El viceministro primero, jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, Roberto Legrá Sotolongo, acompañado de otros militares cubanos de alto rango, se reunió este viernes con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, Francis L. Donovan, en el perímetro de la base naval de Guantánamo para abordar asuntos de seguridad operativa.
El encuentro se celebró "por acuerdo mutuo", anunciaron las autoridades de Cuba, y fue calificado por ambas partes como "positivo". "Se valoró de positivo el encuentro, se abordaron temas de interés para las partes y se acordó mantener la comunicación entre los mandos", indicó el Ministerio de Defensa cubano en un comunicado.
La reunión se produjo en un contexto de tensión histórica entre Washington y La Habana, aunque en los últimos años ha habido intercambios puntuales en áreas como la migración o la lucha contra el narcotráfico.
No se ofrecieron detalles específicos sobre los temas tratados, pero el hecho de que ambas partes hayan calificado el encuentro de positivo y acordado seguir comunicándose sugiere una voluntad de diálogo operativo.
A mediados de este mes, Cuba recibió al director de la CIA, John Ratcliffe. En la reunión, que se produjo a solicitud de Washington, se determinó que ambos países están dispuestos a "desarrollar la cooperación bilateral" para garantizar la seguridad tanto cubana como estadounidense.
El 29 de enero, Trump firmó una orden ejecutiva que declara una "emergencia nacional" ante la supuesta "amenaza inusual y extraordinaria" que, según Washington, representaría Cuba para la seguridad del país norteamericano y la región.
El texto acusa sin pruebas al Gobierno cubano de alinearse con "numerosos países hostiles", de acoger a "grupos terroristas transnacionales" y de supuestamente permitir el despliegue en la isla de "sofisticadas capacidades militares y de inteligencia" de Rusia y de China.
Sobre esas bases infundadas, se anunció la imposición de aranceles a los países que vendan petróleo a la nación antillana, a lo que se suman amenazas de represalias contra aquellos que actúen contra la orden ejecutiva de la Casa Blanca.
A principios de mayo, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, avisó que planeaban imponer nuevas sanciones contra Cuba. Luego lo concretó con medidas coercitivas adicionales contra varios funcionarios del gabinete del presidente Miguel Díaz-Canel.