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Nevaco Global
4 de noviembre de 2026

Lo 'oculto' detrás del imperio del azafrán de 'Carmencita': El negocio centenario de la familia Navarro en Alicante

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Una pequeña cartera de azafrán de apenas 100 miligramos está en el origen de uno de los negocios más reconocibles de la industria alimentaria española. Hace más de un siglo, Jesús Navarro Jover comenzó a comercializar este producto en Novelda (Alicante), donde las especias formaban parte de una actividad comercial muy arraigada. Su apuesta consistió en ofrecer pequeñas cantidades de azafrán a un precio que estuviera al alcance de las economías familiares. Para distinguirse de otros vendedores, utilizó la imagen de su hija Carmencita, vestida con un sombrero cordobés, un mantón de Manila y un clavel. Así nació una identidad comercial que acabaría dando nombre a una de las principales compañías españolas del sector.

La empresa que comenzó con aquellas pequeñas carteras se ha convertido en un grupo con 118,8 millones de euros de facturación. Carmencita cerró 2025 con un crecimiento del 10,1% respecto al ejercicio anterior y un beneficio después de impuestos de 6,5 millones, frente a los 4,1 millones registrados en 2024.

La compañía ha culminado además uno de los mayores proyectos de su historia: el traslado a una nueva planta en Novelda, en la que ha invertido 25 millones de euros. Las instalaciones cuentan con 27.000 metros cuadrados y concentran las actividades de producción, logística, laboratorio e investigación y desarrollo. La operación supone un salto industrial para una empresa que busca aumentar su capacidad y prepararse para una nueva etapa de expansión.

La nueva fábrica permite pasar de una capacidad de producción de 152 millones de unidades anuales a un objetivo de 240 millones en la próxima década. La diferencia no es menor: supone elevar considerablemente el volumen de fabricación sin abandonar el control familiar de la compañía. Además, el proyecto contempla otros 18.000 metros cuadrados disponibles para futuras ampliaciones, una reserva de espacio con la que Carmencita pretende evitar que sus instalaciones se conviertan en un límite para el crecimiento.

La visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la planta el pasado 10 de septiembre, puso el foco sobre una empresa que ha logrado construir su dimensión industrial desde una localidad alicantina. Durante el recorrido, el jefe del Ejecutivo conoció distintas fases del proceso productivo, desde la molienda de la pimienta hasta el laboratorio, pasando por el almacén y las zonas de aireado, envasado manual del azafrán y etiquetado del orégano.

Detrás de esta evolución aparece la familia alicantina Navarro y, especialmente, los representantes de la tercera generación y una de las figuras vinculadas a la transformación comercial de Carmencita. La estrategia pasaa por la expansión internacional, la apuesta por el marketing y la diversificación de una compañía que ha pasado de vender especias a construir una estructura empresarial con presencia en numerosos mercados.

Jesús Navarro Navarro ocupa la presidencia de la compañía, mientras que su primo hermano, el director general Jesús Navarro Alberola, es otra de las figuras clave de esta etapa, especialmente en la estrategia comercial, la internacionalización y el desarrollo de nuevos negocios. Ambos representan la continuidad de un grupo que ha mantenido su carácter familiar pese a alcanzar una dimensión industrial y comercial considerable

Navarro Alberola ha defendido una estrategia basada en conservar la identidad de la marca frente a la tentación de imitar a las grandes multinacionales. Su planteamiento parte de una idea: la diferencia puede ser una ventaja competitiva cuando una empresa consigue trasladar su origen y su personalidad a otros mercados. Carmencita ha mantenido así su carácter familiar e independiente mientras competidores europeos del sector han acabado integrados en grandes grupos internacionales.

La compañía vende actualmente en más de 70 países y ha ampliado su actividad más allá del azafrán y las especias tradicionales. Su catálogo se ha extendido a productos destinados a la hostelería, la industria cárnica y los platos preparados. También ha explorado referencias distintas, como el refresco Mano de Santo, con la intención de llegar a nuevos consumidores y diversificar las fuentes de ingresos.

La alianza con Mercadona ha sido uno de los grandes motores de expansión de Carmencita. La compañía alicantina fabrica también especias para Hacendado, una actividad que, según su director general, Jesús Navarro Alberola, llegó a representar alrededor del 45% de su producción.

La nueva planta representa precisamente esa apuesta por ganar escala. La inversión de 25 millones no se limita a trasladar la producción a unas instalaciones mayores. El proyecto incorpora automatización, trazabilidad y mejoras de eficiencia, además de espacios destinados a investigación y desarrollo. La empresa busca integrar en un mismo complejo los distintos procesos que intervienen en la elaboración y comercialización de sus productos.

Entre las novedades previstas figuran un museo dedicado a la historia de Carmencita y una futura Escuela de las Especias, en la que colaborará el Basque Culinary Center. El objetivo es organizar catas, demostraciones, talleres y encuentros con cocineros, investigadores y profesionales de la alimentación. La iniciativa pretende convertir el conocimiento sobre las especias en una herramienta de divulgación y también en una vía para reforzar la relación de la marca con el mundo gastronómico.

El proyecto refleja una transformación que va más allá de la fabricación. Carmencita quiere reforzar su posición como empresa especializada en el sabor, un terreno en el que la innovación, el conocimiento del producto y la relación con la restauración pueden abrir nuevas oportunidades.

La dimensión empresarial convive, además, con una actividad social y cultural impulsada por la familia. Navarro Alberola participó en la producción de 'Sueños de Sal', documental que obtuvo el Premio Goya en 2016 y cuya recaudación se destinó a Cruz Roja y Cáritas. La compañía también ha respaldado iniciativas como Alicante Gastronómica Solidaria y ha promovido la Cátedra Carmencita de Estudios del Sabor en la Universidad de Alicante.

Un siglo después de que el fundador recurriera a la imagen de su hija para distinguir unas pequeñas carteras de azafrán, Carmencita afronta una nueva etapa tras dejar atrás algunas polémicas. Cabe recordar que la compañía mantuvo un intenso litigio de tres años contra la firma de licores Carmeleta debido a las similitudes en sus identidades corporativas y logotipos. Tras la disputa, la familia Navarro logró blindar la identidad visual de su marca.

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