Mientras Honduras vigila la cocaína, expertos alertan sobre químicos industriales que viajan ocultos y pueden acabar como drogas.
No es cocaína ni fentanilo: butanodiol navega entre contenedores - El butanodiol suele transportarse como un producto químico industrial legítimo, pero organismos internacionales advierten que también puede ser desviado por redes criminales para la producción y tráfico de drogas sintéticas. Diseño con IA.
Mientras la atención mundial se concentra en la cocaína y el fentanilo, un informe del Centro Multinacional Contra el Narcotráfico (CMCON) puso la mirada sobre otra sustancia que avanza lejos de los reflectores. El butanodiol o "bute", utilizado legalmente en procesos industriales.
Esa sustancia comenzó a aparecer en investigaciones sobre tráfico de drogas sintéticas debido a su capacidad para convertirse en una sustancia psicoactiva y viajar camuflado entre mercancías legítimas que cruzan puertos y fronteras.
No se transporta en paquetes ocultos en vehículos ni en compartimientos secretos de embarcaciones rápidas.
Su recorrido suele ser mucho más discreto, viaja en contenedores, mezclado entre productos industriales legítimos, solventes, adhesivos o mercancías destinadas al comercio internacional.
Esa apariencia legal es precisamente una de las razones por las que preocupa a los organismos de control.
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El butanodiol, conocido también como BDO, se utiliza ampliamente en la fabricación de polímeros, solventes, adhesivos, poliuretanos y otros productos industriales.
Su mercado global mueve miles de millones de dólares y crece impulsado por la demanda de sectores manufactureros y farmacéuticos.
Pero detrás de esa fachada industrial existe otra realidad: una vez ingerido, el compuesto se transforma en Gamma Hidroxibutirato (GHB).
Esa es una sustancia psicoactiva asociada al consumo recreativo, intoxicaciones graves y casos de abuso.
Debido a esta característica, organismos internacionales lo consideran un químico de doble uso: útil para la industria, pero susceptible para desviarse a mercados ilícitos.
En varios países se documentan casos de personas que consumieron butanodiol creyendo que se trataba de otra sustancia.
Y es que los adquieren bajo nombres comerciales engañosos. Las consecuencias incluyen pérdida de conciencia, dependencia y severos síntomas de abstinencia.