Las largas filas de camiones y de buses en los surtidores para cargar diésel se mantuvieron durante este último feriado. Por segundo fin de semana consecutivo hubo transportistas que permanecieron en la espera por llenar los tanques de sus pesados vehículos con carburantes. También desde hace más de dos semanas que los ejecutivos de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) emiten excusas por la escasez de combustibles y se fijan plazos difíciles de cumplir.
La escasez de combustible golpea a Bolivia desde mediados de 2023. Desde esa fecha se produjeron sucesivos episodios de desabastecimiento de diésel y de gasolina, debido a la caída en la producción de gas natural en el país. La crisis se agravó por los años siguientes a consecuencia de la falta de dólares en el Banco Central para pagar las importaciones de carburantes. El país requiere entre $us 2.800 millones y $us 3.300 millones al año para abastecer el mercado interno.
El gobierno del entonces presidente Luis Arce Catacora admitió las dificultades para cubrir la demanda interna debido a que no contaban con divisas estadounidense. En noviembre del año pasado, cuando Rodrigo Paz asumió la jefatura del Estado anunció un abastecimiento regular de diésel y gasolina; incluso, en su primer día de gestión encabezó una caravana con cisternas cargadas con combustibles como señal de que se resolvería el problema.
Sin embargo, la escasez persiste en el país. Este fin de semana largo, el presidente de YPFB, Sebastián Daroca, afirmó que el problema con el diésel no responde a una falta de carburantes, sino que la estatal petrolera enfrenta dificultades logísticas que provocan atrasos en la distribución del producto en los diferentes surtidores del país, en particular en Santa Cruz.
El ejecutivo de Yacimientos atribuyó la escasez de diésel a una sobredemanda estructural en el país, aunque mencionó que hay combustible disponible para que en las próximas horas YPFB inicie la distribución en los puestos de abastecimientos. Mencionó que en la planta de Senkata, localizada en El Alto, se cuenta con cuatro millones de litros de diésel. Ese volumen, de acuerdo con los voceros de YPFB, permitirá comenzar este lunes (10) la distribución normal en La Paz.
A pesar de los anuncios oficiales, desde la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) advierten que actualmente al país están ingresando 700.000 litros diarios de diésel, pero la demanda real de ese carburante para el funcionamiento de la economía de Santa Cruz asciende a 3,3 millones de litros; por lo tanto, significa que se mantendrá el déficit en el departamento.
El presidente de la CAO, Klaus Frerking, advirtió que la escasez de diésel puede impactar directamente en la seguridad alimentaria de Bolivia, ya que en estos momentos el sector agropecuario atraviesa su campaña más grande del año y los productores no cuentan con el combustible suficiente para hacer funcionar sus máquinas. “Si se rompe la cadena de abastecimiento, en un futuro podría estar en riesgo la seguridad alimentaria del país”, alertó el dirigente.
La crisis de energía está provocando una crisis de grandes dimensiones en el país. Por un lado, el ciudadano pierde la confianza en que las autoridades resolverán el problema a corto o mediano plazo; por el contrario, cada vez aumenta la percepción de que la solución está cada vez más lejana y el problema tiende a empeorar.