Tras la visita de la titular del FMI, Kristalina Georgieva, y sus señalamientos por la difícil situación económica de las empresas en el país, el ministro de Economía volvió a prometer que el gobierno buscará darle solución a los problemas en la devolución del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para las pymes.
Se trata de uno de los principales reclamos del sector productivo, particularmente del exportador, que advierte desde hace años por el impacto financiero que tienen los saldos técnicos en sus cuentas, en medio del incremento en los costos y de la evidente demora en las devoluciones desde el fisco. Se trata de un problema que el propio Estado genera.
“Vamos a aumentar el monto de los reintegros por IVA que muchas PyMES tienen. El aumento que vamos a hacer específicamente para PyMES va a ser de 50.000 millones de pesos. Esperamos que les dé un alivio importante”, expresó Luis “Toto” Caputo en una entrevista televisiva con el medio A24, sin dar mayores detalles por el momento de la normativa que instrumentarían.
El ministro de Economía, @LuisCaputoAR, en diálogo con @wwnicolas y @ceciliaboufflet por @A24COM: “Vamos a aumentar el monto de los reintegros por IVA que muchas PyMES tienen. El aumento que vamos a hacer específicamente para PyMES va a ser de $ 50.000 millones. Esperamos que les… pic.twitter.com/0LtaVNMH0l
El saldo de IVA técnico es la diferencia entre el IVA débito fiscal (que se origina en las ventas) y el IVA crédito fiscal (que se origina en las compras de insumos o capital). Cuando el crédito supera al débito, la empresa acumula un saldo a favor que, según el caso, puede compensar con futuras obligaciones o solicitar su devolución mediante los regímenes previstos.
Por ejemplo, si una empresa compra insumos por $100 y paga $21 de IVA (21%), luego vende el producto y sólo genera $10,50 de débito fiscal -porque está gravado al 10,5%- y todos los meses acumula un crédito que no logra compensar. Ese dinero queda inmovilizado hasta que ARCA autoriza su utilización o devolución.
El problema, apuntan desde el sector productivo, es que generalmente la operatoria demora demasiado tiempo y termina convirtiéndose en un costo oculto dentro de la estructura de las firmas, ya que es dinero que se “presta” al fisco durante meses, o incluso años, y que podría destinarse a financiar capital de trabajo o nuevas inversiones.

En la práctica, el problema afecta especialmente a las empresas cuya estructura de negocios genera más IVA en las compras que en las ventas, o a aquellas que exportan gran parte de su producción. En el caso del agro, son varios los sectores que han advertido por el impacto de los saldos técnicos.
El caso de la maquinaria agrícola es uno de los más visibles, ya que las fabricantes locales compran prácticamente todos sus insumos y materias primas -acero, electrónica, motores, neumáticos e hidráulica- al 21% del IVA, pero perciben una alícuota del 10,5% por la venta de sus productos terminados.
Es una diferencia que, naturalmente, se profundiza aún más cuando se invierte y aumentan los stocks de materias primas e insumos para abastecer la producción. Recientemente, el sector había propuesto formalmente la creación de una Cuenta Única Tributaria (CUT) para utilizar esos créditos fiscales para el pago de impuestos o hacer transferencias a terceros.
Comprar al 21% y vender al 10,5%: Los fabricantes de maquinaria agrícola proponen una “solución liberal” para los saldos técnicos del IVA
De acuerdo a un relevamiento reciente de CREA, las empresas agropecuarias registran en promedio 36.500 pesos (o unos 25 dólares) por hectárea de saldos técnicos, considerando que, en su caso, adquieren insumos gravados por el IVA: fertilizantes, semillas y maquinaria, con un 10,5%; y agroquímicos y gasoil, con un 21%. Al vender sus granos, compensan parte de lo invertido, pero también tienen a su favor crédito fiscal.
Sin embargo, la diferencia es aún mayor para el sector cerealero, ya que la exportación no tributa IVA y ese sector es el que históricamente mayores saldos acumula. En menor volumen, lo mismo ocurre con las economías regionales que venden al exterior pero que, puertas adentro, adquieren insumo, pagan fletes, y cubren costos energéticos.