Una economía que crece no explica por sí sola la situación financiera de los hogares, por lo que puede coexistir con rentas, alimentos y servicios más caros. Crédito: AP
La economía de Estados Unidos creció a una tasa anualizada de 2.2% durante el segundo trimestre de 2026, informó el Departamento de Comercio este miércoles 30 de septiembre. Este avance fue impulsado por un mayor gasto de los consumidores y un repunte de la inversión empresarial. Sin embargo, los hogares siguen enfrentando inflación, intereses elevados y mayores costos de vida.
El contraste es claro. Mientras los consumidores volvieron a gastar y las empresas aumentaron sus inversiones, la inflación anual en el área de Nueva York llegó a 4.3% en agosto y esta presión puede reducir el dinero disponible para las familias pese al crecimiento de la economía.
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Una economía que crece puede coexistir con rentas, alimentos y servicios más caros, por lo que el dato del producto interno bruto (PIB) no explica por sí solo la situación financiera de los hogares.
El PIB mide el valor de los bienes y servicios producidos dentro del país. El resultado del segundo trimestre de 2026 superó la estimación anterior de 1.5%, aunque quedó debajo del crecimiento de 2.5% registrado entre enero y marzo.
La Oficina de Análisis Económico señaló que “el producto interno bruto real aumentó a una tasa anual de 2.2% en el segundo trimestre de 2026”. Esta fue la tercera y última estimación oficial para el periodo de abril a junio.
El gasto de los consumidores, responsable de cerca del 70% de la actividad económica en el país, avanzó a una tasa anual de 3.8%. Durante el primer trimestre, el incremento fue de apenas 0.7%.
Ese salto confirma que la gente volvió a gastar. Pero no revela cuánto de ese gasto viene de tarjetas de crédito, ahorros o ganancias bursátiles.
La inversión de las empresas, sin contar vivienda, creció 9% durante el segundo trimestre. Parte del aumento estuvo relacionada con la instalación de centros de datos, chips y otros equipos utilizados para desarrollar inteligencia artificial.
Las importaciones subieron 12.6%, impulsadas parcialmente por la compra de semiconductores y equipo tecnológico. Como el PIB solo contabiliza la producción nacional, esas importaciones restaron casi 1.7% al crecimiento.
Michael Pearce, economista jefe para Estados Unidos de Oxford Economics, sostuvo que “la economía depende cada vez más de las ganancias vinculadas con la inteligencia artificial y del efecto riqueza que impulsa el gasto de los hogares con mayores ingresos”.
El incremento del PIB es un resultado concreto: informa cuánto produce y gasta el país, pero no indica cómo se distribuyen los beneficios. Por ello, este dato no explica por qué una parte importante de la población continúa perdiendo poder adquisitivo con su dinero.
Pearce advirtió que “la economía sigue siendo sensible a una reversión repentina del optimismo sobre la inteligencia artificial”. Una caída bursátil podría reducir el gasto de los hogares que poseen inversiones y debilitar uno de los motores actuales del consumo.
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