El presidente Luis Abinader cerró en Nueva York una de sus agendas más intensas desde que llegó al poder en 2020. No fue solo a la 81 Asamblea General de la ONU, fue diáspora, reconocimientos académicos, fue seguridad regional, economía y fue política partidaria. Todo en cinco días.
Y lo definió él mismo al final: «Fue una agenda muy intensa, pero bastante productiva».
A diferencia de otros mandatarios, Abinader trabaja dos agendas en Nueva York cuando va a la Asamblea General de la Naciones Unidas, la oficial de la ONU y la de su diáspora. «Tenemos la agenda de Naciones Unidas, pero también la agenda de encontrarnos con la comunidad dominicana, que a diferencia de otros países es muy significativa», explicó.
Y esa comunidad, dijo, está empoderada en política, comercio, banca, ejecutivos al más alto nivel, directores y sindicalistas.
Por eso no solo dio un discurso light pero puntual en la ONU —con Haití como eje—, sino que caminó las calles, saludó, se hizo selfis, se reunió con la gobernadora Kathy Hochul y juntó a sus cónsules de Nueva York, New Jersey, Filadelfia, Boston y Toronto con la dirección del PRM.
Hoy, con excepción de Lula, Abinader es el decano de América Latina. Sheinbaum, Milei, Noboa, Petro, Arce y todos los demás son nuevos, por eso en los pasillos lo consultaron. Es el referente al que los nuevos buscan.
El presidente dominicano aprovecha su presencia en eventos como la ONU para reuniones bilaterales, con representantes de organismos internacionales, potenciales inversionistas, empresas y presidentes de otras naciones, siempre con la intención de sacar la mayor y mejor partida para el país.
Se le reconoce que no va a los escenarios internacionales a hacer turismo, sino a trabajar, por eso sus agendas son intensas.
El acto más simbólico fue en New Jersey cuando William Paterson University le otorgó la Medalla Presidencial, el más alto honor de esa casa de estudios, de manos de su presidente Richard J. Helldobler, acompañado de Raquel Arbaje, primera dama de la República.
Fue un reconocimiento a su compromiso con la transparencia institucional, seguridad ciudadana, transición energética y transformación digital, y los avances de RD en movilidad urbana, agua, electricidad y atracción de inversión.
Abinader sacó tiempo en Nueva York para responder a sus críticos del patio, y lo hizo con datos y con un mensaje democrático.
En ese discurso, el más político y ante los perremeistas reunidos en New Jersey, respondió a las críticas de la oposición con estos datos sobre pobreza que de 26% en 2019 ahora es un 14.5% en el primer semestre de 2026. De 8 escuelas del INFOTEP a 64. Per cápita cerca de US$12,000. Seguro médico universal. Y el 12 de octubre RD será el sexto país de América Latina con el certificado Hambre Cero de la ONU.
Y sobre democracia: «En 2024 obtuvimos amplia mayoría y pudimos haber cambiado la Constitución para la reelección indefinida, como se ha hecho aquí y en Latinoamérica, pero hicimos lo contrario para que sea casi imposible cambiarla con fines de reelección porque alternancia es lo que le da oportunidad a la democracia. En dos años estaré aquí como ciudadano».
En la rueda de prensa final, Abinader reveló dos datos clave de seguridad regional:
«Nuestro país es la base de la lucha en el Caribe contra el crimen organizado y el narcotráfico». Confirmó que Donald Trump felicitó el trabajo conjunto y ofreció herramientas y equipos estadounidenses, sobre ese tema dijo que próximamente habrá una reunión especializada en los próximos días.