El Mundial 2026 fue inaugurado sin jefes de Estado de los países anfitriones. Claudia Sheinbaum, de México; Trump, de EE.UU; y Carney, de Canadá brillaron por su ausencia en el acto de apertura del torneo en CDMX, algo inédito en la historia de las Copas del Mundo de la FIFA.
El torneo futbolero no administra la realidad; la expone. Funciona como una superficie de visibilidad donde todo ocurre al mismo tiempo, bajo la misma luz y frente a la misma mirada: marchas de madres buscadoras, desaparecidos, violencia, falta de acuerdos con la CNTE.
También ha puesto de relieve las fisuras entre los gobiernos de México y Estados Unidos.
Claudia Sheinbaum faltó este jueves de la ceremonia más importante del torneo más visto del planeta, y en su representación mandó a Yolett Cervantes Cuaquehua, una joven indígena del norte de Veracruz.
Tampoco aparecieron los coorganizadores Mark Carney, primer ministro de Canadá, ni su homólogo estadounidense Donald Trump, lo que habla de un vacío nunca antes visto en la historia de los Mundiales.
En plenas negociaciones del TMEC, el estadounidense ha dicho este miércoles que su país no necesita “nada” de sus dos vecinos.
La primera y única ocasión que se han reunido fue precisamente por motivo del Mundial, en el sorteo de Washington en diciembre.
Aunque las relaciones tampoco eran mejores entonces, cuando Trump amagaba con aranceles a México y Canadá, las tensiones se suavisaron en nombre del fútbol.
Particularmente la relación entre México y EE.UU. parece haberse enfriado un poco más tras las acusaciones formales y la solicitud de extradicón del gobernador con licencia Rubén Rocha Moya y otros 9 políticos morenistas, por presuntamente proteger a Los Chapitos del Cártel de Sinaloa y facilitarles el tráfico de drogas.
Sin embargo, esta vez, el deporte no ha logrado reunir a Norteamérica.
Desde presidentes y reyes, hasta emires, todos han dado el banderazo o asistido a los 22 mundiales que se han celebrado en la cita deportiva más vista del planeta.
Desde 1930, los países anfitriones han contado con la presencia de su principal representante político, con una sola excepción, en Francia 1938, cuando el presidente Albert Lebrun no asistió al acto inicial, aunque sí entregó el trofeo a la selección campeona, en una época en la que las ceremonias de apertura aún no tenían el peso mediático y diplomático de la actualidad.
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Sheinbaum recibió en diciembre de manos del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, el boleto 001 para el primer encuentro de la Copa.
Más tarde la mandataria regaló la entrada a una joven aficionada al fútbol.