en todo el planeta;...

