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El Perú presenta una serie de desafíos que el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori ya empezó a asumir. No obstante, aunque pueda parecer secundario o menor, existe un sector que hoy en día es un eslabón clave de la cadena económica, productiva y de desarrollo local y regional: el turístico. Un sector que actualmente es impactado negativamente por diversos factores. Un claro ejemplo es la llegada del fenómeno de El Niño.
El Perú presenta una serie de desafíos que el gobierno de la presidenta Keiko Fujimori ya empezó a asumir. No obstante, aunque pueda parecer secundario o menor, existe un sector que hoy en día es un eslabón clave de la cadena económica, productiva y de desarrollo local y regional: el turístico. Un sector que actualmente es impactado negativamente por diversos factores. Un claro ejemplo es la llegada del fenómeno de El Niño.
Las cifras ya lo demuestran: según el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), alrededor de 1,6 millones de turistas internacionales ingresaron al Perú entre enero y junio del 2026. Este número es 0,7% menor al registrado en el mismo período del 2025, lo que evidencia una progresiva disminución en el ritmo de recuperación del turismo receptivo tras varios años de crecimiento luego de la pandemia.
Por ello, para afianzar cualquier repunte en el sector y fortalecer la percepción internacional del Perú como destino, corresponde a este gobierno resolver los distintos “cuellos de botella” en infraestructura, seguridad ciudadana y competitividad. Y es que no puede haber turismo si el destino es inseguro o tiene una conectividad ineficiente. A nuestro entender, esta tarea demanda una atención multisectorial: se requiere que el Mincetur coordine con otros ministerios; principalmente con el de Transportes y Comunicaciones (MTC) y el del Interior (Mininter).
También hace falta identificar claramente los errores que se han cometido en los últimos años para que estos no se repitan. Por ejemplo, se debe poner énfasis en la promoción del Perú en los mercados extranjeros y velar por que esta no se vea interrumpida, error que se cometió en gestiones anteriores y ocasionó una gran afectación en un sector que estaba urgido por reactivarse.
En tanto, una herramienta vital para el turismo es la infraestructura. Sin esta el sector no tiene cómo avanzar. Existen proyectos que en el último tiempo no han avanzado casi nada. Aún se mantiene pendiente la ampliación y construcción de aeropuertos regionales, como Chinchero, así como la reparación de la carretera que une Cusco con el Valle Sagrado o la Vía de los Libertadores.
La inversión en Machu Picchu es otro pendiente para potenciar el turismo nacional, una labor que dejó mucho que desear en el último tiempo. Las 1.000 entradas diarias para venta directa en Aguas Calientes fueron una decisión sumamente antitécnica, que lapidó lo bueno que se había hecho en relación con nuestro principal atractivo.
Dicho esto, el foco no debe estar únicamente en la cantidad de turistas, sino en atraer un turismo de mayor calidad, con estancias más largas y mayor gasto, lo que exige continuidad en la promoción internacional y estabilidad política.
Respecto al turismo internacional, sabemos que este se halla estrechamente vinculado con la recuperación del transporte aéreo. De aquí se desprende otro de los principales desafíos que deberá asumir la presidenta Fujimori y el nuevo MTC: la situación de la TUUA de transferencia internacional, una medida que hoy limita la competitividad del Perú como hub aéreo y afecta directamente el crecimiento del turismo receptivo.
Sabemos que alrededor del 70% de los turistas internacionales llegan al Perú por vía aérea y que el turismo receptivo todavía no recupera completamente los niveles previos a la pandemia. En este contexto, fortalecer la conectividad aérea es una necesidad estratégica y una palanca importante para el desarrollo del sector.
Esto además aleja al Perú de una oportunidad concreta: que los turistas del sur de la región, que hoy prefieren hacer escala en países vecinos donde no se cobra esta tarifa de conexión, se queden unos días más en el país. Es lo que ya logran con éxito Bogotá y Panamá a través de sus programas de Stopover (escalas largas). Solo en Panamá, más de 250.000 pasajeros al año deciden quedarse en lugar de solo conectar a través de Tocumén. En el Perú, una fórmula similar desde el Jorge Chávez podría captar hasta 80.000 turistas adicionales al año.
En resumen, seguridad ciudadana, conectividad eficiente e infraestructura adecuada son los pilares que este gobierno debe sostener para tener un turismo creciente, dinámico y funcional de cara a los próximos años. El Perú tiene una ubicación geográfica privilegiada, un aeropuerto moderno y una oferta turística reconocida en todo el mundo. Aprovechemos esas fortalezas para atraer más visitantes y generar más oportunidades para miles de peruanos.
Tenemos el compromiso de seguir impulsando propuestas que fortalezcan el turismo nacional. Confiamos en que el nuevo gobierno comprende que todo futuro visitante es un potencial embajador de nuestro país y una oportunidad para que el Perú siga consolidándose como uno de los grandes destinos turísticos de América Latina.