Un auto con 250 000 dólares fue descubierto en un operativo en Guayaquil
Un operativo en Guayaquil dejó 250 000 dólares incautados, un automotor y 100 municiones en el sector de La Garzota.
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Hace días, en una clase de Relaciones Internacionales, hablamos de Donald Trump. Y apareció una idea que jamás había pensado. No porque sea una defensa o una crítica a Trump, sino porque me ayudó a entender otros puntos de vista: ser la potencia número uno del mundo también cuesta dinero.
Durante muchos años, Estados Unidos puso soldados, bases militares, tratados comerciales, ayuda humanitaria, diplomáticos, organismos, préstamos y una cantidad bastante seria de dólares para sostener cierto “orden mundial”.
Obviamente no lo hizo por buena gente. Washington nunca fue una fundación. Lo hizo porque ese mundo también le convenía.
Si tus aliados dependen de tu seguridad, comercian bajo reglas que ayudaste a construir, utilizan tu moneda, consumen tus productos y llaman a tu teléfono cuando hay un problema… resulta que gastar fuera también puede darte muchísimo poder.
En clase lo explicaron de una manera que me gustó: Estados Unidos pasó décadas siendo una especie de “ciudad en la colina”. El país que decía: este es el modelo, estas son las reglas y, con todas sus contradicciones, aquí estamos para defenderlas.
Y luego llegó Trump preguntando algo fácil: ¿Y a mí cuánto me cuesta todo esto? Ahí empieza el juego. Su administración volvió a poner los aranceles en el centro de la política comercial, según el por que los déficits comerciales, las barreras de otros países y la falta de reciprocidad perjudicaban a trabajadores y empresas gringas. También buscó reducir organismos federales y gasto exterior bajo el argumento de eliminar burocracia, desperdicio y programas que no respondieran directamente a los intereses de Estados Unidos. Esa es, básicamente, la lógica de America First.
Y hasta ahí uno puede decir: Pues suena medio lógico. ¿Por qué tengo que pagar la fiesta de todos? El pequeño detalle es que no estabas pagando solamente la fiesta. También eras dueño del salón.
La ayuda exterior es un buen ejemplo. Mucha gente imagina una cantidad monstruosa del presupuesto estadounidense. Durante años rondó alrededor del 1% del gasto federal. En 2024, Estados Unidos aportó además más del 40% de la ayuda humanitaria registrada por Naciones Unidas.
Desde el regreso de Trump, ese gasto cayó y duro: en el año fiscal 2025 la ayuda exterior bajó a 47,300 millones de dólares, su menor nivel en más de veinte años, y la administración pidió reducciones mayores para 2026.
Entonces me nace una pregunta retórica : ¿Eso es ahorro o estás vendiendo influencia? Porque una vacuna financiada en África evidentemente ayuda al niño que la recibe. Pero también compra otra: presencia. Relaciones. Información. Confianza. La posibilidad de levantar el teléfono mañana y que alguien conteste sabiendo que le debes algo.
Lo mismo pasa con los aliados. Trump lleva años preguntando por qué Estados Unidos debería cargar con una parte tan grande de ciertos costos de seguridad. Sus partidarios ven ahí presión para que otros países paguen más y dejen de aprovecharse del contribuyente gringo. Sus críticos ven que: si empiezas a tratar cada alianza como una factura que debe liquidarse hoy, puedes terminar debilitando relaciones construidas durante generaciones.
Y creo que ahí está el verdadero debate. No es si Trump sabe negociar. Claramente disfruta hacerlo. La pregunta es qué está negociando. Porque hay cosas cuyo valor no aparece inmediatamente en un estado de resultados. Confianza. Prestigio. Alianzas. Que tu moneda sea referencia mundial. Que cuando exista un vacío de poder, los países volteen primero hacia Washington y no hacia Pekín o Moscú.
Hasta Voice of America entra en esa lógica. En 2025 Trump ordenó reducir al mínimo legal las funciones de la agencia gubernamental que la administra. Para la Casa Blanca era parte de ir quitando una burocracia innecesaria; para sus críticos significaba renunciar voluntariamente a una herramienta histórica de influencia americana.
Y eso fue precisamente lo que me gustó de la discusión en clase. Porque America First puede entenderse como: “Estados Unidos primero”. Pero inmediatamente aparece una segunda pregunta bastante complicada: ¿Qué necesita Estados Unidos para seguir siendo primero? Puede ser que gastar menos afuera fortalece al país. Puede ser que algunas de esas cosas que parecen gasto eran precisamente el precio de sentarse en la cabecera de la mesa. No tengo una respuesta. Pero sí me quedó clarísimo algo: ser el sheriff del pueblo puede ser carísimo. Lo que habría que calcular muy bien es cuánto cuesta dejar de serlo.
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Un operativo en Guayaquil dejó 250 000 dólares incautados, un automotor y 100 municiones en el sector de La Garzota.
