Vietnam consolida su transición hacia una economía de alta tecnología, impulsada por la innovación, la IED y la manufactura avanzada, según organismos internacionales.
Hanoi (VNA) - Vietnam avanza en su transformación de un centro de producción basado en mano de obra de bajo costo hacia una economía sustentada en la tecnología, la innovación y la manufactura de alto valor agregado, una evolución que, según instituciones financieras y organizaciones internacionales, consolida al país como un futuro polo industrial de Asia.
Los informes publicados por organismos internacionales en junio de 2026 indican que esta transición ya se refleja en la reconfiguración de los flujos de inversión extranjera directa (IED), cada vez más orientados hacia industrias de alto contenido tecnológico.
Mickaël Driol, director general de Mekong Partners, señaló que el capital extranjero se dirige con fuerza a sectores como la electrónica de alta tecnología, los semiconductores, la automatización, la transición energética y la transformación digital.
A su juicio, Vietnam ha dejado de ser únicamente una plataforma de manufactura para convertirse progresivamente en un centro de desarrollo tecnológico, automatización industrial, digitalización de fábricas y fortalecimiento de capacidades productivas de largo plazo.
En la misma línea, la Cámara de Comercio Nórdica (NordCham) considera que el país reúne las condiciones para consolidarse como uno de los principales centros de producción de alto valor de Asia.
Lasse Pedersen Hjortshøj, consejero comercial y jefe de la División de Comercio y Diplomacia Económica de la Embajada de Dinamarca en Vietnam, afirmó que un número creciente de inversiones está vinculado a la manufactura avanzada, la automatización, la eficiencia energética, la optimización digital y las cadenas de suministro sostenibles. En ese contexto, Vietnam es percibido cada vez más como un mercado estratégico independiente y como un nodo clave dentro de las cadenas de suministro asiáticas.
Las organizaciones internacionales coinciden en que esta transformación se sustenta en la resiliencia de la economía vietnamita y en las fortalezas que ha consolidado durante los últimos años.
La economista jefe del Banco Mundial (BM) para Vietnam, Camboya y Laos, Tehmina Khan, destacó que el país ha demostrado una "resiliencia notable" frente a las perturbaciones de la economía mundial y prevé que mantendrá un ritmo de crecimiento superior al de numerosas economías de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y de otros grandes mercados emergentes.
Por su parte, Mickaël Driol subrayó que Vietnam también cuenta con ventajas estructurales como un entorno político estable, una fuerza laboral joven, una profunda integración en la economía internacional y una elevada capacidad para conectarse con los principales mercados mundiales.
A estos factores se suma el ambicioso programa de inversión pública previsto para el período 2026-2030. La agencia de calificación crediticia Fitch Ratings estima que el plan del Gobierno, centrado en el desarrollo de infraestructuras estratégicas y equivalente, en promedio, a cerca del 10 % del Producto Interno Bruto (PIB) anual proyectado, será uno de los principales impulsores del crecimiento económico.
No obstante, los organismos internacionales advierten que aún persisten importantes desafíos. El Banco Mundial señala que continúa existiendo una amplia brecha entre las empresas nacionales y el sector de la inversión extranjera directa, responsable de cerca del 80 % del valor de las exportaciones, lo que mantiene una elevada dependencia de componentes, equipos y tecnologías importados.
Asimismo, sostienen que el desarrollo de las industrias de alta tecnología requerirá elevar la productividad laboral, mejorar la calidad de los recursos humanos y fortalecer la infraestructura de energía limpia para responder a las exigencias de los inversionistas del sector tecnológico.
Pese a estos retos, las perspectivas para Vietnam siguen siendo ampliamente favorables.
Según Mickaël Driol, gracias a su sólido crecimiento económico, su rápida capacidad de adaptación a los cambios del entorno internacional y una estrategia enfocada en atraer proyectos de investigación, desarrollo y producción de alto valor agregado, Vietnam avanza de manera sostenida hacia su consolidación como un eslabón estratégico dentro de la cadena global de valor de la industria tecnológica./.