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Nevaco Global
10 de septiembre de 2026

La mayor piscifactoría de lenguado de Europa está en la central nuclear de Lemoiz: 170 millones de inversión y 3.000 toneladas al año

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Mediante la integración de tecnología de vanguardia y un modelo de gestión sostenible, el Gobierno Vasco ha impulsado la creación de un proyecto que apuesta por la producción alimentaria y la modernización

La historia de la central nuclear de Lemoiz (Vizcaya) ha estado marcada durante décadas por la controversia y el abandono. Sin embargo, este espacio, que nunca llegó a culminar su propósito energético, se prepara ahora para protagonizar una de las transformaciones industriales más fascinantes de los últimos tiempos.

El Gobierno Vasco ha impulsado la creación de una piscifactoría de lenguado en Lemoiz que aspira a convertirse en la más grande de Europa. Este ambicioso proyecto no es solo una apuesta por la producción alimentaria, sino un símbolo de resiliencia y modernización.

Mediante la integración de tecnología de vanguardia y un modelo de gestión sostenible, Lemoiz deja atrás su pasado conflictivo para abrazar la "economía azul", transformando el cemento y el acero de una planta nuclear en un motor de innovación acuícola.

El proyecto representa un hito económico y productivo para el País Vasco. Con una inversión que superará los 170 millones de euros en los próximos 10 años, la iniciativa busca posicionar a Euskadi como un referente internacional en la cría de especies marinas de alto valor.

El presidente del Gobierno Vasco, Imanol Pradales ha subrayado que se trata de “un proyecto que aspira a ser referente a nivel internacional, que aúna I+D+i, talento y la tecnología más avanzada. Sostenible económica, social y medioambientalmente”.

El objetivo principal del conocido como Proyecto Basordas por parte de la empresa Sea Eight, filial de acuicultura sostenible del grupo empresarial Atitlan, es alcanzar una capacidad de 3.000 toneladas de lenguado al año. Esta cifra no solo garantiza un suministro estable de una especie muy demandada en el mercado europeo, sino que también permite diversificar la producción alimentaria local, reduciendo la dependencia de las importaciones y fortaleciendo la cadena de valor desde la cría hasta la comercialización.

Además, se prevé que la primera fase arranque con la construcción en 2027 y así permitirá la producción de los primeros lenguados en 2029, mientras que su llegada al mercado está prevista para 2031, en línea con los ciclos biológicos de la especie. Para lograr este volumen de producción sin comprometer el ecosistema, el proyecto se apoya en:

Uno de los aspectos más innovadores de este proyecto es su enfoque en la reutilización de infraestructuras industriales. En lugar de demoler estructuras masivas que habrían generado un impacto ambiental considerable, el Gobierno Vasco ha optado por adaptar las instalaciones de la antigua central nuclear para actividades acuícolas.

Esta estrategia se alinea con el Pacto por el Océano de la Unión Europea, que promueve la economía azul como un eje fundamental para la descarbonización y la protección de la biodiversidad. Al aprovechar el acceso directo al mar y las instalaciones ya existentes, se minimiza la huella de carbono de la construcción y se da una segunda vida a un espacio que durante años ha estado abandonado.

La transformación de Lemoiz sigue la estela de los países más avanzados, que ya están convirtiendo antiguas plataformas petrolíferas o plantas energéticas en desuso en centros de investigación o granjas marinas. Es un cambio de paradigma: pasar de una energía basada en el riesgo y el conflicto a una producción basada en la sostenibilidad y la alimentación saludable.

Más allá de las toneladas de pescado, la piscifactoría de lenguado en Lemoiz es un motor de desarrollo social. Se prevé la creación de cerca de 200 puestos de trabajo altamente cualificados, enfocados principalmente en perfiles de I+D, gestión técnica y servicios auxiliares. Esto permitirá atraer talento joven y especializado al sector marino, evitando la fuga de cerebros en áreas de biotecnología y acuicultura.

El impacto económico se extiende a través de sinergias con otros sectores estratégicos de la región:

Todo esto, no solo refuerza la competitividad de la industria vasca, sino que aporta estabilidad al suministro alimentario, asegurando que la proteína de origen animal se produzca bajo estándares éticos y ambientales estrictos.

La transformación de la central nuclear de Lemoiz en la mayor piscifactoría de lenguado de Europa es un ejemplo magistral de cómo la visión política y la inversión privada pueden convertir un fracaso industrial en un éxito sostenible. Con 170 millones de euros en juego y una producción masiva de 3.000 toneladas anuales, Euskadi no solo asegura su soberanía alimentaria, sino que lidera la transición hacia una economía azul y circular.

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