Piden activar la salvaguarda ante Bruselas y llevan casi tres semanas esperando respuesta del Ministerio
La campaña del arroz en la Albufera es, según ha denunciado un productor, probablemente la peor de la historia. Los precios han caído más de la mitad respecto a hace cuatro años y las comercializadoras ofrecen 0,31 euros por kilo de arroz sin denominación de origen, cuando producirlo cuesta 0,54. A ello se suma una petición de protección frente a las importaciones asiáticas que, casi tres semanas después, el Ministerio de Agricultura sigue sin contestar.
El arroz con denominación de origen se paga a 0,32 euros el kilo, solo un céntimo más que el que no la tiene. Según la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA), el coste de producción ha subido hasta los 0,54 euros, casi 25 céntimos más que el precio de venta. Los gastos se han disparado en los últimos meses por la coyuntura internacional: el combustible de la maquinaria para plantar y cosechar, los fitosanitarios y las semillas.
Los arroceros están vendiendo su producción a pérdidas, una práctica que la legislación vigente no permite. AVA esperará a tener los primeros contratos para acudir a la Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA), el organismo público que vigila que las relaciones comerciales entre agricultores, industrias y supermercados sean justas y transparentes. También acudirá a la Generalitat, que realiza inspecciones. Las multas por pagar por debajo del coste van de 3.001 a 100.000 euros en infracciones graves y de 100.000 a un millón en las muy graves, en caso de reincidencia.
La Conselleria de Agricultura y los arroceros han pedido al Gobierno de España que solicite ante la Unión Europea activar las cláusulas de salvaguarda para proteger el arroz valenciano frente a las importaciones de Myanmar y Camboya. Estos países se benefician del régimen europeo «Todo Menos Armas», que permite la entrada de arroz sin aranceles. Han pasado casi tres semanas desde que se formalizó la demanda y el Ministerio de Agricultura todavía no ha contestado.
La nueva regulación europea prevé activar automáticamente las salvaguardas, pero el límite se fija en torno a las 570.000 toneladas. Es un valor cinco veces superior a la producción valenciana, que los arroceros de la Albufera consideran desmesurado y por el que reclaman una rebaja.
El sector atribuye la caída de precios a las fuertes importaciones del sudeste asiático y América del Sur. Sostiene que ese arroz se cultiva con condiciones mucho menos restrictivas que las que afectan a los productores valencianos. No tiene limitaciones en el uso de fitosanitarios, lo que facilita combatir las plagas, y cuenta con una mano de obra mucho más barata.
El cucat, una larva que vacía las espigas, reduce la cosecha cerca de un 40%. El año pasado la pyriculariosis ya provocó otra campaña desastrosa, y esta temporada los arroceros abandonaron las variedades más sensibles, como Bomba, JSendra o Albufera, a favor del Campanar. El enemigo, sin embargo, ha sido otro.
Con la cosecha mermada y el precio por debajo del coste, el sector espera ahora tres cosas: los primeros contratos para denunciar las ventas a pérdidas ante AICA, la respuesta del Ministerio a la petición de salvaguardas y la rebaja del umbral europeo de 570.000 toneladas.