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Nevaco Global
23 de agosto de 2026

Ceuta y Marruecos: cooperar sin depender

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Marruecos no va a desaparecer del futuro de Ceuta, y tampoco debería hacerlo.

Es nuestro vecino, una potencia regional siempre relevante, un socio fundamental de España y de Europa y uno de los actores llamados a desempeñar un papel importante en el futuro del Mediterráneo occidental.

Pretender construir el futuro de Ceuta ignorando esa realidad sería tan equivocado como construirlo dependiendo completamente de ella, porque cooperación y dependencia no significan lo mismo.

Cooperamos cuando dos partes mantienen una relación porque ambas obtienen algo de ella. Dependemos cuando una decisión unilateral de la otra puede condicionar nuestra prosperidad.

Y precisamente porque Marruecos será siempre importante para Ceuta, Ceuta debe procurar que Marruecos nunca sea imprescindible para su prosperidad. Eso no debería interpretarse como una posición contra nuestro vecino, sino todo lo contrario.

Una Ceuta económicamente fuerte, profundamente europea, tecnológicamente avanzada y conectada internacionalmente estaría en mejores condiciones para cooperar con Marruecos que una ciudad permanentemente preocupada por las consecuencias que cualquier cambio en la frontera pueda producir sobre su economía.

La dependencia genera miedo. La autonomía permite cooperación.

Durante demasiado tiempo hemos interpretado nuestra relación con Marruecos fundamentalmente alrededor de la frontera. Quizá haya llegado el momento de empezar a imaginarla también alrededor del mar que compartimos.

El Mediterráneo no entiende demasiado de fronteras y la contaminación que aparece en una costa puede terminar en la otra. Los bancos de peces se desplazan. Las corrientes atraviesan jurisdicciones. El cambio climático no solicita permiso en una aduana.

Oceanografía, economía azul, investigación marina, universidades, protección ambiental, tecnologías portuarias, observación del Estrecho o conocimiento compartido del Mediterráneo pueden convertirse en ámbitos donde Ceuta, España, Europa y Marruecos encuentren intereses comunes.

Una Ceuta más europea no tiene por qué estar más lejos de Marruecos. Puede simplemente colocarse en mejores condiciones para cooperar con él.

Ceuta puede convertirse en punto de encuentro empresarial entre Europa y África, facilitar relaciones económicas, atraer tecnología y conocimiento y construir conexiones con universidades e instituciones de ambas orillas. Pero debemos abanderarlo desde un principio…. la cooperación debe multiplicar nuestras oportunidades, nunca condicionar nuestra capacidad para prosperar sin ellas.

Ceuta debe poder desarrollar su economía, sus empresas, su universidad y sus proyectos estratégicos independientemente de las circunstancias políticas que atraviese en cada momento su relación con Marruecos. Después, desde esa posición, tendamos todas las manos que podamos. Cooperemos en investigación. Cooperemos en medio ambiente. Cooperemos en tecnología. Cooperemos en comercio. Cooperemos en el conocimiento del Mediterráneo. Cooperemos en el flujo fronterizo.

Y hagámoslo porque interesa a ambas partes, no porque alguna de ellas no pueda permitirse que la otra deje de hacerlo.

El futuro del Estrecho probablemente no debería construirse levantando nuevas fronteras entre sus dos orillas, sino creando intereses compartidos que hagan cada vez menos razonable utilizarlas como instrumentos de presión. Y Ceuta puede desempeñar un papel extraordinario en ese proceso precisamente por lo que es: española, europea y africana por geografía.

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