La agencia prevé una recuperación gradual de las exportaciones de Oriente Próximo, un “importante excedente” de petróleo en 2027 y rebaja la alarma sobre el combustible de aviones
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha publicado hoy su informe mensual sobre el mercado del petróleo, al tercer día de conocerse el pacto entre EE UU e Irán para detener la guerra y reabrir el estrecho de Ormuz y sin que se conozcan aún detalles cruciales del acuerdo. La agencia reconoce que ese “pacto provisional entre EE UU e Irán allana el camino para un repunte de las exportaciones de Oriente Próximo”, pero también advierte de que la vuelta a la normalidad en el suministro de crudo desde la zona será gradual ya que afronta riesgos como “el prolongado proceso de desminado y los acuerdos de tránsito aún sin resolver”. El acuerdo llega además con las reservas gubernamentales de petróleo en mínimos de 1990, si bien la AIE calcula que el mercado irá encontrando un punto de equilibrio entre oferta y demanda de petróleo hacia fin de año, hasta alcanzar “un importante excedente” en 2027.
No será por tanto hasta el próximo año cuando el mundo se recupere del todo del grave zarpazo al suministro energético que ha supuesto la guerra de Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. El año había comenzado con un mercado petrolero en superávit, la oferta superaba a la demanda y mantenía los precios del brent en una horquilla entre los 60 y los 70 dólares el barril, pero el inicio del conflicto a finales de febrero dio un vuelco a la situación. El balance que dejan los más de tres meses de guerra es, además de los miles de víctimas, unas reservas estratégicas que han menguado hasta mínimos de 1990 y una notable caída de la demanda a consecuencia del menor suministro y también de unos precios que llegaron a rozar los 120 dólares el barril.
La AIE advierte ahora que el camino de regreso a la situación anterior al conflicto no va a ser sencillo ni inmediato. “La recuperación total no será inmediata, ya que habrá que retirar las minas de las principales rutas marítimas y las cadenas de suministro tardarán en normalizarse“, recoge el informe publicado hoy. La agencia reconoce que los envíos a través del Estrecho ya estaban aumentando considerablemente a principios de junio, impulsados por los trasvases de barco a barco en el golfo de Omán, lo que elevó los flujos totales desde el mínimo de mayo de 9,6 millones de barriles diarios hasta alrededor de 12 millones. Sin el acuerdo entre EE UU e Irán, apunta la AIE con todas las cautelas, “las exportaciones y la producción del Golfo deberían experimentar una recuperación gradual, sobre todo porque las exportaciones de petróleo iraní podrán reanudarse por completo una vez que se levante el bloqueo estadounidense”.
A las exportaciones desde Oriente Próximo se sumará además el aumento continuado en la producción de los países no pertenecientes a la OPEP. Su contribución en estos meses ha sido clave para evitar un verdadero shock energético: la AIE precisa que la producción de América, junto con las importantes liberaciones de las reservas estratégicas de petróleo de EE UU, han impulsado las exportaciones de crudo de la cuenca atlántica a los mercados al este de Suez en 3,5 millones de barriles diarios desde el inicio de la guerra. A evitar el colapso del suministro también ha contribuido el drástico descenso de las importaciones de crudo de China y Japón, de alrededor del 40%.
Pero el año terminará inevitablemente con un descenso mundial en la demanda de crudo, que la AIE estima en 1,1 millones de barriles diarios en términos interanuales—elevada desde los 700.000 barriles al día de descenso de demanda que calculaba en mayo—, después de que el suministro en el segundo trimestre se haya desplomado en cinco millones de barriles diarios, el 4,8% interanual. Será la primera caída trimestral mundial desde 2020, un descenso que desborda las expectativas de la propia AIE del mes pasado. La agencia espera ahora una recuperación de la demanda en la segunda mitad del año, de modo que en el cuarto trimestre termine por crecer en 1,1 millones de barriles diarios. “La demanda mundial de petróleo aumentará en 6,1 millones de barriles al día entre abril y agosto, a medida que la demanda de viajes de verano repunte estacionalmente y la mayor disponibilidad de productos permita a los consumidores realizar compras aplazadas, como el gasóleo de calefacción”, señala la agencia en su informe.
La AIE ha rebajado considerablemente la alarma respecto a la escasez de combustible para aviones de cara al verano y asegura que esa preocupación “se ha atenuado considerablemente en las últimas semanas, ya que las refinerías de Estados Unidos y Europa han producido cantidades récord de combustible de aviación en respuesta a la crisis”. Así, las exportaciones estadounidenses desde principios de abril aumentaron casi un 70% interanual, alcanzando niveles récord, de las que casi la mitad tuvieron como destino Europa. Por su parte, las refinerías europeas también han intensificado la producción, con un aumento del 22% en marzo que la AIE calcula ha ido a más en abril y mayo.
Pero la AIE no baja la guardia respecto a las reservas de crudo, que siguen mermando a un ritmo récord. Las existencias mundiales de petróleo registradas han disminuido una media de 3,8 millones de barriles diarios desde el inicio de la guerra, con una reducción considerable de 143 millones de barriles (-4,6 millones al día) en mayo, según datos preliminares. La agencia añade que las reservas gubernamentales han quedado al nivel más bajo de 1990.
La importancia de que el alto el fuego entre EE UU e Irán no se rompa y de que lleguen a un acuerdo definitivo en los próximos 60 días es crucial. La AIE calcula que, mientras el suministro se reanuda de forma gradual y si nada se tuerce, las reservas mundiales podrían alcanzar mínimos históricos antes de que el equilibrio del mercado pase a un excedente hacia finales de año. La oferta de petróleo no se recuperaría del golpe de la guerra en Irán hasta 2027, cuando la AIE prevé “un importante excedente” de petróleo. La agencia calcula que ese año la demanda mundial de petróleo aumente en una cantidad relativamente modesta de dos millones de barriles diarios, hasta alcanzar los 105,3 millones. Por el contrario, la oferta de petróleo se podría disparar en unos ocho millones al día, hasta los 110 millones de barriles diarios. “Esto podría suponer un respiro para el mercado y una oportunidad para reponer las reservas agotadas, o para crear nuevas reservas estratégicas, a medida que los países revisan sus estrategias y políticas energéticas en respuesta a la crisis”, afirma. Aunque todas las previsiones están sujetas, como reconoce la agencia, “a la durabilidad del alto el fuego prolongado, especialmente en lo que respecta al transporte marítimo, y el grado de daño duradero que haya sufrido la economía mundial”.