El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha descartado este viernes prohibir las exportaciones de diésel, una medida que había planteado ante el encarecimiento de este combustible en su país. El anuncio coincide con la decisión de los países del G7 de liberar un total de 100 millones de barriles de petróleo, crudo y diésel.
Antes de partir hacia Alabama, Trump ha asegurado que fue él quien solicitó esa aportación a los países del G7. "Europa tiene mucho diésel y va a hacer una importante contribución a nivel mundial, y nosotros también", ha declarado. A continuación, ha confirmado que su Administración no aplicará el veto: "No vamos a aplicar la prohibición de exportación; vamos a hacer lo que se supone que debemos hacer".
La liberación de reservas acordada por el G7 comenzará de inmediato y se prolongará durante cuatro meses. Según han precisado estos países, durante los primeros 20 días se realizará una aportación sustancial de diésel.
El G7 liberará 100 millones de barriles durante cuatro meses, con una aportación sustancial de diésel en los primeros 20 días
Horas antes de sus declaraciones, el presidente estadounidense había anunciado en sus redes sociales que los países europeos habían alcanzado un acuerdo para liberar una cantidad de reservas de petróleo que calificó de "enorme", y que el proceso comenzaría pronto.
Trump había señalado previamente que podría pedir a Europa que recurriera a sus reservas de diésel. También había considerado prohibir las exportaciones estadounidenses de este combustible, aunque después rebajó la amenaza al admitir que la medida podría tener un "impacto negativo" sobre el precio de la gasolina.
El mandatario ha vuelto a afirmar que Estados Unidos dispondrá de abundante petróleo y ha pronosticado una caída de los precios cuando se resuelva el conflicto con Irán. Según ha sostenido, esto ocurrirá pronto y podría situar el precio del crudo incluso por debajo del nivel que, según sus palabras, logró al principio.
La guerra con Irán ha elevado el precio del crudo y ha añadido una presión aún mayor sobre los combustibles derivados, como el diésel y la gasolina. El conflicto en Oriente Próximo, junto con la guerra de Rusia en Ucrania, ha provocado una escasez de refinerías operativas para producir estos carburantes.
Estados Unidos, principal proveedor externo de diésel de Europa, ha registrado un fuerte encarecimiento de este combustible en su mercado interno. El precio en las gasolineras ha alcanzado un récord de 6,50 dólares por galón, un aumento que ha perjudicado a los agricultores estadounidenses y llevó a Trump a expresar su apoyo a una posible prohibición de las exportaciones.