EEUU acusó a Saab de lavar dinero de corrupción sustentada en sobornos dirigidos a obtener contratos para proyectos públicos, entre otros cargos
El empresario colombiano Alex Saab, centro de controversias por los señalamientos de ser un “testaferro” de Nicolás Maduro, fue deportado por el Gobierno de la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, cuatro meses después de la captura del ahora depuesto mandatario, tras semanas de versiones sobre su detención.
Saab fue deportado “en cumplimiento de las disposiciones normativas de la legislación migratoria venezolana” y teniendo en consideración que “se encuentra incurso en la comisión de diversos delitos en los Estados Unidos de América”, señaló en un comunicado el Servicio Administrativo de Identificación, Migración y Extranjería (Saime).
El empresario estuvo preso en EEUU entre octubre de 2021 y diciembre de 2023, cuando regresó a Venezuela tras recibir un indulto del Gobierno del entonces presidente Joe Biden.
Fue catalogado en 2020 como un diplomático por el Gobierno de Maduro, que lo designó en enero de 2024 presidente del Centro Internacional de Inversión Productiva (CIIP).
En octubre de 2024 fue nombrado ministro de Industria y Producción Nacional, cargo del que fue destituido por Delcy Rodríguez dos semanas después de la captura de Maduro, en enero pasado.
Desde entonces, Saab salió del foco público, mientras su esposa, Camilla Fabri, continuó desempeñándose unas semanas más como presidenta del programa gubernamental Gran Misión Vuelta a la Patria, encargado de gestionar los vuelos de repatriación de los migrantes desde distintos países.
En marzo pasado, el diario The New York Times aseguró que la Administración de Donald Trump negociaba la extradición de Saab.
Según la versión, fiscales estadounidenses presentaron en enero pasado una acusación por corrupción contra el empresario en Miami (Florida) luego de la captura en Caracas y traslado a EEUU de Maduro y su esposa, Cilia Flores.
El rotativo señaló igualmente que el Gobierno de Delcy Rodríguez detuvo a Saab a principios de febrero a petición de Washington.
Saab, de 54 años, siempre se mantuvo como un empresario de bajo perfil y sin mucha relevancia en Colombia, Venezuela o EEUU, y cobró notoriedad luego de que en 2017 la exfiscal venezolana Luisa Ortega lo acusara de ser uno de los testaferros de Maduro.
Desde tiempo atrás, el portal dedicado al periodismo de investigación Armando.info había señalado que Saab presuntamente formaba parte de una red de lavado de activos que obtuvo millonarios recursos por la exportación ficticia de alimentos a Venezuela.
El medio desveló que en 2011 Saab firmó un contrato con el Gobierno de Hugo Chávez para proveer casas prefabricadas para el plan Misión Vivienda.
Ante esta situación, Saab demandó a los periodistas del portal por el presunto delito de difamación e injuria, lo que les obligó a huir de Venezuela luego de que recibieran amenazas y su información personal fuese divulgada en las redes sociales, según denunció la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su momento.
Saab, nacido en Barranquilla (Colombia) y de origen libanés, tenía relación con varias empresas, entre ellas Group Grand Limited (GGL), acusada de suministrar con sobreprecios al Gobierno de Maduro alimentos y víveres para los gubernamentales Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP).