El precio del petróleo se abarata a 102 dólares tras abrirse Trump a reunirse con el presidente de Irán
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Desde agosto circulan por las redes llamamientos a dejar de comprar productos marroquíes. El detonante obvio es la reciente invasión de Ceuta. Sobre ese malestar han surgido varias iniciativas. La asociación de consumidores ACUSVAL, de Valdemoro, pidió el 8 de septiembre que se evite el producto marroquí de forma voluntaria, pacífica y legal. Existe una extensión de Chrome para la tienda online de Mercadona. La innovadora aplicación Patriorigen de David Santos, ha llegado a 400.000 usuarios. Y Hazte Oír recoge firmas para que Carrefour, Lidl, Dia, Mercadona y otras cadenas dejen de comprar frutas y hortalizas marroquíes y prioricen el producto español.
Mi punto de partida es que comprar producto de aquí es una opción legítima y que las cifras del campo dan motivos para plantearla ahora.
Las quejas del campo son anteriores a Ceuta. COAG explica que la sandía marroquí es de otra variedad, más grande y con más semillas, y que aun así las importaciones han saturado el mercado y empujado los precios a la baja. En el primer semestre de 2026 la Unión Europea importó más de 350.000 toneladas de sandía de países de fuera, un 15% más que un año antes, y casi 149.000 llegaron de Marruecos, un 14% más. Según los cálculos de COAG, un año normal exige cobrar unos 25 céntimos por kilo de sandía y entre 45 y 50 por kilo de melón para cubrir costes. Esta campaña la sandía se ha pagado a unos 20 céntimos y el melón entre 38 y 40. Parte de la cosecha se ha vendido por debajo de lo que costó producirla. El presidente de COAG en Lorca señala también a Turquía, Egipto, Brasil y Senegal como competidores.
En el tomate, Coexphal, la asociación de productores de Almería, sostiene que el acuerdo entre la UE y Marruecos no se cumple: según la organización, no se respetan los cupos de exportación de tomate ni se cobran los aranceles correspondientes, y los costes laborales en Europa son mucho más altos. Coexphal agrupa a 98 empresas. Sus asociados comercializaron más de 2,8 millones de toneladas en la campaña 2025/2026, procedentes de unos 11.000 agricultores y 33.300 hectáreas. Son cifras de una sola provincia.
Coexphal solicita revisar el acuerdo para que lo importado cumpla las mismas exigencias ambientales, fitosanitarias, laborales y de trazabilidad que los productores europeos, y aclara que no propone romper con Marruecos. Unión de Uniones pidió el 6 de agosto que la crisis no acabe en nuevas concesiones comerciales. AgroCLM señala que el sector agrario no reclama necesariamente un boicot al consumidor. El ministro Luis Planas defiende mantener una relación constructiva y no suspender el acuerdo.
Hazte Oír, que preside Ignacio Arsuaga y por quienes siento una especial afinidad, calcula el comercio bilateral entre España y Marruecos en 22.700 millones de euros anuales, de los que cerca de mil millones corresponden a frutas y hortalizas en lo que va de 2026. Sostiene que ese género entra sin cumplir las exigencias impuestas al agricultor español y afirma, como todos los que tenemos los ojos abiertos sabemos, que las autoridades marroquíes están detrás de las entradas de Ceuta. Coincide con una queja que el sector agrario presenta desde hace años. La campaña llega, además, al comienzo de la temporada del tomate marroquí.
El código de barras con el prefijo 611 corresponde a GS1 Marruecos e indica dónde se dio de alta el código. La web Origen Marruecos, creada para el boicot informado, lo trata como un indicio. Las listas de marcas que circulan por WhatsApp ofrecen la misma información. En la fruta y la hortaliza frescas la etiqueta debe indicar el país de origen, y ese es el dato que hay que mirar.
En 2021, el medio marroquí Médias 24 señalaba que las exportaciones marroquíes de frutas y hortalizas con destino o paso por España proceden en su mayor parte de explotaciones gestionadas por operadores españoles con sede en Marruecos. Es un dato de hace cinco años, pero indica que la empresa y el país de origen no siempre coinciden.
Según el ICEX, el material eléctrico supone el 29,9% de las importaciones españolas desde Marruecos, la confección el 13,8% y los vehículos el 12,5%. La comida ocupa una parte menor. En el primer semestre de 2026 España exportó a Marruecos por 6.420 millones de euros, el 3,2% de sus ventas al exterior. El saldo depende de la fuente: los datos de Comercio dan superávit para España en ese semestre y UN Comtrade sitúa en 2025 el primer déficit. Una medida de presión tiene efectos en los dos países, y en 2021 Marruecos respondió a la campaña de Coexphal con su propio llamamiento a boicotear productos españoles.
Ceuta y el comercio agrícola ya se habían cruzado antes. En mayo de 2021 en un conato de invasión, o un ensayo para el futuro, entraron ilegalmente 9.000 personas tras relajarse “misteriosamente” los controles marroquíes, datos del Parlamento Europeo.
En junio, Coexphal lanzó su campaña "Origen Marruecos". Denunciaba entonces que Almería había perdido 2.200 hectáreas de tomate en cinco años, mientras las exportaciones marroquíes de tomate a Europa pasaban de 187.428 toneladas en 2001 a 481.669 en 2019. La reclamación marroquí sobre Ceuta y Melilla se remonta a 1956 y sigue abierta. La guerra de Ucrania, en 2022, mostró además a toda Europa lo que cuesta depender de pocos proveedores para la energía y los cereales. Una despensa con producción propia reduce ese riesgo.
Cada persona elige dónde compra por el precio, la calidad, la cercanía o sus ideas políticas. Quien decida comprar producto español tiene motivos concretos y yo además acabo de dar datos y motivos, si os faltaba alguno, para tomar esa decisión: su dinero llega a explotaciones que este año venden por debajo de costes, y la campaña del tomate acaba de empezar. También sostiene el empleo rural.
En la práctica basta con mirar el país de origen en la etiqueta y olvidarse del código de barras, comparar precios de la misma variedad, elegir fruta y verdura de temporada y comprar en mercados municipales, tiendas de barrio y cooperativas. Quien quiera ir más allá puede pedir a su cadena habitual que muestre el origen de forma visible, firmar la petición de Hazte Oír si la comparte o apoyar la exigencia de cláusulas espejo que plantean COAG, Unión de Uniones y Coexphal. Quien prefiera seguir comprando a otros países puede elegir producto español cuando el precio lo permita.
Los datos están a la vista y la decisión de apostar por nuestro país, corresponde a cada consumidor y a su conciencia o falta de ella.
https://www.eleconomista.es/retail-consumo/noticias/14010651/08/26/la-importacion-masiva-de-sandia-de-marruecos-pone-en-jaque-al-campo-espanol-y-hunde-los-precios.html
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