© Publicaciones e Impresos Paso del Norte, S. de R.L. de C.V. Todos los derechos reservados 2026
Después de reunirse con el máximo representante diplomático de China en Malasia el verano pasado, el secretario de Estado Marco Rubio pronunció una frase que apenas causó revuelo en ese momento, pero que más tarde ayudaría a allanar el camino para un cambio repentino.
Estados Unidos y China, dijo Rubio, tenían “una oportunidad para lograr cierta estabilidad estratégica” y encontrar áreas de cooperación. Volvió a usar la frase en febrero mientras hablaba de China en el Caribe, también sin que llamara mucho la atención.
Los funcionarios chinos se fijaron en los comentarios de Rubio y sugirieron a sus homólogos estadounidenses un lenguaje aún más optimista para describir las relaciones entre ambas naciones, según dos personas con conocimiento de esta diplomacia hasta ahora desconocida.
La nueva frase —“estabilidad estratégica constructiva”— fue presentada por ambos gobiernos durante la reunión del presidente Donald Trump con el líder de China, Xi Jinping, en Pekín el mes pasado.
Aunque el lenguaje suena rígido y algo vago, estos términos diplomáticos sirven como importantes puntos de referencia. El nuevo eslogan indica a las agencias de ambos países, y a otras potencias, que Estados Unidos y China —las dos economías más grandes del mundo y los ejércitos más poderosos— buscan trabajar juntos o limitar las hostilidades, especialmente en materia de comercio y en el tema de Taiwán.
La nueva política de Trump con Pekín ha suscitado preguntas e inquietudes en toda Asia, desde Taipéi hasta Deli y Manila, lo que ha llevado a los funcionarios de la región a apresurarse a reajustar sus propias estrategias hacia Estados Unidos y China.
Las señales de los estadounidenses se hicieron más claras durante una serie de visitas oficiales a Asia en las últimas semanas: Trump y sus principales asesores a Pekín; Rubio a India; y Pete Hegseth, el secretario de Defensa, a Singapur.
En un foro militar anual, Hegseth dijo que había una “alarma justificada” en Asia por el aumento del poderío militar y las actividades de China, pero también dijo: “Respetamos sus ambiciones”. No mencionó a Taiwán, lo que lo convierte en el primer secretario de Defensa en más de una década que no lo hace en el foro.
Después de sus reuniones en China, Trump elogió efusivamente a Xi, calificándolo de líder imponente, “sacado de una agencia de casting”. Pero lo más importante es que Trump dijo que estaba dejando “en suspenso” la venta de armas a Taiwán como “moneda de cambio” con China, y que Estados Unidos y China estaban formando un “G2” de superpotencias en igualdad de condiciones. “Son los dos grandes países”, declaró a Fox News.
Funcionarios actuales y anteriores de Estados Unidos y Asia dicen que el mensaje es claro: Trump pretende complacer a China, y los demás países deberían seguir su ejemplo.
La nueva política supone un cambio radical respecto al enfoque agresivo de Trump durante su primer mandato. Se produce después de que las represalias de China durante la guerra comercial del año pasado obligaran a Trump a dar marcha atrás.
“Al menos por ahora, la perspectiva del Gobierno chino es que su relación con el gobierno de Trump es mejor de lo que jamás habían esperado”, dijo Yun Sun, experta en China del Stimson Center, un grupo de investigación sobre política exterior.
“Ven a Trump como una oportunidad para cultivar una imagen positiva de China”, dijo Sun, quien se encontraba en Pekín durante la cumbre. “Creen que quizá puedan aprovechar los próximos dos años y medio para demostrar a la gente que China no es tan mala como todo el mundo piensa”. Añadió que los funcionarios chinos están especialmente interesados en influir en las opiniones de los círculos de política exterior y seguridad nacional en Washington.
La Casa Blanca insiste en que la nueva “relación constructiva de estabilidad estratégica” está vinculada a la “equidad y la reciprocidad”. En una señal de que habrá algo de competencia, el Pentágono añadió el lunes a varias grandes empresas tecnológicas chinas y a un fabricante de vehículos eléctricos a una lista de empresas vinculadas al ejército chino, en un intento por limitar su comercio global.