El año del triunfo del Partido Patriota
Curiosamente, los billetes de Q200 no han tenido una aceptación generalizada de 2011 a 2026.
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Una ola azul, el color de los demócratas, barrió este martes a los republicanos del control del Congreso de Estados Unidos y derribó bastiones conservadores como Texas, en un duro castigo al presidente, Donald Trump, que afrontará los últimos dos años de su mandato con una oposición capaz de bloquear su agenda.
Una ola azul, el color de los demócratas, barrió este martes a los republicanos del control del Congreso de Estados Unidos y derribó bastiones conservadores como Texas, en un duro castigo al presidente, Donald Trump, que afrontará los últimos dos años de su mandato con una oposición capaz de bloquear su agenda.
Las encuestas anticipaban una clara victoria demócrata en la Cámara de Representantes y una batalla más ajustada en el Senado, pero el castigo al inquilino de la Casa Blanca y a su partido fue mayor de lo previsto y despejó las principales incógnitas de la noche electoral antes de lo que muchos pronosticaban
Los demócratas recuperaron la Cámara Baja con una mayoría que podría alcanzar los 244 escaños, muy por encima de los 218 necesarios para controlar el hemiciclo.
Y, aunque los republicanos resistieron sufriendo en bastiones como Florida, la oposición logró también su objetivo más difícil: dar un vuelco al Senado, con victorias tan históricas como simbólicas en Texas, Kansas, Carolina del Norte, Carolina del Sur, Iowa y Ohio.
En Texas, el pastor presbiteriano y educador James Talarico se convirtió en el primer demócrata elegido al Senado federal por ese estado en 38 años, al derrotar a Ken Paxton, fiscal general del estado y una apuesta personal de Trump.
El golpe no terminó ahí. El gobernador republicano Greg Abbott, que aspiraba a un cuarto mandato consecutivo, cayó ante la demócrata Gina Hinojosa, quien se convertirá en la primera latina en ocupar el cargo y pone fin a más de tres décadas de dominio conservador.
Los resultados en Texas apuntan a un posible vuelco del voto latino, que en 2024 contribuyó a la victoria de Trump con un respaldo histórico y que ahora le ha dado la espalda.
En Kansas, otro bastión republicano, Adam Hamilton rompió una racha de casi un siglo sin que un demócrata lograra ser elegido al Senado federal por ese estado.
La nueva mayoría en la Cámara de Representantes permitirá a la oposición bloquear la agenda legislativa de Trump, abrir investigaciones e impulsar juicios políticos contra el presidente o miembros de su gabinete, aunque una eventual destitución exigiría una mayoría de dos tercios en el Senado.
El control de la Cámara Alta dará además a los demócratas poder para condicionar decisiones de política exterior y bloquear la confirmación de candidatos al Tribunal Supremo.
Trump afrontará así un Congreso hostil, capaz de poner bajo escrutinio a su Administración y complicar el tramo final de su presidencia, sin posibilidad de optar a un tercer mandato en las elecciones de 2028.
En plena noche electoral, el mandatario intentó desmarcarse de la derrota con un mensaje en su plataforma Truth Social en el que atribuyó el revés republicano a que su nombre no figuraba en la papeleta y llegó a afear a Abbott, uno de sus principales aliados, por alejarse de él.
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Curiosamente, los billetes de Q200 no han tenido una aceptación generalizada de 2011 a 2026.
Desde enero de 2025, el Congreso republicano le dio a Trump un margen de maniobra casi total y su agenda avanzó por votaciones partidistas. La Cámara cedió buena parte de su autoridad legislativa al Ejecutivo, y el Senado confirmó a sus nominados.