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19 de septiembre de 2026

Trump no logra que Reserva Federal se pliegue a su voluntad

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Kevin Warsh ha rechazado las exigencias de Donald Trump de mantener bajos los costos de endeudamiento, conforme el candidato elegido por el presidente para dirigir la Reserva Federal (Fed) la llevó a su primer aumento de tasas desde 2023 a menos de cuatro meses de asumir el cargo.

El presidente del banco central ofreció el miércoles la prueba más contundente hasta la fecha de que está dispuesto a desobedecer a Trump, al lograr que los 12 miembros del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) que fijan las tasas de interés respaldaran un incremento de un cuarto de punto.

"La realidad es que la inflación es demasiado alta y lo ha sido durante demasiado tiempo", afirmó Warsh, al tiempo que les repetía a los periodistas que le resultaría "muy difícil" describir las actuales tasas de interés como tan altas que frenarían la economía.

El mensaje que Warsh le envió a Wall Street — a sólo unas semanas de las decisivas elecciones de mitad de período — de que está dispuesto a tomar medidas adicionales para controlar la inflación que afecta a la economía estadounidense, contrasta marcadamente con la percepción del presidente de que él estaba eligiendo a un director de la Fed que "sin duda quiere recortar las tasas".

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Warsh no es el único que se ha posicionado como un luchador en contra de la inflación: una docena de funcionarios de la Fed que aportan proyecciones económicas como parte de sus reuniones pronostican otro aumento de un cuarto de punto en las tasas este año, mientras que cuatro anticipan dos más. Sólo dos anticipan que el banco central mantendrá las tasas sin cambios a través de 2026.

Aunque los economistas creen que el presidente de la Fed no presentó un pronóstico para el gráfico de puntos anónimo de las proyecciones, "nuestra evaluación es que el presidente Warsh es la persona con la postura de políticas más restrictiva en el FOMC o, al menos, está empatado en esa clasificación", dijo Robert Sockin, economista jefe para EEUU de PGIM.

Trump no tardó en arremeter contra la Fed el miércoles, al afirmar en su plataforma Truth Social que "las tasas de interés en EEUU deberían ser del 1 por ciento o menos, porque tenemos el mejor crédito del mundo — POR MUCHO".

Más tarde, Trump afirmó que tenía confianza en Warsh, con quien ha mantenido una relación personal durante largo tiempo, y desvió la culpa hacia la junta de la Fed, de la que forma parte el expresidente Jay Powell, a quien el presidente había calificado anteriormente de "imbécil" por no bajar las tasas; también forma parte de ella la gobernadora Lisa Cook, a quien Trump intentó destituir antes de que la Corte Suprema se lo impidiera.

"Le dije a Kevin: 'Más vale que votes con la junta, porque de todos modos no va a importar nada. La junta es muy hostil'", les comentó Trump a los periodistas.

La aparente admisión de Trump de que no puede lograr que la Fed se pliegue a su voluntad se produce en un momento en que sus aranceles y el conflicto en el Medio Oriente se han combinado para agravar una crisis de asequibilidad que él ha desestimado como un "engaño".

"Existe una abundancia de pruebas muy claras de que las políticas de la Casa Blanca — los aranceles y el conflicto en el Medio Oriente — han impulsado la inflación", dijo Claudia Sahm, exfuncionaria de la Fed y actual economista jefe de New Century Advisors.

Desde el nombramiento de Warsh en enero, el principal factor impulsor de la inflación ha sido el aumento de los precios de la gasolina y el diésel, un incremento que les ha costado a los hogares estadounidenses US$108 mil millones adicionales desde el inicio de la guerra del presidente contra Irán, según un rastreador creado por la Universidad Brown.

El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE, por sus siglas en inglés), preferido por la Fed, se sitúa en el 3.7 por ciento, casi el doble de su objetivo del 2 por ciento, mientras que las industrias estadounidenses están enfrentando aumentos de dos dígitos en sus gastos de producción.

"Los aranceles de Trump y la guerra en Irán están haciendo que los precios aumenten", afirmó Jeff Colgan, profesor de la Universidad Brown. "En gran medida, la inflación contra la que está luchando la Fed es un problema creado por el propio presidente Trump".

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