Para abrir “el paraguas” del FMI hay que recomponer las estadísticas del BCV
El Fondo Monetario debe acceder a la data que desde hace 8 o 9 años le ha sido negada, considera uno de los analistas consultados
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Barcelona“La industria debe llegar al 25% del PIB”. Ya hace más de una década que los diferentes ejecutivos catalanes se proponen volver a potenciar el sector industrial del país. Los datos, sin embargo, señalan que lejos de conseguir el crecimiento esperado, el peso de la industria en nuestra economía está estancado: desde el inicio de la gran crisis de 2008, su contribución se ha mantenido alrededor del 17% del total. El último gran esfuerzo, de hecho, se ha escenificado esta última semana. El lunes, Salvador Illa y Miquel Sàmper, junto con patronales y sindicatos, sellaron el nuevo Pacto Nacional para la Industria (PNI), que prevé invertir un mínimo de 4.463 millones de euros en el sector en los próximos cuatro años.
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El acuerdo de esta semana no es una iniciativa nueva: en el año 2014, en medio del Procés, el entonces presidente de la Generalitat, Artur Mas, y el consejero de Empresa, Felip Puig, convocaron a cerca de 2.000 empresarios en un acto que debía servir para demostrar su apuesta por el sector. Entonces se acababa de demostrar que los países europeos más industrializados habían conseguido soportar mejor la crisis, mientras que aquí la construcción y los servicios le habían ganado terreno. "Nos hemos dado cuenta de que necesitamos industria y hemos pagado muy caro el error", dijo Puig, que fijó el objetivo de que el sector llegara al 25% del PIB.
Tres años más tarde, en 2017, se firmó el primer PNI —en el que se presupuestaron 1.835 millones de euros, de los cuales se ejecutaron 1.668 —, acuerdo que se repitió en 2022, cuando se decidió destinar 2.817 millones de euros ampliables a 3.270 millones. El de este año, que prevé inversiones hasta 2030, es el que prevé movilizar más dinero y planea la opción de poderse ampliar hasta, "como mínimo", los 5.000 millones. El pacto incluye por primera vez la industria alimentaria, una de las más potentes de Cataluña, a pesar de las críticas por su baja productividad.
Pero, en realidad, ¿cuál ha sido el impacto de estas grandes apuestas en el sector de la industria? En 2014 el sector representaba el 17,7% de la economía catalana, mientras que en 2025 supuso el 17,2%. Cabe decir que, durante estos años, sí que se han vivido pequeños repuntes que han situado su peso en un máximo del 18,2% en 2015 o el 18,1% en 2020, cuando otros sectores se vieron aún más afectados por el impacto de la covid. Así, las cifras quedan lejos de la cuota que tenía el sector a principios de siglo: en 2001 la industria catalana significaba el 24,3%. A escala española, el peso industrial aún es más pequeño: durante el año pasado el sector representó el 15,1% de la economía estatal.
En términos absolutos, sin embargo, los datos sí que muestran un cambio de tendencia durante los últimos años: si bien desde el 2000 hasta el 2014 el valor monetario de los bienes y servicios producidos en Cataluña solo creció desde los 31.331 millones hasta los 36.460 millones, desde entonces se ha disparado el aumento hasta los 57.511 millones del 2025. Así, desde el 2014 el PIB industrial se habría elevado un 57,7%, mientras que en los primeros 14 años de siglo tan solo creció un 16,4%. La progresión se acelera mucho a partir del 2020. Este incremento, sin embargo, no se ve reflejado en el total porque el resto de la economía también crece en un grado más alto.
la marcha de Nissan de Cataluña, que era la decimotercera industria que más aportaba a la economía catalanaJosep Maria Vall, en una entrevista en el ARA, los que estén especializados en piezas del motor de combustión —que son mayoría— deberán reinventarse hacia las necesidades de los eléctricos. En los últimos años, el sector también ha vivido la marcha de Nissan de Cataluña, que era la decimotercera industria que más aportaba a la economía catalana.
Por otro lado, el contexto geopolítico actual ha hecho que Europa intente ganar soberanía industrial para no depender de las importaciones extranjeras. Y las administraciones catalanas y españolas están decididas a incentivar el sector de la defensa y la seguridad, una industria que hasta ahora era una gran desconocida en el territorio. Esta apuesta, que va acompañada de ayudas para muchas empresas, quiere incentivar las tecnologías duales que permitan a productores industriales fabricar para defensa mientras continúan con sus trabajos habituales.
En los últimos meses, además, también han aparecido nuevas tecnologías en el tablero de juego. El gobierno catalán se ha mostrado decidido a intentar convertirse en actor en materia de chips, inteligencia artificial (IA) y ciberseguridad. De momento, Cataluña espera que Europa escoja Móra la Nova (Ribera d'Ebre) como una de las sedes donde establecer una gigafactoría de IA. En el territorio también destaca la presencia de la industria química y la farmacéutica, dos tipos de industrias muy productivas.
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