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Nevaco Global
20 de septiembre de 2026

¿Quién es SLC Agrícola? Una empresa brasileña que cultiva más de 830.000 hectáreas y tiene sus orígenes en la maquinaria agrícola

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SLC Agrícola es una de las mayores productoras de soja, algodón y maíz de Brasil. Para la campaña 2025/26 proyectó cultivar 837.200 hectáreas, una superficie 13,8% mayor a la del ciclo anterior. La compañía tiene 26 unidades productivas distribuidas en ocho estados y, además de agricultura, desarrolla ganadería integrada y produce semillas de soja y algodón.

La escala permite entender el negocio, pero no explica por sí sola cómo llegó hasta ahí. La historia de SLC comenzó mucho antes de que se convirtiera en una de las grandes empresas agrícolas de Brasil, cuando la familia fundadora todavía estaba dedicada a fabricar maquinaria para el campo.

El origen se remonta a 1945, en Horizontina, en el estado de Rio Grande do Sul. El Grupo SLC comenzó reparando y fabricando implementos agrícolas y fue creciendo a medida que avanzaba la mecanización del campo brasileño. En 1965 produjo la primera cosechadora autopropulsada fabricada en Brasil y durante las siguientes décadas desarrolló un importante negocio de maquinaria.

En 1979 llegó un acuerdo que cambiaría esa historia. John Deere ingresó como socio de SLC, con una participación del 20%, y ambas compañías comenzaron a fabricar maquinaria juntas en Brasil. La asociación creció durante los años siguientes, hasta que en 1999 John Deere compró el 100% del negocio de maquinaria agrícola de SLC. La familia Logemann dejó así una actividad industrial que había desarrollado durante más de medio siglo y concentró cada vez más sus esfuerzos en el negocio agrícola.

Ese negocio ya había comenzado a crecer por su cuenta. En 1977 SLC había creado su división agrícola y en 1980 compró una estancia en Goiás, dando el primer paso importante para llevar la producción desde el sur hacia el centro de Brasil. La apuesta por el Cerrado terminó siendo determinante: allí se concentraría buena parte de la expansión posterior de la compañía.

En 2007 SLC Agrícola salió a Bolsa. El acceso al mercado de capitales le permitió acelerar el crecimiento y desarrollar un modelo que con el tiempo fue dejando de depender exclusivamente de la compra de campos. La empresa comenzó a combinar tierras propias, arrendamientos, adquisiciones y asociaciones con inversores, una estrategia que le permite sumar superficie sin inmovilizar todo el capital necesario para comprar cada hectárea.

Ese modelo explica la dimensión actual. SLC Agrícola está presente en Mato Grosso, Mato Grosso do Sul, Goiás, Minas Gerais, Bahia, Maranhão, Piauí y Pará, buena parte de ellos dentro de la región agrícola del Cerrado. Para la campaña 2025/26 proyectaba 837.200 hectáreas, con soja como principal cultivo, seguida por algodón y maíz de segunda.

El crecimiento más reciente volvió a apoyarse en adquisiciones y alquileres. En 2025 incorporó unas 100.000 hectáreas arrendadas y concretó cinco operaciones corporativas. La principal fue la compra de Sierentz Agro Brasil, una compañía dedicada a producir soja, maíz y otros cultivos, además de desarrollar ganadería integrada. La operación involucró unas 96.000 hectáreas físicas en Maranhão, Piauí y Pará y tuvo un valor final de 129 millones de dólares.

También compró 47.822 hectáreas de Agrícola Xingu, distribuidas entre Bahia y Minas Gerais, por 913 millones de reales, equivalentes a unos 179 millones de dólares. Y adquirió por 103 millones de reales, unos 20 millones de dólares, la participación de Mitsui en SLC-MIT, una asociación que sumó más de 27.000 hectáreas cultivables a los resultados de la compañía.

La empresa, además, comenzó a utilizar asociaciones con fondos de inversión para financiar parte de su expansión. En 2025 recibió 913,8 millones de reales, unos 179 millones de dólares, de fondos administrados por BTG Pactual y prevé otros 119,2 millones de reales, alrededor de 23 millones de dólares, para 2026. Una parte de esos recursos está destinada a desarrollar sistemas de riego sobre 21.033 hectáreas en Bahia.

La productividad es una de las variables que explican la rentabilidad. En la campaña 2024/25, la soja alcanzó un rendimiento promedio de 3.961 kilos por hectárea, 21,4% más que el ciclo anterior y 9,4% por encima del promedio brasileño. El maíz de segunda  llegó a 8.304 kilos por hectárea, también un récord para la compañía.

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