Los demócratas encabezaron un tsunami político el martes 3 de noviembre en Estados Unidos y se adueñaron del Congreso, en un humillante revés para Donald Trump que compromete el final de su presidencia.
La oposición ganó el control de la Cámara de Representantes y el Senado con triunfos en Carolina del Norte, Carolina del Sur, Ohio y bastiones republicanos como Texas, Iowa y Kansas, estado en el cual ningún demócrata había ganado el escaño desde 1932.
Los resultados reflejaron una profunda insatisfacción con el costo de vida, los aranceles y la guerra de Trump contra Irán, que ha disparado los precios del combustible.
Los demócratas prometen abrir investigaciones sobre el presidente, su familia y su gobierno, y sobre la conveniencia de seguir pagando por la guerra.
«El pueblo estadounidense ha repudiado la depravación, la corrupción y la incompetencia del fracasado presidente saliente Donald Trump», declaró el senador demócrata Jon Ossoff, reelecto al Senado por Georgia.
En Texas, donde los republicanos se hundieron, la votante Kathy Jackoway dijo a la AFP que la gente «sufre por los precios de la gasolina, la crisis alimenticia y la salud». «Todos sufren (…) y Trump está ocupado construyendo monumentos para sí mismo», agregó, celebrando el triunfo demócrata.
Trump reconoció la derrota en una conversación con periodistas del New York Times durante la aciaga velada electoral.
«Estoy absolutamente dispuesto a aceptar esos resultados», dijo el mandatario, citado por el diario.
«Creo que los demócratas hicieron un buen trabajo, realmente lo creo», dijo el mandatario de 80 años en una entrevista con Fox News, en un tono conciliador. «Pelearon duro».
Cuando las proyecciones comenzaron a mostrar el triunfo demócrata, Trump se desmarcó de la derrota republicana y escribió en redes sociales: «Yo no estaba en la papeleta y, si lo hubiera estado, ¡habríamos ganado POR UNA VICTORIA APLASTANTE!».
A pesar de reconocer la derrota, Trump posteó en redes sociales una gorra roja con la palabra «VETO», en referencia a su capacidad de frenar proyectos de ley aprobados por la mayoría demócrata.
En sus dos primeros años de mandato, Trump lanzó campañas militares de éxito desigual, en Venezuela e Irán, recortes de impuestos y decenas de decretos presidenciales.
Este martes reconoció que el conflicto con Irán pudo haber contribuido con la derrota de su partido, aunque defendió la acción militar.
Tras conocerse los resultados, el líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, dijo que quienes esperen un cambio en la política estadounidense «se equivocan gravemente».
La elección fue «una gran derrota y un contundente repudio a Donald Trump y sus políticas», dijo a la AFP Todd Belt, profesor de la Universidad George Washington.