Authored by juanmarcoantoniorp Image Juan Marcoantonio Rivas Pinilla Martes, 29 de Septiembre de 2026 Trabajadores del sector transporte y expertos en movilidad, en la ciudad de Cúcuta, ofrecieron su análisis frente a la propuesta del presidente Abelardo de La Espriella de r educir en un 50 % el valor de las multas de tránsito . Esta decisión, que comunicó el mandatario a finales del mes de agosto, forma parte del borrador de un nuevo Código Nacional de Tránsito que propuso y que, al día de hoy, continúa en proceso de elaboración . Dicha iniciativa tiene como propósito disminuir los costos y trámites que enfrentan los conductores del país e incluye medidas como la reducción en el precio de los cursos, ampliar la vigencia de las licencias de conducción y establecer plazos más razonables para la revisión técnico-mecánica. Asimismo, entre los principales cambios de esta reforma se contempla establecer multas justas y proporcionales a la capacidad económica de los conductores y reducir los cobros asociados al Registro Único Nacional de Tránsito (RUNT) y al Sistema Integrado de Información sobre Multas y Sanciones por Infracciones de Tránsito (SIMIT). “Tenemos una ley expedida en el año 2002 que, después de cinco reformas, sigue desconectada de la realidad del país y, sobre todo, del bolsillo de los colombianos. Llegó la hora de poner la ley al servicio de la gente”, expresó el presidente de Colombia. Lea: Desde Cúcuta, Fedearroz pide a Dangond que los mire “con cariño y amor” La opinión de expertos y organizaciones Samir Contreras, veedor ciudadano de Cúcuta, coincidió en que es necesaria una actualización al Código Nacional de Tránsito, ya que en 2026 se cumplen 24 años desde que empezó a regir la Ley 769 de 2002 y, desde entonces, se han presentado varios cambios tecnológicos, culturales y sociales . Entre ellos, Contreras destacó la aparición de aplicaciones de movilidad, la automatización de vehículos y las nuevas políticas de seguridad vial que han surgido a nivel internacional. Por lo mismo, aseguró que esta actualización es importante porque llevaría a Colombia a estar a la vanguardia de esas nuevas normativas internacionales. Asimismo, el veedor manifestó estar de acuerdo con que se haga una revisión a las sanciones de tránsito, ya que en otros países estas multas no superan el 50 % del salario mínimo, mientras que en Colombia alcanzan casi el 80 % del valor del salario . Sin embargo, Contreras también considera que la disminución en su precio no ayudaría a reducir la evasión de las normas de tránsito. “Desde 2023, cuando se empezó a reducir en un 50 % el valor del SOAT para los vehículos, no se evidenció una reducción considerable en la evasión del SOAT. Por el contrario, aun teniendo un alivio en el bolsillo, las personas continúan evadiendo la responsabilidad de adquirir un SOAT y cometiendo infracciones de tránsito”, agregó el veedor, quien precisó que se deben realizar más campañas para que los conductores respeten las normas . Falta pedagogía En lo mismo coincide Fabián Daza, vocero de la Asociación de Propietarios de Vehículos del Servicio de Transporte (Apvtrans), quien manifestó que, para que haya cambios en materia de movilidad y accidentalidad, es necesario que las autoridades hagan esfuerzos pedagógicos con los conductores. Según afirmó Daza, en este aspecto también tienen parte de responsabilidad los centros de capacitación, que deben enseñar más sobre el manejo preventivo y responsable . De igual forma, el vocero coincidió en que las multas son costosas y que estas deben ser acordes con las infracciones que se cometan. Por su parte, Juan Carlos Bastos, presidente de la Asociación Sindical de Taxistas de Norte de Santander, dijo que, si bien esta medida aliviaría el bolsillo de los conductores al reducir el precio de las multas, también fomentaría más desorden porque los ciudadanos se confiarían en que las sanciones no valdrían lo mismo que antes. Frente a este panorama, Bastos recomendó incrementar el costo de las multas solo para ciertas infracciones, como estar sin SOAT, incumplir decretos municipales o nacionales y usar carros y motos particulares para prestar el servicio de transporte ilegal . “Solo las infracciones graves sí deberían duplicarlas y las otras, mantenerlas como están o bajarlas”, añadió Bastos. Entretanto, Darío Hidalgo, profesor e investigador en logística y transporte de la Universidad Javeriana , explicó que la clave del cumplimiento de las normas está más en la vigilancia y el control ejercidos por las autoridades que en el valor de las multas. Asimismo, el docente mencionó que se debe mantener vigilancia sobre el uso de los recursos obtenidos con las multas, para que estos sean destinados a una mayor seguridad vial. “Cabe aclarar que los recursos que se generan a través de las multas son para que las administraciones locales adelanten sus actividades de señalización, control y campañas para la promoción de la seguridad vial. Además, parte de esos recursos también se destinan a los fondos de estabilización de tarifas de los sistemas de transporte público. Por lo tanto, el tema también está en que se mantenga control sobre el uso de esos dineros ”, agregó. En este sentido, el experto también considera que es importante que las multas sean proporcionales al tamaño de la infracción y que, en el caso de las fotomultas, se haga vigilancia sobre su ubicación , al mismo tiempo que los conductores respeten las normas de tránsito. De igual forma, el investigador sostuvo que en la reforma al Código de Tránsito se pueden incluir otros puntos importantes, como las multas graduales, el licenciamiento por puntos para los reincidentes en infracciones y la regulación de las sillas infantiles . Aunque La Opinión se contactó en reiteradas ocasiones con la Secretaría de Movilidad de Cúcuta para conocer su posición frente a esta propuesta, no se obtuvo ninguna respuesta al cierre de esta edición. Gracias por valorar La Opinión Digital. Suscríbete y disfruta de todos los contenidos y beneficios en http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion . Recomendados para ti Autor Juan Marcoantonio Rivas Pinilla Institución educativa San Francisco de Sales, en Cúcuta, bajo seguimiento por brote de varicela Autor Colprensa ¿Qué pasó con el proyecto solar de Petro en La Guajira? 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