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Nevaco Global
12 de agosto de 2026

Una futura planta de celulosa podría movilizar 400 camiones diarios en Corrientes y la diputada Sofía Brambilla advierte que habrá que apurarse con rutas y puerto: “Tenemos tres años para activar esto”

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La proyectada instalación de una planta de celulosa en Ituzaingó promete darle un fuerte impulso a la forestoindustria correntina, pero también plantea un desafío bastante más terrenal, el de pensar cómo mover semejante cantidad de madera hasta la fábrica y luego sacar la producción terminada. Para la diputada provincial Sofía Brambilla, esa discusión no puede esperar demasiado.

“Tenemos en vista esta planta de celulosa que se va a instalar en Ituzaingó, que pretende instalarse después del Estudio de Impacto Ambiental. Va a movilizar alrededor de 400 camiones diarios de forestales”, explicó la legisladora correntina a Bichos de Campo.

Brambilla, que fue diputada nacional y actualmente preside la Comisión de Producción, Industria, Comercio y Turismo de la Cámara de Diputados provincial, puso el foco precisamente allí, ya que semejante movimiento de cargas obligará a mejorar la infraestructura de una zona que ya tiene pendientes importantes. “La deuda de la Nación con el estado de las rutas es lamentable”, afirmó.

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El planteo adquiere otra dimensión porque el proyecto industrial estará localizado en Ituzaingó, donde Corrientes también construyó un puerto pensado especialmente para sacar la producción provincial por vía fluvial. Esa terminal aun no entró en funcionamiento.

Consultada sobre las razones de esa demora, Brambilla sostuvo que, según la información que había recabado, todavía quedaban trámites pendientes ante organismos nacionales.

“Hasta donde sabemos, las habilitaciones nacionales faltan, porque hablé con el intendente de Ituzaingó, con Emilio Nicolás, sobre por qué no estaba en marcha el puerto, y todas las cuestiones tenían que ver con habilitaciones de parte de la Nación”, señaló.

El diagnóstico coincide con lo que el propio gobernador Juan Pablo Valdés había explicado anteriormente a Bichos de Campo, que es que la Provincia estaba trabajando sobre las últimas habilitaciones de Prefectura y Aduana necesarias para terminar de poner en funcionamiento la terminal.

Pero la llegada de una industria que necesitará abastecerse de grandes volúmenes de madera convierte ese puerto en algo bastante más urgente que una obra pendiente.

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Brambilla explicó que el desafío no será solamente garantizar el movimiento de los camiones hasta la planta. También habrá que sacar desde allí la producción industrializada.

“Hay que poner en condición nuestras rutas, o por lo menos toda la zona cercana a Ituzaingó, 150 kilómetros a la redonda, para poder garantizar la seguridad de todos los que transiten por ahí y para poder garantizar el traslado de la materia prima que va a ingresar a la planta”, sostuvo.

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