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Nevaco Global
27 de mayo de 2026

Estrecho de Ormuz: la crisis de 54 kilómetros que le costará US$ 900 millones a República Dominicana

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El 28 de febrero de 2026, tras el ataque militar conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán, Teherán respondió amenazando con restringir el tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, la principal arteria energética del planeta. Desde entonces, el mercado petrolero global ha operado bajo alta volatilidad.

El estrecho de Ormuz es un canal marítimo de apenas 54 kilómetros de ancho, ubicado entre Irán y Omán, que conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y el resto del mundo. Por ese corredor transita cerca del 20% del petróleo mundial: entre 17 y 21 millones de barriles diarios procedentes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak e Irán.

Aunque existen oleoductos alternativos, su capacidad es insuficiente para reemplazar completamente el flujo marítimo de Ormuz. Por eso, cualquier amenaza de interrupción en esa vía estratégica provoca tensión inmediata en los mercados y presiona al alza los precios internacionales del crudo.

El cierre —o la amenaza permanente de cierre— de esa vía marítima desencadenó una crisis de suministro que, según confirmaron el Banco Mundial y la Agencia Internacional de Energía (AIE) en su Informe del Mercado del Petróleo de abril de 2026, alcanzó una pérdida inicial de aproximadamente 10 millones de barriles diarios —una magnitud sin precedentes históricos comparables.

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El barril de Brent superó los 126 dólares a finales de abril, su nivel más alto desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania en 2022. La escalada obligó a Washington a lanzar el "Proyecto Libertad", una operación militar para escoltar buques mercantes varados en el estrecho. Irán lo interpretó como una violación del alto el fuego —pactado el 8 de abril— y respondió con ataques contra tres buques estadounidenses en tránsito.

El 5 de mayo, Trump suspendió la operación alegando "grandes avances" hacia un acuerdo. Irán lo celebró como una victoria. Dos días después, el 7 de mayo, Trump amenazó a Teherán con represalias "violentas" si no firmaba un acuerdo "rápido". El alto el fuego, en palabras del propio analista José Lois Malkún, se mantiene en un hilo.

Hoy, 25 de mayo, la situación sigue siendo volátil. No hay acuerdo firmado. No hay reapertura plena del estrecho. Y el precio del crudo sigue presionando hacia arriba.

República Dominicana no produce ni una gota del petróleo que consume. Importa el 100% de sus hidrocarburos.

En 2014, Venezuela era el principal proveedor de hidrocarburos del país, bajo el paraguas del acuerdo PetroCaribe: condiciones de pago diferidas, tasas preferenciales y una relación que hacía de Caracas el socio energético indispensable del Caribe. Ese ciclo se cerró en 2016, cuando el deterioro político y económico de Venezuela —y la posterior detención de Nicolás Maduro bajo acusaciones de narcoterrorismo— reconfiguró por completo el mapa energético regional.

Hoy, según datos del Ministerio de Energía y Minas, los tres pilares del abastecimiento dominicano son Estados Unidos —que concentra más del 80% de las importaciones—, Países Bajos y Colombia. Solo en el tercer trimestre de 2025, el país importó hidrocarburos por un valor de US$ 1,163 millones. En el año completo 2025, la factura energética total ascendió a US$ 4,662.1 millones.

Esa concentración en tres proveedores —todos occidentales, ninguno del Golfo Pérsico— podría parecer una ventaja en el contexto actual. Y en parte lo es. Pero hay un dato que matiza esa lectura: el petróleo es un mercado global con precio único. Cuando el crudo sube en el Golfo Pérsico, sube en Houston, en Rotterdam y en Barranquilla. No importa de dónde venga el barril que llega a las refinerías que abastecen a República Dominicana: su precio de referencia es el mercado internacional. Y ese mercado está determinado, en buena medida, por lo que ocurre en esos 54 kilómetros de agua.

Lo que sí ofrece cierta protección es el creciente peso de la producción regional. Según el primer reporte mensual de Petróleo y Gas de la Organización Latinoamericana y Caribeña de Energía (OLACDE), correspondiente a enero de 2026, América Latina y el Caribe produjo 361 millones de barriles ese mes —un 11% más que en enero de 2025—, con Brasil, México y Venezuela concentrando el 70% del total. En gas natural, la región produjo 28,000 millones de metros cúbicos, con Argentina liderando gracias al desarrollo de Vaca Muerta (21%), seguida por Trinidad y Tobago (20%) y Brasil (13%).

El dato más relevante para el debate sobre vulnerabilidad regional: el 56% de las importaciones de petróleo y el 59% de las adquisiciones de gas natural en la región provienen de mercados intrarregionales. La integración energética latinoamericana avanza —aunque República Dominicana, como economía insular, enfrenta barreras logísticas que limitan su acceso a esa red continental.

El resultado concreto para los dominicanos es visible en la bomba: la semana del 2 al 8 de mayo, el Ministerio de Industria, Comercio y Mipymes (MICM) dispuso un aumento de hasta RD$ 9.00 por galón en gasolina premium y gasoil óptimo. La gasolina premium llegó a RD$ 323.10 y el gasoil óptimo a RD$ 275.10. La causa declarada: los aumentos en los precios internacionales del crudo impulsados por la crisis en Medio Oriente.

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