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Nevaco Global
1 de junio de 2026

Las Bolsas aceleran las caídas y el petróleo sube con fuerza después de que Irán suspenda las negociaciones

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El precio del crudo ‘brent’ repunta más de un 6%, por encima de los 97 dólares por barril

Las expectativas de una desescalada vuelven a desvanecerse. Los inversores, que habían conseguido sobreponerse al cruce de ataques, se topan de nuevo con la cruda realidad tras la confirmación de Irán de que suspende las conversaciones. El detonante no es un desacuerdo directo entre Teherán y Washington, sino la ofensiva israelí en Líbano. La reacción de los mercados ha sido inmediata: el petróleo vuelve a dispararse y las Bolsas se tiñen de rojo. El brent avanza más de un 6% y supera los 97 dólares, mientras el Ibex retrocede un 0,97%.

Tres meses después del inicio de los ataques de EE UU e Israel contra Irán, el conflicto sigue lejos de encauzarse. Pese a que el presidente estadounidense Donald Trump ha insistido en que las conversaciones para un acuerdo de paz provisional “saldrán bien”, la realidad sobre el terreno se impone. El bombardeo ordenado por Benjamin Netanyahu sobre el sur de Beirut ha dinamitado cualquier atisbo de entendimiento. La agencia iraní Tasnim ha confirmado la suspensión de las conversaciones, mientras Teherán amenaza con “completar el cierre” del estrecho de Ormuz, devolviendo a los mercados a un escenario de máxima incertidumbre.

La actividad en este paso estratégico sigue lejos de la normalidad. En las últimas jornadas algunos buques han logrado cruzarlo de forma puntual y bajo condiciones muy limitadas, un flujo todavía insuficiente para aliviar la presión en el mercado energético y disipar los temores de los inversores.

Hasta ahora, las Bolsas habían demostrado una notable capacidad de resistencia. Los inversores saben que anticipar una resolución del conflicto es arriesgado, pero el simple acercamiento entre EE UU e Irán —y la expectativa de un acuerdo— había bastado para relajar la tensión en el mercado energético y sostener el impulso de la renta variable. Con muchos índices en zona de máximos, el margen para las decepciones era mínimo y cualquier contratiempo actúa como catalizador de las ventas.

Y eso es precisamente lo que ha ocurrido este lunes. La primera sesión de junio había comenzado con avances moderados en Bolsa y un repunte contenido del petróleo. Sin embargo, en cuanto se conoció la noticia, los inversores activaron el modo defensivo y aceleraron las ventas tanto en Bolsa como en deuda. Los rendimientos de los bonos repuntan con fuerza ante el temor a una inflación más persistente y a unos tipos de interés elevados durante más tiempo, mientras los índices bursátiles giran con claridad a la baja. La corrección es global, pero golpea con especial intensidad a Europa, una región especialmente vulnerable por su dependencia energética exterior.

La Bolsa española lidera los descensos con una caída próxima al 1%, seguida del índice británico que baja un 0,68%. El Dax alemán y Cac francés, por su parte, caen un 0,4%. En Wall Street, tras encadenar máximos en las últimas sesiones, se impone la cautela. La incertidumbre geopolítica eclipsa en esta ocasión el impulso tecnológico. El Nasdaq y el S&P 500 cotizan prácticamente planos, mientras el Dow Jones retrocede un 0,3%.

Pero es en el mercado de deuda donde el ajuste está siendo más severo, reflejo del brusco giro en las perspectivas de inflación. Tras varios días de relativa tregua, los bonos vuelven a situarse en el epicentro de las ventas. La expectativa de una normalización progresiva del conflicto y de una reactivación del tráfico en el estrecho de Ormuz había servido de soporte, conteniendo la presión y frenando el avance de las rentabilidades.

Ese alivio estaba estrechamente ligado al comportamiento del crudo. A medida que el petróleo se alejaba de los 100 dólares, el temor a un nuevo repunte inflacionista se diluía y rebajaba la presión sobre los bancos centrales. Ahora, ese equilibrio salta por los aires. El encarecimiento del crudo reaviva las dudas, devuelve la inflación al centro del debate y obliga al mercado a replantearse un escenario de tipos más altos durante más tiempo.

En este contexto, las rentabilidades repuntan con fuerza y registran su mayor subida desde el pasado 15 de mayo. El rendimiento de la deuda estadounidense a 10 años avanza siete puntos básicos y vuelve al 4,5%, mientras el bono español se eleva nueve puntos básicos y el alemán, ocho, hasta el 3,4% y el 3%, respectivamente.

A medida que se recrudece el escenario, las expectativas de un conflicto breve y de baja intensidad se han ido desvaneciendo con el paso de las semanas. Pese a que la economía y los mercados han logrado absorber hasta ahora los primeros impactos, analistas e instituciones financieras señalan a junio como un mes decisivo para que el estrecho de Ormuz recupere parte de la normalidad y evitar un mayor deterioro de los indicadores macroeconómicos.

El consenso empieza a asumir que el regreso a los precios energéticos previos al conflicto será lento y complejo. Cuanto más se prolongue la tensión, mayor será el coste para la economía global y más difícil sostener las valoraciones actuales de los activos. En este contexto, los analistas de ING advierten de que incluso con un acuerdo el margen de caída del crudo podría ser limitado. “El mercado habrá perdido más de 1.600 millones de barriles cuando todo esto termine. Será necesario reponer las reservas estratégicas y reparar las instalaciones de producción”, señalan. Con este telón de fondo, la firma descarta caídas del petróleo por debajo de los 90 dólares a lo largo del año. Por ahora, la tregua en los mercados vuelve a depender de factores fuera de su control.

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