© 2026 Empresa Editora El Comercio. Todos los derechos reservados
Este resumen es generado por inteligencia artificial y revisado por la redacción.
El anuncio de que el nuevo directorio de Petro-Perú dejará de pagar primas por encima del precio internacional por el crudo importado es una señal correcta. Pero deja abierta una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con el crudo peruano que la misma empresa compra por debajo del valor de mercado? En Talara el crudo se produce a pocos kilómetros de la refinería que lo procesa y tiene, en la práctica, un solo comprador posible.
El anuncio de que el nuevo directorio de Petro-Perú dejará de pagar primas por encima del precio internacional por el crudo importado es una señal correcta. Pero deja abierta una pregunta incómoda: ¿qué ocurre con el crudo peruano que la misma empresa compra por debajo del valor de mercado? En Talara el crudo se produce a pocos kilómetros de la refinería que lo procesa y tiene, en la práctica, un solo comprador posible.
La asimetría la describió el propio Estado. Al explicar por qué Petro-Perú llegó a pagar hasta 30 y 40 dólares por barril sobre el Brent por crudo importado bajo la figura de emergencia (prima que terminaba quedándose el ‘trader’), el presidente ejecutivo de Pro Inversión añadió que los proveedores locales venden por debajo del Brent debido a su cercanía logística. Primas extraordinarias a intermediarios internacionales; descuentos a quienes producen junto a la planta.
Eso no es geología ni transporte: es estructura de mercado. Varios productores, un solo comprador, se llama monopsonio, y cuando el productor no tiene a quién más venderle, el precio deja de reflejar el mercado y pasa a reflejar el poder de este único comprador.
Conviene precisar cuánto ahorra Petro-Perú con ese crudo. El productor de Talara entrega en los tanques de la refinería y asume el costo de llevarlo hasta allí: cisternas desde los pozos y alquiler del tanque, unos US$2.20 por barril de servicios que el comprador recibe sin pagarlos. El crudo importado llega, en cambio, con flete marítimo, seguro y prima de riesgo de tránsito, costos portuarios y mermas, traslado desde el terminal de descarga y capital inmovilizado en cargamentos de un millón de barriles: entre US$4 y US$6.50 por barril que Petro-Perú no desembolsa cuando compra en Talara.
Un bien que cuesta menos poner en planta debería valer más, no menos. Ocurre lo contrario: sobre esa ventaja de unos US$6 por barril se aplica, además, un descuento de US$3.24. Y el castigo no termina en el precio: con plazos de cobro reales cercanos a los 100 días, el costo financiero que absorbe el productor supera los US$3 por barril y uno de los principales costos financieros que deben asumir es el pago de las regalías que Perú-Petro le exige a los operadores en los primeros días del mes siguiente, bajo pena de resolverle el contrato.
El castigo efectivo ronda así los US$7 por barril, entre 8% y 10% del valor del crudo: unos US$44 millones anuales sobre los 18 mil barriles diarios que privados venden a la estatal en el noroeste.
Este castigo en el precio también lo asume Piura. Como el canon se calcula sobre el valor de la producción, un precio deprimido reduce la base de las transferencias regionales: entre S/15 y S/20 millones al año, 5% a 6% del canon petrolero regional.
El riesgo mayor es la inversión. En una cuenca madura, un ‘workover’ o mantener abierto un pozo se deciden sobre el margen: con costos de levantamiento de US$35 a US$45 por barril, siete dólares son entre 20% y 35% del margen reinvertible. Varios lotes del noroeste ya figuran sin producción registrada.
La salida es concreta: un precio de referencia verificable, construido sobre el marcador internacional y las condiciones reales de entrega; garantías de pago exigibles que traduzcan en cobro efectivo los nuevos mecanismos de financiamiento de Petro-Perú; y equidad entre productores equivalentes. No hace falta norma nueva: el Decreto Legislativo 1034 alcanza a las empresas del Estado cuando actúan como agentes económicos.
Además, para Petro-Perú siempre importar crudo resultará más caro que comprar a los productores locales, por eso su estrategia de compra debe estar enfocada en estimular que haya mayor producción en Talara para reducir sus importaciones y la mejor forma de hacerlo es reducir la brecha para beneficio de ambos.
Corregir los sobreprecios al crudo importado es necesario, pero no suficiente: una política de compras alineada al mercado funciona en ambas direcciones. Talara tiene reservas; y está en manos de Petro-Perú generar los incentivos para convertirlas en producción, inversión y canon, o seguir usando su poder de compra para desalentar la producción y dejar los recursos bajo tierra.
OpiniónBasada en la interpretación y juicio de hechos y datos hechos por el autor.