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El secretario Marcelo Ebrard asegura que las conversaciones bilaterales continúan pese al aplazamiento de una ronda clave. El Gobierno busca reducir los gravámenes que pesan sobre sus exportaciones de automóviles y acero
México ha asegurado este viernes que sus negociaciones arancelarias con Estados Unidos siguen encaminadas, a pesar de la postergación de una ronda de conversaciones clave sobre el tratado de libre comercio que comparten ambos países. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha agregado que espera sellar antes de final de año una flexibilización de los aranceles a las exportaciones de automóviles y acero que han mellado el desempeño de estos sectores fundamentales para la segunda economía de Latinoamérica.
El sector automotriz ha expresado su preocupación por el arancel del 25% que deben pagar los vehículos mexicanos que se venden en EE UU y que no cumplen con los estrictos parámetros de las reglas de origen del TMEC, el acuerdo en el que también participa Canadá. En esa misma línea, y también como parte de las disposiciones de la Sección 232 estadounidense, gran parte de las exportaciones mexicanas de acero están sujetas a gravámenes del 50%. México ha solicitado a su vecino que rebaje estos impuestos, en consideración al alto grado de integración que tienen ambas economías y sus cadenas productivas. “Vamos a lograr seguramente que tengamos una reducción en las próximas semanas o meses. Ese ha sido el foco”, dijo el funcionario en una comparecencia en la Cámara de Diputados.
La cuarta ronda de negociaciones entre los vecinos, prevista para septiembre, fue postergada en último momento porque coincidía con la visita a Washington del mandatario chino, Xi Jinping. Antes, una visita del secretario de Comercio, Howard Lutnick, a Ciudad de México también fue cancelada por causas meteorológicas. La dilación de las conversaciones levantó dudas sobre el interés y el grado de prioridad que le otorga la Administración del presidente Donald Trump a los asuntos comerciales puestos por México sobre la mesa. “No le puedo determinar los tiempos a mi contraparte. Además, ellos tienen sus propios temas políticos, tienen su proceso electoral”, añadió Ebrard, en referencia a las elecciones intermedias de noviembre. “Pero no tenemos suspendidas las conversaciones, es lo primero que hay que tener claro. Hay conversaciones casi a diario”, agregó a periodistas.
Para México, la apuesta es elevada, pues está en juego su industria automotriz, el principal sector manufacturero y exportador del país, y una de las principales razones por las que Norteamérica instauró sus tratados de libre comercio. La industria ha empezado a sentir los primeros impactos derivados de los aranceles. Las exportaciones de automóviles mexicanos registraron su descenso más pronunciado del año en septiembre, con una caída del 12% anual, mientras que la producción se desplomó un 15%, según los datos del Inegi.
El país suspendió temporalmente su arancel del 10% a las importaciones de autopartes para abaratar la compra de componentes y, con ello, hacer más atractiva la lógica financiera de las líneas de ensamblaje, actuales y futuras. Sin embargo, la aplicación no será automática. El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum deberá supervisar las compras de las empresas. “El Decreto es un elemento dentro de una estrategia normativa que tiene por objetivo atraer nuevas líneas de producción, mismas que, eventualmente, den lugar a procesos productivos más complejos”, dijo la Secretaría de Economía en un comunicado este viernes.
El sector automotriz también ha expresado su inquietud por la poca velocidad de las conversaciones, justo cuando Washington busca cambiar significativamente las reglas del juego para el ensamblaje y la exportación de vehículos en la región. La Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) presentó esta semana sus argumentos ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), la agencia que administra los aranceles y la ley comercial estadounidense. La industria señaló que endurecer las reglas de origen dentro del TMEC encarecerá los costos y desincentivará las inversiones.
En la actualidad, el 75% de los componentes de los autos deben ser de origen regional para que estos puedan gozar de arancel cero dentro del TMEC. Washington busca elevar el umbral a cerca del 82%, mientras pide que la mitad de las partes provengan de sus propias proveedurías, una exigencia que desafía el esquema de beneficio mutuo sobre el que se construyó el acuerdo tripartita.
Ebrard no pudo precisar cuándo se producirá la próxima cuarta ronda de negociación, aunque defendió que México mantiene una posición relativa de ventaja frente a otros países que venden a Estados Unidos. “Tenemos la mejor situación en relación a los Estados Unidos como producto de la, yo diría, la revisión-negociación más compleja en lo que va de este siglo”, añadió.
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